Miércoles 7 de diciembre de 2022

Francisco: comunicar con valentía los valores cristianos, dando voz a los excluidos

  • 12 de noviembre, 2022
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
El Papa recibió este sábado a los participantes de la asamblea plenaria del Dicasterio para la Comunicación.
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"¡El comunicador siempre debe arriesgarse! ¡La comunicación debe ser un movimiento creativo y con nuestros valores! No es rezar la novena, sino arriesgarse con los valores cristianos", así alentó, este sábado 12 de noviembre, el papa Francisco a los participantes en la asamblea plenaria del Dicasterio para la Comunicación, a los que recibió en audiencia.

La Sesión Plenaria del Dicasterio, que concluye hoy, tuvo por tema “Sínodo y comunicación: un camino a desarrollar” y la sinodalidad fue el centro del discurso que el pontífice dirigió al prefecto, Dr. Paolo Ruffini, en el que prefirió decir algunas palabras espontáneamente.

El Santo Padre definió la comunicación como un oficio de lazos, que debe hacer posible la diversidad de visiones, tratar de preservar la unidad y la verdad, combatir la calumnia, la violencia verbal, el personalismo y el fundamentalismo, y subrayó que la comunicación es conexión humana, no es “la filosofía del hablante” ni es semejante a un loro que solo repi. Y sigue siendo diálogo, movimiento y desafío, pues debe partir de una inquietud comunicativa.

El pontífice reiteró que el Sínodo no es un simple ejercicio de comunicación, ni siquiera un intento de repensar la Iglesia con la lógica de mayorías y minorías que deben ponerse de acuerdo. “Este tipo de visión es mundana”, advirtió el Papa, afirmando que la esencia del camino sinodal es escuchar, comprender y poner en práctica la voluntad de Dios.

Caminar juntos
“Sin caminar juntos, podemos convertirnos simplemente en una institución religiosa, que, sin embargo, perdió la capacidad de hacer brillar la luz del mensaje del Maestro, perdió la capacidad de dar sabor a las vicisitudes del mundo”. 

La reflexión sobre la sinodalidad, explicó el Papa, pretende sacar a la luz con fuerza algo que, implícitamente, la Iglesia siempre ha creído. Y la contribución de la comunicación es precisamente hacer posible esta dimensión de comunión, la capacidad relacional, la vocación al vínculo. 

Francisco definió la comunicación como la “artesanía de las relaciones”, en las que resuena la voz de Dios, favoreciendo la cercanía, dando voz a los excluidos.

Combatir la calumnia, la violencia verbal y el fundamentalismo
En esta perspectiva, Francisco indicó tres puntos de reflexión. La primera tarea de la comunicación es hacer que las personas se sientan menos solas. Si la comunicación no tiene esta capacidad, es solo entretenimiento. Entonces, es necesario dar voz a los que no la tienen, conscientes de que la tarea de la Iglesia es estar con los últimos y su “hábitat natural” son las periferias existenciales, las situaciones de marginalidad por fracasos familiares o personales: “Jesús nunca ignoró a los 'irregulares' de ningún género”, puntualizó.

Finalmente, el tercer punto o desafío es educar para el “cansancio de comunicar”, es decir, para el natural disenso y divergencia de los interlocutores:

“La comunicación debe hacer posible también la diversidad de opiniones, buscando siempre, sin embargo, conservar la unidad y la verdad, y combatiendo la calumnia, la violencia verbal, el personalismo y el fundamentalismo que, con la excusa de ser fieles a la verdad, sólo propagan la división y la discordia. Si se cede a estas degeneraciones, la comunicación, en vez de hacer tanto bien, acaba haciendo mucho mal”.

El Papa concluyó animando a los miembros del Dicasterio a avanzar de manera firme y profética: “Servir a la Iglesia significa ser dignos de confianza y también valientes, para atreverse con nuevos caminos. En este sentido, traten de ser siempre dignos de confianza y valientes”.+