Martes 9 de marzo de 2021

Mons. Braida llamó a renovarse en fe, esperanza y caridad en la Cuaresma

  • 18 de febrero, 2021
  • La Rioja (AICA)
El obispo de La Rioja, monseñor Dante Braida, se dirigió a la comunidad diocesana en este miércoles de Ceniza, y los llamó, en Cuaresma, a renovar la fe, la esperanza y la caridad.

Al iniciar el tiempo de Cuaresma, este miércoles de Ceniza, el obispo de La Rioja, monseñor Dante Braida, se dirigió a la comunidad diocesana con un mensaje, en el que invita a renovar la fe, con el ayuno; renovar la esperanza, con la oración; y renovar la caridad, con la limosna.

“La Cuaresma que iniciamos -comienza diciendo- se nos presenta como un tiempo propicio para renovarnos y crecer, lo que implica un proceso de conversión, de cambio, poniendo los ojos fijos en el misterio de la Pascua”, y tomando el mensaje del papa Francisco para la Cuaresma, anima a renovarse en las tres consignas propias del tiempo litúrgico: ayuno, oración y limosna.

En primer lugar, “el camino del ayuno y la fe” lo define con una cita de la encíclica Fratelli tutti en la que marca que “quien ayuna se hace pobre con los pobres y ‘acumula’ la riqueza del amor recibido y compartido. Así entendido y puesto en práctica, el ayuno contribuye a amar a Dios y al prójimo en cuanto, como nos enseña santo Tomás de Aquino, el amor es un movimiento que centra la atención en el otro considerándolo como uno consigo mismo”.

En relación con “la oración y la esperanza”, monseñor Braida dice que “el tiempo de Cuaresma está hecho para esperar, para volver a dirigir la mirada a la paciencia de Dios, que sigue cuidando de su Creación, mientras que nosotros a menudo la maltratamos”, citando ahora la encíclica Laudato si’. De este modo, llama a tener “esperanza en la reconciliación” y ser “difusores del perdón: al haberlo acogido nosotros, podemos ofrecerlo, siendo capaces de vivir un diálogo atento y adoptando un comportamiento que conforte a quien se encuentra herido”.

Luego invita a participar de la oración del víacrucis, “un espacio de oración donde, recorriendo la pasión de Cristo, podemos unirnos fuertemente a Él presentando allí nuestras cruces como también la de los demás y los sufrimientos de nuestra sociedad. La contemplación del Resucitado al final nos llena de gozo y esperanza”.

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En el tercer punto, el obispo riojano expresa que “la caridad se alegra de ver que el otro crece. Por este motivo, sufre cuando el otro está angustiado: solo, enfermo, sin hogar, despreciado, en situación de necesidad… La caridad es el impulso del corazón que nos hace salir de nosotros mismos y que suscita el vínculo de la cooperación y de la comunión”.

“Vivir una Cuaresma de caridad quiere decir cuidar a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia”, expresa y llama a prestar atención a “nuestra realidad”, en un contexto de incertidumbre. Por tanto, “la Cuaresma, se nos propone como un tiempo más que oportuno para volver la mirada a Jesús, escuchar detenidamente su mensaje sanador, transformador, comprometedor y contemplar su testimonio de entrega generosa para, desde allí, vivir todo lo que el año nos presente”.

Finalmente, monseñor Braida recomienda releer el mensaje del 1° de enero, con las orientaciones pastorales de la diócesis, “que nos ayudarán a llevar adelante la misión evangelizadora de la Iglesia este año”. +