Jueves 26 de mayo de 2022

Mons. Buenanueva: el matrimonio, el mejor símbolo para hablar de Dios y su amor

  • 18 de enero, 2022
  • San Francisco (Córdoba) (AICA)
"Para el humanismo que abreva en la Biblia, el matrimonio no es una institución opresiva sino el camino para humanizar el amor, la sexualidad y la relación", destacó el obispo de San Francisco.
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"A diferencia de algunas corrientes actuales, para el humanismo que abreva en la Biblia, el matrimonio no es una institución opresiva sino el camino para humanizar el amor, la sexualidad y la relación entre las personas. Por eso, es el mejor símbolo para hablar de Dios y su amor al mundo", destacó el obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva.

En su reflexión semanal, el prelado recordó que este domingo se escucha el relato evangélico de las bodas de Caná, al que definió como "el primero de los siete 'signos' que irán pasando ante nuestros ojos para que descubramos quién es realmente Jesús, cuál es su misión y qué tiene que ver con nosotros".

"En este relato convergen varios símbolos bíblicos: las bodas, los novios, el agua en las tinajas de piedra y, finalmente, el vino. Sin olvidarnos del apelativo 'mujer' con que Jesús interpela a su madre".

"Jesús es el que trae la verdadera alegría al mundo, superior a cualquier otra que pueda encontrarse en la vida. Es el mejor vino, el más delicado y fino. El de superior calidad. Ese vino generoso es el que ofrece el Evangelio que el lector ha comenzado a leer. O, en nuestro caso, el que iremos saboreando domingo tras domingo, especialmente cuando lleguemos al culmen de la fiesta: la Pascua en la que el Esposo se entrega y derrama su sangre para dar vida al mundo. Estas bodas en Caná son un signo de esa alianza de amor".

Monseñor Buenanueva sostuvo que "en cada Eucaristía la comunidad cristiana llena la copa de vino que debería pasar de mano en mano para saborear la vida nueva que Jesús nos ha alcanzado" y profundizó: "Cada Eucaristía dominical es verdaderamente una fiesta de bodas".

"Esa es también la vocación de cada mesa familiar que evoca, aún con los límites de todo lo humano, ese amor de alianza que Jesús ha traído al mundo".

"A este Jesús, novio y esposo, podemos rezarle así: 'Jesús, hacéle caso a tu madre, adelantá tu hora y danos, una vez más, a beber del mejor vino, el que alegra el corazón con ese gozo que nadie puede darnos ni quitarnos: el de sabernos amados, salvados y redimidos por el Dios de la vida, que hace fiesta, que transforma la sequedad de piedra de nuestros corazones y nos hace servidores de la alegría de nuestros hermanos'”, concluyó.+