Domingo 17 de octubre de 2021

La Fundación Raoul Wallenberg erigirá una escultura de San Juan XXIII

  • 4 de febrero, 2020
  • Buenos Aires (AICA)
La Fundación Raoul Wallenberg decidió erigir una pieza escultórica conmemorativa de San Juan XXIII.
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La Fundación Raoul Wallenberg, la organización no gubernamental creada en la argentina por Baruj Tenembaum y que tuvo al cardenal Jorge Mario Bergoglio entre sus primeros miembros, decidió erigir una pieza escultórica conmemorativa de San Juan XXIII.



En este sentido, precisó que a raíz de esta iniciativa realizará consultas con el Vaticano y, en particular con el papa Francisco, para avanzar en este proyecto.



San Juan XXIII y las Casas de Vida

En 2014, la Fundación Raoul Wallenberg lanzó el programa educativo Casas de Vida. Desde entonces, se identificaron cientos de sitios en donde encontraron refugio miles de víctimas del plan de exterminio nazi.



El objetivo de este emprendimiento, explicó, es “colocar placas conmemorativas en la fachada de cada institución u hogar privado que extendió una mano solidaria a los perseguidos durante la Shoá”.



“Al hacerlo, la Fundación Raoul Wallenberg promueve conciencia sobre las gestas de los salvadores del Holocausto.



La Fundación Raoul Wallenberg, junto a numerosas instituciones proclamadas Casas de Vida, se prepara para anunciar próximamente un homenaje a la vida y la figura del San Juan XXIII.



“‘El Papa Bueno’, como se le conocía popularmente en sus días, fue una fuente de inspiración para aquellas personas que auxiliaron a los condenados a muerte por el nazismo y sus aliados en Europa. Angelo Giuseppe Roncalli (1881-1963) es su nombre de nacimiento”, agregó.



Así, la Fundación Raoul Wallenberg reconoce que la fuente de inspiración del programa Casas de Vida fue Angelo Roncalli, “un hombre de estatura moral única que dedicó su vida como sacerdorte a fortalecer la fraternidad judeocatólica”.



Entre 1940-1944, cuando se desempeñó como delegado apostólico vaticano en Estambul, ayudó a miles de refugiados judíos que estaban en tránsito en Turquía, facilitando una ruta de escape a Palestina. Su puerta siempre estaba abierta y su corazón receptivo a los representantes de Palestina que pedían su intervención.



Asimismo, intercedió con el gobierno eslovaco para permitir el éxodo de niños y apeló al rey Boris II de Bulgaria para que no permitiera que los judíos de su país fueran deportados a Alemania. También colaboró con el nuncio Angelo Rotta al dar su consentimiento para transportar por correo diplomático documentos vitales necesarios en la búsqueda para salvar a centenares de familias.



Más tarde, en 1959, como Papa Juan XXIII, intervino personalmente y mandó quitar de la oración de Viernes Santo la expresión "pérfidos judíos" y la de "obcecación de aquel pueblo" que se negaba a reconocer la divinidad de Jesús.



Informes: www.raoulwallenberg.net/es.+