Sábado 27 de noviembre de 2021

Mons. Barba presidió la misa por las patronales del Seminario San Miguel Arcángel

  • 30 de septiembre, 2021
  • San Luis (AICA)
El obispo de San Luis pidió a Dios que les dé a los seminaristas la gracia de la sabiduría, el entendimiento, la prudencia y el temor, a fin de que sean "ángeles" y servidores de los hombres.
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En el día de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, el obispo de San Luis, monseñor Gabriel Bernardo Barba, presidió la misa en el Seminario San Miguel Arcángel. Fue concelebrada por el rector de la casa de formación sacerdotal,  presbítero Javier Sosa; el formador Propedéutico, presbítero Alejandro Sardi y otros sacerdotes de la diócesis.

La celebración eucarística, a la que asistieron seminaristas de la diócesis, fue transmitida por las redes sociales del obispado de San Luis.

Monseñor Barba agradeció la presencia de los sacerdotes, de las Hermanas de la Congregación del Verbo Encarnado y a las consagradas de las ciudades de San Luis y Villa Mercedes.

El prelado destacó que la función de San Miguel, San Gabriel y San Rafael no es estar solamente junto a Dios, sino también a su servicio y a lo que el Señor les ha encomendado. “El ángel Gabriel que anuncia; Miguel, el gran guerrero, atento y al servicio  de la gran batalla con el dragón, que fue vencido. Esta batalla que continuará hasta el final de los tiempos y que tiene que ver con nuestra vida y con nuestra libertad”, precisó.

Al referirse al arcángel Rafael, puntualizó: “Es aquel que acompaña en la enfermedad, el que camina, el que sana, el que va al encuentro del débil y el que también nos enseña, como hizo con su presencia al vencer aquello que impedía el verdadero amor”. 

En la misa en el seminario bajo el amparo de San Miguel, ser de Dios, monseñor Barba subrayó que “Si hay algo que nos va a marcar en la vida sacerdotal es estar de rodillas frente a Dios, de pie frente a los  hombres, y la dignidad, porque justamente en la cruz, Dios nos levanta”. 

“Ojalá el ejemplo de los arcángeles lo podamos vivir cada día, a veces con alegría, a veces con entusiasmo, con dolor, con tristeza, con crisis, con oscuridad, pero siempre ese gesto de rodillas frente al Señor, de adoración”, expresó, y explicó: “Es lo que después nos va a dar esa fortaleza para no quebrarnos y estar de pie en las adversidades, en aquellas luchas por las cuales particularmente San Miguel trabaja y lucha por nosotros, nos defiende en la batalla para que podamos ser servidores y ahí completamos un poco esta misión de los ángeles, frente a Dios y al servicio de los hombres”.

El obispo valoró poder contar con un seminario diocesano y recordó a los estudiantes que la formación para la vida sacerdotal se da tanto adentro y afuera de esta casa, y que también debe ser un lugar de discernimiento.

“Lo que pongamos hoy en la mochila de la formación va a ser clave para después no hablar de nosotros mismos, sino ser hombres de Dios, donde tengamos el centro puesto verdaderamente en el Evangelio”, afirmó, y añadió: “Buscamos en nuestro seminario de San Luis, formar pastores que estén verdaderamente cercanos a Jesús y que transparenten a Jesús con la vida del Evangelio, de servicio, y de pastores”.

Antes de concluir su homilía, monseñor Barba pidió a Dios “que los ángeles nos protejan, que proteja a los jóvenes, a quienes Dios sigue llamando, y sigue susurrando en el oído” y “que su Espíritu Santo renueve en nosotros sus siete dones, nos de la gracia de la sabiduría, el entendimiento, la prudencia, el temor y que seamos como los ángeles de Dios y para los hombres, el servicio”.+