Lunes 18 de octubre de 2021

Mons. Bokalic animó a los sacerdotes a trabajar por la unidad

  • 31 de marzo, 2021
  • Santiago del Estero (AICA)
El obispo de Santiago del Estero, monseñor Vicente Bokalic CM, presidió el martes 30 de marzo, la Misa Crismal en la catedral basílica Nuestra Señora del Carmen.
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En vísperas de la Pascua, el obispo de Santiago del Estero, monseñor Vicente Bokalic CM, presidió la Misa Crismal en la catedral basílica Nuestra Señora del Carmen.

La celebración tuvo lugar el martes 30 de marzo, y fue ocasión para renovar el llamado a los sacerdotes a “servir a los hermanos y hermanas”. En su homilía, el prelado recordó que “en la noche de la Pasión, en la aridez de la desolación, atravesada por miedos, incomprensión, por el abandono de los suyos, Jesús nos regala la Eucaristía y el Sacerdocio”.

“Mi alma ahora está turbada ¿Y qué diré? ¿Padre, libérame de esta hora? ¡Si por ello he venido al mundo!” Esa es la tentación: Tomar el atajo, seguir el propio camino, lejos de la comunión con el Padre”, advirtió. “En la Hora más temida y esperada, el ataque del maligno recrudece”.

“En ese contexto el Señor continua: “mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre”. Es el amor al Padre que lo ha enviado, y a la humanidad necesitada de salvación, lo que le hace llegar hasta el final. Jesús quiere perpetuar ese Amor para todas las generaciones. Es el regalo que nos dejó. Es el memorial que celebramos en cada Eucaristía: su Amor es vivo, actual y operante. Y nosotros, pobres y limitados, como Pedro y los otros apóstoles somos los instrumentos elegidos y destinados por el Señor para actualizar este milagro de Amor”, afirmó.

“Misterio que nos invita a profundizarlo y vivirlo en cada celebración, no para enriquecernos sino para donarlo a los demás”, añadió. “Somos herederos de la obra de amor más grande de la historia: el Señor nos llamó y nos participó su Sacerdocio como don para entregarlo al servicio de nuestro Pueblo Fiel”.

En el marco del Año de San José, monseñor Bokalic llamó a los sacerdotes “a pensar en nuestra paternidad espiritual cuidando a nuestras comunidades cristianas”. En ese sentido, señaló: “Somos Padres de la Comunidad. Padres que aconsejan, que escuchan, que corrigen, que alientan, que animan en las responsabilidades, que acompañan en su crecimiento”. 

“Por nuestras fragilidades, muchas veces pensamos en nosotros: deseamos ser cuidados, comprendidos, consolados, pero somos nosotros los que ‘debemos llevar la carga de los demás’”, aclaró. 

“Cuidar la vida es velar, promover, trabajar por la unidad: porque el aislamiento y la división provocan más tristeza y desesperanza. Como padres de la comunidad debemos cuidar la unidad y la comunión. ‘Sean uno’ es la oración de Jesús”, destacó. “Ser Iglesia comunión es don y la tarea cotidiana que se va entretejiendo con pequeños gestos cotidianos: de delicadeza, de ternura, de escucha, de mucha paciencia, prudencia y sabiduría”.

El gran desafío, consideró, es “ser puentes de comunión en una comunidad en la que no todos pensamos y sentimos de la misma manera. No estamos solos. Contamos con nuestro sacerdocio, don para entregarlo a los demás”, alentó.

Para finalizar, llamó a ser una comunidad en la que “con espíritu humilde reconocemos que todo lo que podemos hacer es don de Dios y que somos dóciles colaboradores de la obra de Dios”, y advirtió: “Si cada uno priorizara su pensamiento, su criterio y su propio interés perderemos la alegría y la fuerza testimonial de ser discípulos misioneros del Evangelio de la Vida”.

“Que el Señor bendiga a nuestro pueblo, representado por tantos fieles de las parroquias y comunidades hoy aquí presentes, que son nuestro apoyo y que nos alientan a seguir sin ceder en el servicio a Dios y a su Santa Iglesia”, concluyó.+

» Texto completo de la homilía