Sábado 21 de mayo de 2022

Mons. Arancedo: "Lo primero en la fe es escuchar al Señor"

  • 24 de febrero, 2018
  • Santa Fe
En el segundo domingo de Cuaresma, el arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, compartió su reflexión semanal. "La Cuaresma como camino de conversión debe tener un ideal, un proyecto en torno al cual orientar nuestra vida", afirmó.
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El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, compartió su reflexión semanal sobre el Evangelio del segundo domingo de Cuaresma. Afirmó que el camino de conversión "debe tener un ideal, un proyecto en torno al cual orientar nuestra vida".

"No es posible cambiar, convertirse, si no tenemos un ?hacia dónde? nos dirigimos. Aquí adquiere su importancia el Evangelio de este domingo en el que escuchamos la presentación de Jesús por parte de Dios, su Padre: ?Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo?", señaló el prelado, y recordó que "el primer lugar de conversión es el encuentro con Jesucristo que nos habla personalmente".

"Su Palabra no es una doctrina sin destinatario. Siempre debemos volver a ese comienzo de la fe que es la escucha de la Palabra de Dios, en cuanto dicha por el mismo Dios a través de su Hijo. Esta certeza era, para los primeros cristianos, la consecuencia de ese: ?escúchenlo?", sostuvo.

El arzobispo consideró además que "lo primero en la fe es escuchar al Señor", ya que "Dios no es sólo un primer principio, ni fruto de nuestra creación, ni una energía sin contenido: es un Dios que habla, su Palabra tiene un destinatario y espera una respuesta. Dios no se desentiende del hombre que ha creado y lo ama".

Más adelante, señaló que la fe cristiana "se trasmite por el testimonio, en última instancia por el testimonio de Jesucristo, que es el ?testigo fiel?" y añadió que "por la fe, nos integramos a esa cadena de testigos que la reciben y trasmiten. En ello vemos la importancia de la predicación y del testimonio para trasmitir la fe. Aquí, debemos valorar la presencia de la familia y de la comunidad en la trasmisión de la fe".

Finalmente, indicó que "la escucha de la Palabra de Dios supone una actitud de humildad y confianza, de libertad y búsqueda que dispone nuestra inteligencia y corazón. En una mente y un corazón cerrados no es posible una actitud de escucha", advirtió, y recordó la figura de Samuel, en el Antiguo Testamento: ?Habla, Señor, porque tu servidor escucha?". Esta actitud, concluyó, "es el testimonio siempre actual de quien la recibe con un corazón abierto".+


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