Miércoles 2 de diciembre de 2020

Francisco insta a los jóvenes a no renunciar a los sueños grandes

  • 22 de noviembre, 2020
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
En la misa de Cristo Rey, que se transformó en la celebración diocesana de la JMJ 2020, les pide "no dejarse domesticar por la homogeneización, es no dejarse anestesiar por los mecanismos de consumo".

El papa Francisco presidió este domingo la misa de Cristo Rey en la basílica de San Pedro, solemnidad que se transformó en la celebración diocesana de la Jornada Mundial de la Juventud 2020, a raíz de que no pudo celebrarse como es habitual el Domingo de Ramos por la pandemia del coronavirus. 

“Queridos jo?venes, queridos hermanos y hermanas: No renunciemos a los suen?os grandes. No nos contentemos con lo que es debido. El Sen?or no quiere que recortemos los horizontes, no nos quiere aparcados al margen de la vida, sino en movimiento hacia metas altas, con alegri?a y audacia. No estamos hechos para son?ar con las vacaciones o el fin de semana, sino para realizar los suen?os de Dios en este mundo. E?l nos ha hecho capaces de son?ar para abrazar la belleza de la vida. Y las obras de misericordia son las obras ma?s bellas de la vida, las obras de misericordia van al centro de nuestros grandes sueños”, exhortó en la homilía.

El pontífice afirmó que “si tienes suen?os de gloria verdadera, no de la gloria del mundo que va y viene, sino de la gloria de Dios, este es el camino. Lee el pasaje del Evangelio de hoy, reflexiona. Porque las obras de misericordia dan gloria a Dios ma?s que cualquier otra cosa. Escuchen bien esto: las obras de misericordia dan gloria a Dios ma?s que cualquier otra cosa. Al final, seremos juzgados sobre las obras de misericordia”.

El Papa reflexionó en el pasaje del Evangelio de San Mateo (Mt 25, 37-40) en el que “Jesu?s, antes de entregarnos su amor en la cruz, nos deja su u?ltima voluntad. Nos dice que el bien que hagamos a uno de sus hermanos ma?s pequen?os —hambrientos, sedientos, extranjeros, pobres, enfermos, encarcelados— se lo haremos a E?l” y añadió que “asi? nos entrega el Sen?or la lista de los dones que desea para las bodas eternas con nosotros en el Cielo. Son las obras de misericordia, que transforman nuestra vida en eternidad”.

“Cada uno de nosotros puede preguntarse: ¿Las pongo en pra?ctica? ¿Hago algo por quien lo necesita? ¿O hago el bien so?lo a los seres queridos y a los amigos? ¿Ayudo al que no me puede devolver? ¿Soy amigo de un pobre? ‘Yo estoy ahi?’, te dice Jesu?s, ‘te espero ahi?, donde no imaginas y donde quiza?s ni siquiera quieres mirar, ahi? en los pobres’. Yo estoy ahi?, donde el pensamiento dominante —segu?n el cual la vida va bien si me va bien a mi?— no muestra intere?s. Yo estoy ahi?, dice Jesu?s tambie?n a ti, joven que buscas realizar los suen?os de la vida”, advirtió.

En este sentido, Francisco recordó a San Martín de Tours (patrono de Buenos Aires): “San Marti?n era un joven que tuvo aquel suen?o porque lo habi?a vivido, aun sin saberlo, como los justos del Evangelio de hoy” y relató que cuando “teni?a dieciocho an?os y todavi?a no estaba bautizado. Un di?a vio a un pobre que pedi?a ayuda a la gente, pero no la recibi?a porque ‘todos pasaban de largo’. Y aquel joven, ‘comprendio? que, si los dema?s no teni?an compasio?n, era porque el pobre le estaba reservado a e?l’. Pero no teni?a nada consigo, so?lo su capa militar. Entonces la rasgo? por la mitad y dio una mitad al pobre, sufriendo las burlas de algunos a su alrededor. La noche siguiente tuvo un suen?o: vio a Jesu?s, vestido con el trozo de la capa con que habi?a cubierto al pobre. Y lo escucho? decir: ‘Marti?n me ha cubierto con este vestido’”.

Francisco explicó que para realizar suen?os grandes son necesarias “las grandes decisiones” y añadió que “la vida es el tiempo de las decisiones firmes, fundamentales, eternas. Elecciones banales conducen a una vida banal, elecciones grandes hacen grande la vida. En efecto, nosotros nos convertimos en lo que elegimos, para bien y para mal. Si elegimos robar nos volvemos ladrones, si elegimos pensar en nosotros mismos nos volvemos egoi?stas, si elegimos odiar nos volvemos furibundos, si elegimos pasar horas delante del mo?vil nos volvemos dependientes. Pero si optamos por Dios nos volvemos cada di?a ma?s amados y si elegimos amar nos volvemos felices”.

“Si?, porque la belleza de las decisiones depende del amor, la belleza de las decisiones depende del amor, no olviden esto. Jesu?s sabe que si vivimos cerrados e indiferentes nos quedamos paralizados, pero si nos gastamos por los dema?s nos hacemos libres. El Sen?or de la vida nos quiere llenos de vida y nos da el secreto de la vida: esta se posee solamente entrega?ndola. Esta es una regla de vida: la vida se posee, ahora y eternamente, solamente entregándola”.

Sin embargo, el Santo Padre reconoció que existen “obsta?culos que vuelven arduas las elecciones: a menudo el miedo, la inseguridad, los porque?s sin respuesta, tantos porqués. Sin embargo, el amor nos pide que vayamos ma?s alla?, que no nos quedemos sujetos a los porque?s de la vida, esperando que llegue una respuesta del Cielo” por lo que animó “a pasar de los porque?s al para quie?n, del por que? vivo al para quie?n vivo, del por que? me pasa esto al para quie?n puedo hacer el bien.”

El Papa advirtió también sobre el peligro de “la fiebre del consumo, que narcotiza el corazo?n con cosas superfluas”, de “la obsesio?n por la diversio?n, que parece el u?nico modo para evadir los problemas, y en cambio solo pospone los problemas”, de “la fijacio?n en la reclamacio?n de los propios derechos, olvidando el deber de ayudar” y de “la gran ilusio?n sobre el amor, que parece algo que hay que vivir a fuerza de emociones, cuando amar es sobre todo: don, eleccio?n y sacrificio”.

Por último, Francisco consejó cómo entrenarse “a elegir bien” y explicó que “si nos miramos dentro, vemos que a menudo nacen en nosotros dos preguntas distintas. Una es: ¿Que? me apetece hacer? Es una pregunta que con frecuencia engan?a, porque insinu?a que lo importante es pensar en uno mismo y seguir todos los deseos e impulsos que uno tiene. Sin embargo, la pregunta que el Espi?ritu Santo sugiere al corazo?n es otra: no ¿que? me apetece hacer?, sino ¿que? te hace bien? Aqui? esta? la eleccio?n de cada di?a: ¿Que? quiero hacer o que? me hace bien?”

“De esta bu?squeda interior pueden nacer elecciones banales o elecciones de vida. Depende de nosotros. Miremos a Jesu?s, pida?mosle la valenti?a de elegir lo que nos hace bien, para seguir sus huellas en el camino del amor, y encontrar la alegri?a”, concluyó.

Antes de impartir la bendición final, el Papa anunció que la celebración diocesana de la JMJ se trasladará del Domingo de Ramos al Domingo de Cristo Rey a partir del próximo año y jóvenes de Panamá realizaron el gesto del paso de la Cruz y del icono de la Virgen María Salus Populi Romani a jóvenes de Portugal para continuar con la peregrinación hacia la JMJ de Lisboa 2023.+