Lunes 27 de mayo de 2024

Según Francisco, el neocolonialismo de hoy es un crimen engañoso

  • 1 de abril, 2023
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Lo expresó en un mensaje para la jornada "Colonización, descolonización y neocolonialismo en la perspectiva de la justicia y el bien común", organizada por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales.
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“El sometimiento y explotación de los pueblos por el uso de la fuerza o por la penetración cultural y política es un delito, porque no hay posibilidad de paz en un mundo que rechaza a los pueblos para oprimirlos”, escribió el papa Francisco, en un mensaje dirigido a los participantes del foro “Colonialismo, descolonización y neocolonialismo: una perspectiva de justicia social y bien común”, que se realizó los días 30 y 31 de marzo en la Casina de Pio IV, en el Vaticano.

“De hecho, agregó el Papa en su mensaje, esto nunca será posible si en los sistemas de representación política no existe una integración real de los pueblos excluidos, a través de un sistema de cuotas, y si sólo el poder hegemónico ocupa el espacio político”.

La iniciativa fue impulsada por la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, la Comisión Panamericana de Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana, y la Universidad de Massachusetts.

En la reflexión del Santo Padre, se indicó que, si bien en el siglo XXI ya no podemos hablar técnicamente de países “colonizados” desde el punto de vista geográfico, no podemos decir lo mismo de los aspectos económicos e ideológicos. El colonialismo cambió en sus formas, sus métodos, sus justificaciones.

Como tantos otros fenómenos políticos y económicos, escribió el Papa, está virtualizado, camuflado, oculto, lo que dificulta su identificación y eliminación. El ejemplo que dio, que se aplica a muchos países del mundo, es el de la República Democrática del Congo, donde estuvo recientemente.

Se trata de un país independiente desde hace setenta años, pero que indiscutiblemente está sujeto a acciones y relaciones internacionales que, si bien le garantizan ciertas ventajas, por otra parte implican la explotación de sus recursos, con repercusiones en su territorio, su población y el bien común.

Por otro lado, lo que también preocupa al pontífice es el colonialismo ideológico, que tiende a homogeneizarlo todo, ahogando el vínculo natural de los pueblos con sus valores, desarraigando tradiciones, la historia y los lazos religiosos. Es una mentalidad que no tolera las diferencias y que se centra solo en el presente, en los derechos individuales, descuidando los deberes hacia los más débiles y frágiles.

Reemplazar la verdad con justificaciones para el dominio
Esas son las características del colonialismo contemporáneo. Como si, subrayó el obispo de Roma, varios siglos de cruentas e inhumanas experiencias históricas no hubieran servido para madurar una idea global de liberación, autodeterminación y solidaridad entre las naciones y entre los seres humanos. Hoy todo es más sutil, y se corre el riesgo de que las verdaderas causas que llevaron al colonialismo sean reemplazadas por lecturas históricas que justifiquen la dominación, por supuestos defectos “naturales” de los colonizados.

No debemos olvidar, recordó luego el Papa, que las expresiones concretas de la justicia y del bien común maduran en los pueblos y deben ser respetadas como tales. La historia, los orígenes, las tradiciones, las religiones inciden en la lógica que da sentido a la determinación del bien común. Por eso, ningún poder -político, económico, ideológico- tiene legitimidad para configurar unilateralmente la identidad de una nación o de un grupo social.

Las disculpas y el compromiso del papa Francisco
Tras reafirmar la importancia de la ciencia, las academias y los foros de estudio en la sensibilización en la lucha contra las prácticas neocoloniales, el racismo y la segregación, el sucesor de san Pedro pidió disculpas por los actos de ciertos creyentes, que han contribuido directa o indirectamente a los procesos de cambio político y territorial. y de dominación de varios pueblos de América y África.

El Papa también pidió perdón por errores u omisiones que hayan ocurrido o estén ocurriendo en el presente. A cambio, Francisco reafirmó su firme voluntad de actuar, de acuerdo con la doctrina social de la Iglesia, y de trabajar para revertir los procesos neocoloniales que aquejan a la humanidad.+