Miércoles 5 de octubre de 2022

Llamado al compromiso en el cierre de las fiestas del Milagro

  • 15 de septiembre, 2015
  • Salta (AICA)
Cientos de miles de fieles, según cálculos de la policía salteña, participaron este martes 15 de septiembre de la procesión en honor del Señor y la Virgen del Milagro. El arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, pidió cuidar la creación, cultivar la cultura del encuentro y trabajar por el bien común. También dirigió un mensaje a los candidatos presidenciales: los mencionó con su nombre de pila y les pidió que pongan delante de sus ojos "los rostros de los ancianos, de los niños, de los jóvenes y de los pobres".
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Cientos de miles de fieles, según cálculos de la policía salteña, participaron este martes 15 de septiembre de la procesión por las calles de Salta en honor del Señor y la Virgen del Milagro. La caminata con la Cruz Primitiva y las imágenes de la Virgen de las Lágrimas y del Señor y la Virgen del Milagro partió a las 15 de la catedral basílica hasta el monumento 20 de Febrero, con unas 15 cuadras cubiertas de fieles que reiteraban la fórmula "Jesucristo, Señor del Milago, te necesitamos".

Al concluir la multitudinaria procesión, el arzobispo de Salta y vicepresidente segundo de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Mario Antonio Cargnello, renovó el Pacto de Fidelidad de los salteños, siguiendo la tradición de encomendar sus vidas y la ciudad de Salta al cuidado de Jesús.

Monseñor Cargnello dirigió una oración a Jesucristo, pidiéndole la paz para todos los salteños y los argentinos. Luego reflexionó sobre "tres desafíos urgentes en esta hora de la humanidad y de la patria", como lo son "cuidar lo creado, haciendo de Salta una casa común"; "cultivar la cultura del encuentro que permita pensar y proyectar un futuro", y "no eludir el compromiso de pasar de habitantes a ciudadanos".

Sobre el cuidado de la creación, el arzobispo salteño pidió cuidar la belleza de la provincia y evitar "la actividad descontrolada del ser humano", especialmente en la contaminación, la acumulación de basura, el abuso del agua, la destrucción de la biodiversidad y el consumismo desenfrenado. También sentenció que "el cuidado estrictísimo de la contaminación del ambiente a la hora de extraer riquezas de la tierra no puede ser negociado".

Para cultivar la cultura del encuentro, monseñor Cargnello criticó el "clima inseguro y frágil" en que se dan las relaciones sociales, y que potencian la fragmentación y la exclusión social, la inequidad, la violencia, el narcotráfico y el consumo de drogas. También fustigó lo que consideró "un clima social y político que agranda los abismos". También denunció: "La inseguridad que nos amenaza no es una sensación subjetiva, es una realidad destructora".

Para el prelado, "no se puede ser cristiano y menospreciar a otro". Siguiendo al papa Francisco, sostuvo que confesar a Dios como Padre, que ama infinitamente a cada ser humano, "implica reconocer en cada uno una dignidad sagrada que debemos respetar".

Finalmente, monseñor Cargnello llamó a "recorrer el camino que conduzca a dejar de ser simples habitantes para ser responsables ciudadanos". A poco más de un mes de las elecciones, el prelado pidió que los comicios no se conviertan "en un boliche de ofertas inconsistentes y de medias verdades", y apuntó contra los políticos que dan más atención a las encuestas que a las preocupaciones reales.

"¿Será ésta la oportunidad de pensar en una nación que crece serena, fuerte y laboriosa a partir de sus reales posibilidades, y enfrenta los verdaderos problemas? Querido hermano, allí está tu decisión. El acto eleccionario no es una deuda con un candidato que te promete o te regala plata, chapas o viajes, un puesto, o lo que sea. Elegir es responder ante Dios y tu conciencia qué necesita hoy la Argentina", exclamó.

Un mensaje a los presidenciables
Antes de concluir su discurso, el arzobispo de Salta se dirigió a los seis candidatos con posibilidades de ocupar la presidencia de la nación. Los mencionó con su nombre de pila y les pidió que pongan delante de sus ojos "los rostros de los ancianos, de los niños, de los jóvenes y de los pobres".

"Miren en los cientos de miles de ancianos, a sus padres o a sus abuelos, y comprométanse a poner en marcha un tiempo que los respete de verdad, sin falsas promesas o anuncios de verdades a medias. Ningún anciano debe agradecer a ningún gobernante el respeto de un derecho que les corresponde. No es una dádiva dicho reconocimiento, es justicia. No los engañemos con viajes si les negamos el acceso pronto y correcto a la salud y a la justa jubilación. No malgastemos lo que es de nuestros abuelos", declaró el prelado.

"Miren ?continuó- el rostro de los niños, sobre todo de los más pobres, y vean en ellos a sus hijos. Apuesten y comprométanse con una educación que se convierta en la fuerza que nos lleve a la equidad en el tejido social. Miren el rostro de los niños y jóvenes destruidos o condenados por el flagelo de la droga y anímense a luchar por erradicarla sin claudicar en el empeño. Miren el rostro de nuestros pobres y tendamos la mano creciendo en solidaridad y en austeridad de vida. Y si tienen que tomar decisiones difíciles, no teman señalarnos el camino con su austeridad transparente, con su honestidad, con el respeto que nos manifiesten diciéndonos la verdad", les dijo el arzobispo.

Monseñor Cargnello concluyó sus palabras agradeciendo el don de la vida consagrada. A los religiosos y religiosas, y a los laicos y laicas consagrados, les pidió que continúen dando testimonio profético de su alegría y generosidad.+

Texto completo de la homilía