Sábado 21 de mayo de 2022

Masacre de Santa Lucía: Mons. Arancedo llevó consuelo a familiares de las víctimas

  • 12 de enero, 2018
  • Santa Fe
El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, presidió una misa en memoria de las víctimas del quíntuple crimen perpetrado el 29 de diciembre en el barrio Santa Lucía. El prelado llevó una palabra de "compañía, consuelo y esperanza" a familiares y vecinos, y pidió "construir un mundo nuevo" a partir de "la paz, la verdad y la justicia".
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El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, presidió una misa en memoria de las víctimas del quíntuple crimen perpetrado el 29 de diciembre en el barrio Santa Lucía.

La celebración eucarística se realizó frente a la vivienda de Mariela Noguera, ubicada en Monseñor Vicente Zazpe al 4100, donde un suboficial del Servicio Penitenciario asesinó a la mujer y a otras cuatro integrantes de la familia en dos casas contiguas del sudoeste de la capital provincial.

Con un pedido para que "Santa Fe tenga otra relación a nivel familiar", la misa fue concelebrada por el presbítero Sergio Kanagusuku, a cargo de la capilla de la zona, y el presbítero Horacio Suárez, párroco de Nuestra Señora de la Merced, y vecinos, familiares y otras personas allegadas a las víctimas.

"Nos hemos reunido hoy, como hermanos, para compartir el dolor. Y queremos, desde la fe, decir una palabra de compañía, consuelo y esperanza para estos momentos", afirmó monseñor Arancedo.

"Vine a estar cerca de ustedes y acompañarlos en el dolor. Las palabras no alcanzan, pero queríamos acompañarlos", sostuvo.

En relación con el brutal crimen, perpetrado a fin de año, el arzobispo santafesino manifestó que "lo vivido es un signo de muerte, donde se quebró la dignidad y el diálogo".

"Por eso queríamos estar presentes para dar un símbolo de vida, a los familiares, a la verdad, a los amigos, la solidaridad, el encuentro y al amor", subrayó.

"Bendigo al barrio para que sea un ´no´ profundo al odio, a la violencia, egoísmos, que llevan a la muerte, y un sí profundo al amor, al sacrificio y todo lo que conduce a la vida", pidió.

Al finalizar la misa, monseñor Arancedo se quedó dialogando y consolando a los familias de las víctimas y se despidió rogando: "Que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo desciendan sobre quienes padecieron el horror de la muerte, y sobre este barrio que se merece la bendición de una vida nueva".+


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