Viernes 7 de mayo de 2021

En la Jornada del Enfermo, Mons. Colombo pidió a María "auxilio y consuelo"

  • 29 de enero, 2021
  • Mendoza (AICA)
En ocasión de la Jornada Mundial del Enfermo, que se celebra el 11 de febrero, el arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, envió una carta a los fieles.
Doná a AICA.org

En el marco de la memoria litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes, el 11 de febrero la Iglesia celebra la Jornada Mundial del Enfermo. En esta oportunidad, con la pandemia en curso, el arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Daniel Colombo, se dirigió a los fieles con una carta en la que comparte el mensaje del Papa para esta fecha, y anuncia las celebraciones que se desarrollarán en la arquidiócesis.

“El Covid-19 actualmente en curso, expandido desde comienzos del año pasado, nos ha acercado dramáticamente al misterio del dolor, haciéndonos solidarios incluso en muchos casos a través del padecimiento personal o familiar de la enfermedad”, reconoció el prelado en el inicio de su carta.

“Somos parte de una humanidad doliente y queremos vivir nuestro camino creyente, bien unidos unos a otros, sosteniéndonos en la fe y creciendo en la esperanza”, afirmó, compartiendo algunos extractos del mensaje del Santo Padre Francisco, “que quiere animarnos en la celebración de esta Jornada tan significativa”.

“La experiencia de la enfermedad hace que sintamos nuestra propia vulnerabilidad y, al mismo tiempo, la necesidad innata del otro. Nuestra condición de criaturas se vuelve aún más nítida y experimentamos de modo evidente nuestra dependencia de Dios. Efectivamente, cuando estamos enfermos, la incertidumbre, el temor y a veces la consternación, se apoderan de la mente y del corazón; nos encontramos en una situación de impotencia, porque nuestra salud no depende de nuestras capacidades o de que nos ‘angustiemos’”, citó el prelado.

Continuó tomandopalabras del pontífice: “Si la pandemia puso en evidencia las limitaciones de los sistemas sanitarios nacionales y provinciales, así como la necesidad de los Estados de proveerse de nuevos insumos y estructuras para afrontar la crisis y cuidar la vida de los pueblos y comunidades, de los enfermos con sus historias y rostros concretos, también ha quedado de relieve la entrega generosa de tantas personas (médicos, enfermeros, trabajadores de la salud, religiosos y sacerdotes) parte de una multitud silenciosa de samaritanos y cirineos”.

“La importancia de la dimensión relacional de las personas -destacó-, invita a ‘poner en el centro la dignidad del enfermo, tutelar la profesionalidad de los agentes sanitarios y mantener una buena relación con las familias de los pacientes”. 

“El Evangelio -continuó en palabras de Francisco- nos da testimonio permanente de ello. Los gestos sanantes de Cristo siempre tienen lugar en el marco de un encuentro personal con Él. Por eso estamos invitados a acercarnos al Señor, para que Él obre su gracia en nosotros y a responderle con nuestra fe. En esta perspectiva, el Papa nos señala que las sociedades se humanizan por el ejercicio concreto de esta cercanía eficaz a los enfermos, a los pobres, a los olvidados”. 

“Este tiempo tan doloroso -reconoció monseñor Colombo- dejó a la vista la necesidad que tenemos unos de otros, la soledad de muchos, la cruel exclusión de tantos hombres y mujeres, y la perenne vigencia del amor cristiano como camino”.

En Mendoza, destacó, “la Virgen de Lourdes nos espera en el Santuario del Challao, así como en la querida parroquia de la ciudad y tantas comunidades a ella encomendadas. El encuentro de cada año nos revela una religiosidad que pone en Dios la esperanza y sabe que tiene en María, auxilio y consuelo”.

“Este año -destacó-, dadas las particulares condiciones sanitarias que invitan a cuidarnos, no podremos tener la tradicional procesión. Pero podemos encontrar el modo de reemplazar ese gesto penitencial de conversión, del caminar peregrino, por algún signo de solidaridad, especialmente con los más pobres y enfermos (¡Las Cáritas parroquiales están necesitando alimentos y artículos de limpieza!)”.

En el santuario, luego del Rosario de la Aurora, se celebrarán misas a las 6, 8, 10, 12, 17 y a las 21, detalló el arzobispo. “Tendré el honor de presidir la Eucaristía de las 21 y allí rezar junto con hermanos y hermanas de nuestras comunidades por tantos enfermos, rostros concretos del mismo Señor”.

Además, acompañó su carta con materiales pastorales y litúrgicos proporcionados por la comisión episcopal de Pastoral de la Salud, de la Conferencia Episcopal  para la celebración en parroquias y comunidades.

“Los abrazo y bendigo en Jesús el Buen Pastor, en la presencia de nuestra Madre bendita de Lourdes”, concluyó.+