Miércoles 25 de febrero de 2026

León XIV: toda cultura puede ser un lugar de encuentro con Cristo

  • 25 de febrero, 2026
  • Ciudad de México (AICA)
En su mensaje a los participantes del Congreso Teológico-Pastoral sobre la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe, el Papa enfatizó que "la catequesis es la misión central de la Iglesia".
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"La Virgen de Guadalupe es una lección de la pedagogía divina sobre la inculturación de la verdad salvífica", afirma el papa León XIV en su mensaje al Congreso Teológico Pastoral sobre el Acontecimiento Guadalupano, que se celebra en Ciudad de México del 24 al 26 de febrero de 2026.

El encuentro, convocado por la Pontificia Comisión para América Latina, la Conferencia del Episcopado Mexicano, los Caballeros de Colón y la Pontificia Academia Mariana Internacional, busca, entre otros objetivos, reflexionar sobre el acontecimiento guadalupano con vistas a fortalecer los procesos pastorales de todo el continente americano y de los demás países involucrados y animar a todas las Iglesias de las Américas y otros países implicados en el novenario guadalupano hacia el Jubileo del 2031, cuando se cumplirán 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego en el cerro del Tepeyac.

Guadalupe, modelo de encuentro con Cristo
En un texto firmado el 5 de febrero, conmemoración de San Felipe de Jesús, el primer mártir mexicano, el Papa escribe sobre cómo Dios mismo se reveló y nos ofreció la salvación. Destaca que Dios no quiso revelarse como un ser abstracto ni como una verdad impuesta desde fuera, sino entrando gradualmente en la historia y dialogando con la libertad humana.


El nuncio apostólico en México, monseñor Joseph Spiteri, lee el mensaje del Papa León XIV


León XIV recuerda que la evangelización consiste ante todo en hacer presente y accesible a Jesucristo, y toda acción de la Iglesia debe tender a introducir al hombre en una relación viva con Él, que ilumine la existencia, impulse la libertad y abra el camino de la conversión, llevando a la acogida del don de la fe como respuesta al Amor que da sentido y sostiene la vida en todas sus dimensiones.

El Santo Padre precisa que en María de Guadalupe la cultura no es "santificada" ni absolutizada, pero tampoco ignorada ni desestimada, porque "aceptada, purificada y transformada, se convierte en lugar del encuentro con Cristo".

"La Morenita, revela la manera en que Dios se acerca a su pueblo: con respeto, en un lenguaje comprensible, guiándolos con firmeza pero con dulzura al encuentro con la plenitud de la Verdad: el Fruto bendito de su vientre. En la tilma (un manto tradicional hecho de fibra de agave), entre rosas pintadas, la Buena Nueva entra en el mundo de un pueblo determinado y hace visible la cercanía de Dios, ofreciendo su novedad sin violencia ni coerción. Por lo tanto, lo sucedido en el Tepeyac no aparece como una teoría ni como una estrategia, sino como un criterio duradero para discernir la misión evangelizadora de la Iglesia, llamada a proclamar al verdadero Dios de quien proviene la vida, sin imposiciones, pero también sin diluir la novedad radical de su presencia salvadora".

Inculturación: un proceso exigente
El obispo de Roma explica en su mensaje que inculturar el Evangelio significa "entrar con respeto y amor en la historia concreta de los pueblos, para que Cristo sea verdaderamente conocido, amado y acogido desde dentro de su experiencia humana y cultural".

"Esto implica acoger los idiomas, símbolos, formas de pensar, sentir y expresarse de cada pueblo, no solo como instrumentos externos de proclamación, sino como lugares reales donde la gracia desea morar y actuar. Al mismo tiempo, advierte que la inculturación no significa sacrificar la verdad cristiana ni adoptar la cultura local como criterio de fe".


Y subraya: "La inculturación no consiste en la sacralización de las culturas ni en su adopción como clave decisiva para interpretar el mensaje evangélico; ni puede reducirse a un ajuste relativista o a una adaptación superficial del mensaje cristiano, porque ninguna cultura ?por muy preciosa que sea? puede identificarse con la Revelación ni convertirse en criterio último de la fe".

El Papa advierte también que "legitimar todo lo culturalmente establecido, o justificar prácticas, visiones del mundo o estructuras contrarias al Evangelio y a la dignidad de la persona, sería ignorar que toda cultura -como toda realidad humana- debe ser iluminada y transformada por la gracia que brota del Misterio Pascual de Cristo".

La inculturación es, añade, "un proceso exigente y purificador en el que el Evangelio, permaneciendo intacto en su verdad, reconoce, discierne y acoge los semina Verbi presentes en las culturas, y al mismo tiempo purifica y eleva sus valores auténticos, liberándolos de lo que los oscurece o distorsiona. Estas semillas de la Palabra, huellas de la acción previa del Espíritu, encuentran en Jesucristo el criterio de su autenticidad y plenitud".

Evangelizar a partir de una realidad concreta
El Papa León señala que hoy la transmisión de la fe ya no es algo descontado, sobre todo en los grandes centros urbanos y en las sociedades pluralistas, donde Dios queda relegado a la esfera privada o ignorado.

Por ello, destaca que la transmisión de la fe "no puede entenderse como una repetición fragmentaria de contenidos, ni como una preparación meramente funcional a los sacramentos, sino como un verdadero camino de discipulado, en el que la relación viva con Cristo forma creyentes capaces de discernir, de dar razón de su esperanza y de vivir el Evangelio con libertad y coherencia".

La catequesis, una prioridad para los pastores
León XIV, de acuerdo con las recomendaciones del Documento de Aparecida de 2007, recuerda que la catequesis es "una prioridad inalienable para todos los pastores" y "está llamada a ocupar un lugar central en la actividad de la Iglesia, acompañando de modo continuo y profundo el proceso de maduración que conduce a una fe verdaderamente comprendida, aceptada y vivida personal y conscientemente, incluso si esto significa ir a contracorriente de los discursos culturales dominantes".

El Papa invita a los participantes del Congreso a inspirarse en los santos evangelizadores del continente: Toribio de Mogrovejo, Junípero Serra, Sebastián de Aparicio, Mamá Antula, José de Anchieta, Juan de Palafox, Pedro de San José de Betancur, Roque González, Mariana de Jesús y Francisco Solano, entre otros y concluye confiando la obra de evangelización a la intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, Estrella de la Nueva Evangelización, expresando el deseo de que Ella acompañe e inspire toda iniciativa en el camino hacia el 500 aniversario de su aparición.+