Viernes 28 de enero de 2022

Francisco: Aprender de la fe humilde de la viuda y alejarse de la hipocresía

  • 7 de noviembre, 2021
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
El papa Francisco presidió en el mediodía del domingo 7 de noviembre, el rezo mariano del Ángelus. En su reflexión sobre el Evangelio, advirtió sobre la hipocresía y llamó a "mirar a la viuda".
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Como cada domingo, el papa Francisco compartió con los fieles reunidos en la plaza de San Pedro, el rezo mariano del Ángelus, y reflexionó sobre el Evangelio del día, que presenta un "sorprendente contraste".

En ese sentido, alertó sobre las falsedades del corazón y la hipocresía, "¡que es una enfermedad peligrosa del alma!", y animó a seguir el modelo de la viuda del Evangelio: "una fe sin adornos externos, sino sincera interiormente; una fe hecha de humilde amor a Dios y a los hermanos”.

“Jesús mira dos escenas. Y es precisamente este verbo –mirar- que resume su enseñanza: a quien vive la fe con duplicidad, a esos escribas, debemos mirar para no convertirnos como ellos; mientras que a la viuda debemos mirarla para tomarla como modelo. Detengámonos en esto: tener cuidado con los hipócritas y mirar a la pobre viuda”, expresó el Santo Padre. 

Francisco alertó, sobre todo, a no seguir el modelo hipócrita de los escribas, que “cubrían, con el nombre de Dios, la propia vanagloria y, aún peor, usaban la religión para atender sus negocios, abusando de su autoridad y explotando a los pobres”. Y pidió que no sigamos el modelo de los hipócritas, que basan su vida en el culto de la “apariencia, de la exterioridad, sobre el cuidado exagerado de la propia imagen. Y, sobre todo, estar atentos a no doblegar la fe a nuestros intereses”.

Una advertencia, la de Francisco para la Iglesia y la sociedad, que se ve tanto en muchos lugares, dijo, es el clericalismo. Pidió que no nos aprovechemos nunca de nuestro papel, de nuestro cargo, para “aplastar a los demás, ¡nunca ganar sobre la piel de los más débiles! Y estar alerta, para no caer en la vanidad, para no obsesionarnos con las apariencias, perdiendo la sustancia y viviendo en la superficialidad”.

El pontífice invitió a cuestionarnos en nuestras acciones y en lo que pregonamos, hacer ese examen de conciencia, preguntarnos si deseamos ser apreciados y gratificados o damos un servicio a Dios y al prójimo, especialmente a los más débiles.

"La hipocresía -afirmó-, es una enfermedad peligrosa del alma", es un juzgar por debajo, aparecer de un modo y por debajo tener otro pensamiento, personas con el alma doble. Y en contraste, invitó a seguir el modelo de la pobre viuda, a mirar a la pobre viuda, "para sanar de la enfermedad de la hipocresía".

“El Señor denuncia la explotación hacia esta mujer, que para dar la ofrenda, debe volver a casa sin siquiera lo poco que tiene para vivir. ¡Qué importante es liberar lo sagrado de las ataduras con el dinero! Pero, al mismo tiempo, Jesús alaba el hecho de que esta viuda da al tesoro todo lo que tiene. No le queda nada, pero encuentra en Dios su todo. No teme perder lo poco que tiene, porque tiene la confianza en el tanto de Dios, que multiplica la alegría de quien dona”.

Jesús, recordó el Papa, propone a la viuda como maestra de fe: “Ella no frecuenta el templo para tener la conciencia tranquila, no reza para hacerse ver, no hace alarde de su fe, sino que dona con el corazón, con generosidad y gratuidad. Sus monedas tienen un sonido más bonito que las grandes ofrendas de los ricos, porque expresan una vida dedicada a Dios con sinceridad, una fe que no vive de apariencias sino de confianza incondicional”.

A la enfermedad de la hipocresía, afirmó Francisco, la podemos curar aprendiendo del ejemplo de la viuda, con su fe “sin adornos externos, sino sincera interiormente; con su fe hecha de humilde amor a Dios y a los hermanos”.+