Miércoles 18 de mayo de 2022

Mons. Buenanueva: "¡Es Él, el Señor!"

  • 3 de mayo, 2022
  • San Francisco (Córdoba) (AICA)
El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, compartió con los fieles de la diócesis una reflexión sobre el Evangelio.
Doná a AICA.org

El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, compartió con los fieles de la diócesis una reflexión sobre el Evangelio del domingo 1º de mayo.

Su columna, publicada en el periódico "La Voz de San Justo", comienza con una cita del Evangelio de Juan: “El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: «¡Es el Señor!». Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua […] Le preguntó por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero». Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.”

"Siempre que me topo con esta página del Evangelio pienso en los que, como el discípulo amado a Simón Pedro, me dijeron a mí: '¡Es el Señor!'. Y, debido a eso, hicieron que me tirara al agua para llegar a Él, que me esperaba en la orilla. Y, también yo, he sentido la agitación en ese espacio interior del alma donde confiar, creer y comprender se confunden", afirmó el obispo.

"Lo cierto es que muchas veces me encuentro también como Simón Pedro, diciéndole al Señor: “Jesús, vos lo sabés todo … vos sabés que, a pesar de todo, yo te amo”, reconoció.

"Una vez, siendo seminarista, escuché al Siervo de Dios, cardenal Eduardo Pironio, animar un momento de adoración eucarística para jóvenes. Solo recuerdo cómo repetía esa frase: 'Tú lo sabes todo, sabes que te amo'. Lo demás se ha borrado de mi memoria. Había allí algo grande, fascinante y atrayente. Era esa frase dicha por ese hombre. Él, antes de mí, ya se había tirado al agua", recordó.

Y centrado en esa reflexión, rezó: “Señor, vos lo sabés todo, sabés que te amo, que a pesar de todos mis miedos y tonteras, te quiero y quiero seguirte. Solo te pido que vengás conmigo. Nada más. Bueno, sí, te pido algo más: que pueda mostrarles a otros tu Presencia: ¡Es Él, el Señor! Amén”.