León XIV: El bautismo exige una profesión de fe coherente
- 18 de marzo, 2026
- Ciudad del Vaticano (AICA)
En la catequesis semanal, dedicada a la constitución conciliar Lumen Gentium, el Papa recordó el sacerdocio real del Pueblo de Dios y el deber de proclamar y defender la fe.
Continuando con su ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II, el papa León XIV se centró hoy, una vez más en el segundo capítulo de la constitución Lumen Gentium, que habla de la Iglesia como Pueblo de Dios.
El Papa explicó que los creyentes reciben de Cristo una participación en su misión sacerdotal, profética y real, y señaló cómo esto se traduce en la vida de los miembros de la Iglesia.
Confesar y defender la fe es una tarea común tanto para laicos como para personas consagradas
"El sacerdocio común de los fieles se confiere con el Bautismo", dijo el Santo Padre, recordando que la recepción del Bautismo capacita a los creyentes para adorar a Dios y profesar públicamente su fe. El sacramento de la Confirmación, por otro lado, los une aún más estrechamente a la Iglesia y los obliga a profesar y defender su fe.
"Esta consagración constituye el fundamento de la misión común que une a los ministros ordenados y a los fieles laicos", afirmó. Observó que el testimonio de la vida cristiana se da a través de "la oración, la ascesis y la caridad activa".
El sentido de la fe y el consentimiento de los creyentes salvaguardan la enseñanza de la Iglesia
León XIV recordó entonces dos temas importantes abordados por el Concilio Vaticano II: el sentido de la fe (sensus fidei) y el consenso de los fieles (consensus fidelium).

Siguiendo la Comisión Doctrinal del Concilio, explicó que el sentido de la fe es, por así decirlo, una facultad de la Iglesia, que a través de la fe "reconoce la Revelación transmitida, distinguiendo la verdad de la falsedad, la penetra más profundamente y la aplica más plenamente a la vida".
Añadió que este sentido sobrenatural de la fe se manifiesta en la unidad de los fieles. "De esta unidad", dijo el Papa, "que salvaguarda el Magisterio de la Iglesia, se deduce que cada persona bautizada es un agente activo de evangelización, llamado a dar testimonio consecuente de Cristo, testimonio que el Señor concede a toda su Iglesia".
Diversidad que empodera y pertenencia que obliga
Para concluir sus reflexiones, el Santo Padre destacó la diversidad de gracias que Cristo concede a la Iglesia para que se renueve y se desarrolle. "Una manifestación particular de esta vitalidad carismática es la vida consagrada, que nace y florece continuamente por el poder de la gracia", afirmó.
"Las comunidades y asociaciones eclesiales son también un ejemplo luminoso de la diversidad y fecundidad de los frutos espirituales que edifican al Pueblo de Dios". También animó a la gente a estar agradecida por formar parte de la Iglesia y a ser consciente de la responsabilidad que ello conlleva.+
