Sábado 30 de agosto de 2025

Fiestas de la Divina Misericordia y solidaridad en Rosario

  • 8 de abril, 2013
  • Rosario (Santa Fe) (AICA)
Las fiestas patronales en honor de Jesús Misericordioso se realizaron este domingo en el templo ubicado en el norte de la ciudad de Rosario, donde el arzobispo de Rosario, monseñor José Luis Mollaghan, presidió la Eucaristía tras la procesión por las calles del barrio. Durante la jornada, así como durante la novena preparatoria, los fieles se acercaron a confesar y participaron en las misas. En la homilía, el prelado aseguró que "la humanidad no encontrará paz hasta que se dirija con confianza a la misericordia divina" y consideró necesario "abrir el corazón con espíritu manso y humilde", y sostuvo que "así como el corazón de Jesús, nos perdona y lo pone de manifiesto en el sacramento de la Reconciliación, también debemos aprender a perdonar y a multiplicar las obras de misericordia. Es decir, como el buen samaritano, debemos acercarnos al que sufre, tocar sus llagas y vendarlas". "Y si queremos imitar al Señor a vivir su misericordia, es necesario que abramos el corazón con espíritu m
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Las fiestas patronales en honor de Jesús Misericordioso se realizaron este domingo en el templo ubicado en el norte de la ciudad de Rosario, donde el arzobispo de Rosario, monseñor José Luis Mollaghan, presidió la Eucaristía tras la procesión por las calles del barrio.

Durante la jornada, así como durante la novena preparatoria, los fieles se acercaron a confesar y participaron en las misas.

Un buen número de sacerdotes del Decanato se dedicaron a atender confesiones durante el día.

Con ocasión de las recientes inundaciones en la zona metropolitana de Buenos Aires, se pidió especialmente por las víctimas y para que el Señor bendiga la solidaridad expresada en tantas ayudas recibidas para los damnificados.

En la homilía, monseñor Mollaghan aseguró que "la humanidad no encontrará paz hasta que se dirija con confianza a la misericordia divina" y consideró necesario "abrir el corazón con espíritu manso y humilde".

El prelado sostuvo que "así como el corazón de Jesús, nos perdona y lo pone de manifiesto en el sacramento de la Reconciliación, también debemos aprender a perdonar y a multiplicar las obras de misericordia. Es decir, como el buen samaritano, debemos acercarnos al que sufre, tocar sus llagas y vendarlas".

"Y si queremos imitar al Señor a vivir su misericordia, es necesario que abramos el corazón con espíritu manso y humilde, acercándonos a quien tiene hambre y sed, a quien está enfermo y herido, a quien está en la cárcel, o no tiene con qué vestirse, y a quien sufre la soledad", subrayó.

Monseñor Mollaghan precisó que el Señor resucitado invita a "cambiar nuestra vida; a acercamos al hermano que nos necesita - como sucede en estos días con tantas víctimas de las inundaciones, por quienes pedimos en esta misa -, y entonces brotará la paz. Porque solo así, podemos encontrar la alegría y la esperanza por este nuevo modo de vivir".

"En el Año de la Fe, repitamos las palabras de Tomás, y haciendo un acto de fe, digamos todos juntos: ?Señor mío y Dios mío?, yo creo en tu amor, y quiero vivir la misericordia que yo mismo recibo cada día", concluyó.+

Texto completo de la homilía