Viernes 1 de julio de 2022

Fiesta del Santo Cura Brochero en una aldea de Tanzania

  • 31 de marzo, 2022
  • Buenos Aires (AICA)
La aldea Iraki celebró a su patrono con misa y procesión en la pequeña comunidad cristiana en tierra de misión del Instituto del Verbo Encarnado (IVE). Un sacerdote cuenta la experiencia vivida.
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La aldea Iraki, en Tanzania, celebró el pasado 19 de marzo la fiesta en honor del Santo Cura Brochero, proclamado patrono de la pequeña comunidad cristiana en tierra de misión del Instituto del Verbo Encarnado (IVE).

El sacerdote Diego Cano IVE compartió la experiencia vivida en esa fiesta patronal en honor del Cura Brochero, a quien, destacó, “de a poco van conociendo y tomándole cariño”.

“La misa se realizó el sábado siguiente a la fiesta litúrgica, para que también pudieran asisitir los niños que durante la semana están en la escuela”, precisó.

“El padre Víctor Guamán IVE fue allí para esta ocasión, acompañado del hermano Petro. Se organizó una procesión por el pueblo, con una imagen que no es la que trajimos el año pasado de la Argentina, pues es muy grande, y los caminos para llegar hasta allí están en muy mal estado. Por ahora llevamos la primera imagen del Cura Brochero que traje desde la Argentina y que me regaló una tía, en una visita al santuario, donde hicimos que la imagen tomara gracia de las reliquias del santo”, contó.

El sacerdote invitó a ver en las fotos “la sencillez del lugar y lo pequeña que es la iglesia, pero a la vez verán la alegría y la participación en la fiesta de mucha gente” y agregó: “Luego de la santa misa tuvieron una comida festiva, amenizada por bailes y cantos, como es tradición”.

“Una hermosa fiesta, donde puedo pensar que el Cura Brochero se sentiría realmente entre los suyos, como era entre la gente de tras la sierra, gente de buen corazón y vida sacrificada”.

La pequeña comunidad
El padre Cano relató cómo fue creciendo esa comunidad cristiana en Tanzania, gracias al trabajo misionero de los sacerdotes del IVE:

En ese lugar hace dos años ni siquiera había capilla ni comunidad de católicos. El catequista de la adea más cercana a ese lugar comenzó a escuchar a algunos cristianos que vivían allí, que pedían si fuera posible comenzar con una capilla, pues les quedaba muy lejos asistir en la aldea vecina, más de siete kilómetros de caminata. Por eso era que mucha gente no iba, sobre todo los niños y ancianos. El catequista comenzó a visitarlos y logró congregar un buen grupo de gente. Muchos de ellos eran paganos, pero deseaban hacer el catecumenado y bautizarse, junto a su familia.

Así se dió comienzo a la capilla, que en un primer momento se juntaban a rezar debajo de unos árboles, en un terreno prestado. En ese mismo terreno, el dueno les concedió el permiso de levantar una capillita pequeña, de barro y paja. Actualmente allí rezan, pero ya se ha comprado un terreno para poder edificar una capilla grande y definitiva.+