Sábado 24 de julio de 2021

El Papa recuerda la valentía de las tres nuevas beatas, mártires de Astorga

  • 30 de mayo, 2021
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Octavia, María Pilar y Olga, las tres enfermeras españolas mártires durante la Guerra Civil, fueron beatificadas ayer en Astorga, España.
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"Ayer en España fueron beatificadas Octavia, María Pilar y Olga. Estas tres mujeres laicas, valientes, a imitación del Buen Samaritano se dedicaron a curar las heridas de guerra sin abandonarlas en los momentos de peligros, se arriesgaron y fueron asesinadas por odio a la fe. Rogamos al Señor por su testimonio evangélico. Un aplauso a las nuevas beatas" recordó el Santo Padre este domingo 30 de mayo, tras el rezo del Ángelus.

La ceremonia de beatificación de Pilar, Olga y Octavia, voluntarias enfermeras laicas, asesinadas por odio a la fe en Pola de Somiedo (Asturias) en 1936 en el contexto de la persecución religiosa en España, tuvo lugar este sábado 29 de mayo en la catedral de Astorga y fue presidida por el representante del Santo Padre, cardenal Marcello Semeraro, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos quien pronunció su homilía destacando la caridad de las tres mártires que donaron su vida por los enfermos y sufrientes.

Ardían en el fuego de la caridad
“Todos somos débiles”, y lo eran “también nuestras hermanas”, expresó el purpurado al inicio de su homilía, recordando las palabras que el Señor repitió a sus discípulos y que nos repite también a nosotros, porque sabe que lo necesitamos: ¡No teman, no tengan miedo!

Subrayando que “nuestra sociedad está marcada por el temor”, el prefecto de la congregación para las Causas de los Santos evidenció que “el verdadero problema para nosotros es cuando el miedo determina nuestras elecciones o cuando nos hace desistir de nuestras convicciones; cuando nos bloquea en nuestras relaciones con los demás y también con Dios.”

Monseñor Semeraro se refirió a la situación de miedo determinada en este momento por la pandemia y recordó que el camino a seguir indicado por el Papa, es siempre el de la caridad: "En este momento de crisis por la pandemia que estamos viviendo, esta cercanía nos pide que la manifestemos más, que la mostremos más. No podemos, quizás, acercarnos físicamente por miedo al contagio, pero sí, podemos despertar en nosotros una actitud de cercanía entre nosotros: con la oración, con la ayuda, muchas formas de cercanía. 

El prefecto evidenció que también las tres beatas, para no bloquearse por el temor, “ardían también en el fuego de la caridad”. 

“Las tres jóvenes laicas Pilar, Olga y Octavia ya habían emprendido el camino de la caridad, alimentando su vida cristiana "ordinaria" con la actividad apostólica. Cuando más tarde eligieron trabajar como enfermeras en la Cruz Roja aquí en Astorga, encauzaron su vocación laica por este camino hasta el martirio, el testimonio supremo de amor por Cristo”

“No podemos ser discípulos de Jesús evitando los conflictos, quizás contratando seguros de vida”. “La posibilidad del martirio está siempre presente en la vida de los cristianos. Así fue para nuestras beatas”, agregó.

Destacando la actividad caritativa de las tres enfermeras laicas españolas, dedicadas a cuidar de los enfermos y heridos, el prelado recordó la “dignidad propia inenarrable” del cuerpo, que “participa de la dignidad de imagen de Dios”. 

Y concluyó: “Las beatas Pilar, Olga y Octavia se dedicaron a cuidar el cuerpo debilitado y sufriente, de modo que, aun en el peligro que se presentaba, no quisieron abandonar a los heridos, sino que siguieron asistiéndolos arriesgando sus propias vidas. Debido a esta ferviente caridad, cuando sus cuerpos fueron amenazados no se bloquearon por el temor, sino que, ardiendo en el fuego de la caridad, sufrieron torturas y humillaciones. Soportaron todo con una fuerza sobrenatural; se dispusieron para sufrir la muerte con un espíritu de fe. Murieron aclamando a Cristo Rey, y es esta profesión de fe la que las convirtió en mártires.”+