Martes 3 de marzo de 2026

Catamarca celebra el Jubileo por los 200 años del beato Esquiú

  • 3 de marzo, 2026
  • San Fernando del Valle de Catamarca (AICA)
El obispo catamarqueño Luis Urbanc convocó a profundizar su legado espiritual y patriótico en un año diocesano que se extenderá hasta mayo de 2027. "Unió santidad y amor a la Patria", destacó.
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El obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, dio a conocer una carta pastoral con motivo del Bicentenario del natalicio del Mamerto Esquiú, en el marco del Año Jubilar Diocesano que se celebrará del 10 de enero de 2026 al 11 de mayo de 2027.

El texto, que será difundido íntegramente y también por entregas para favorecer su lectura y meditación, invita a los catamarqueños a redescubrir la figura de Esquiú como modelo de santidad, pastor y servidor de la patria.

Monseñor Urbanc recordó que, tras el cierre del Jubileo Universal por los 2025 años del nacimiento de Jesucristo, la diócesis se dispone a vivir un tiempo de gracia centrado en quien definió como "preclaro fraile franciscano y obispo de Córdoba".

El obispo recomendó releer su carta pastoral de 2021, escrita en vísperas de la beatificación de Esquiú - celebrada el 4 de septiembre de ese año-, para comprender mejor la complementariedad de ambos documentos.

En su mensaje, subrayó que Dios guía a su pueblo mediante el ejemplo de sus servidores y que, en tiempos de desafíos para la Iglesia y la patria, es necesario volver hacia quienes encarnaron con fidelidad el ideal evangélico.

Sacerdote, pastor y hombre de profunda vida interior
Fray Mamerto Esquiú nació el 11 de mayo de 1826 en San José de Piedra Blanca, Catamarca, e ingresó desde joven en la Orden Franciscana. Ordenado sacerdote en 1848, desarrolló un fecundo ministerio en Catamarca, Tarija y Sucre. Tras peregrinar a Roma y Tierra Santa, fue consagrado obispo de Córdoba en 1880, ministerio que ejerció hasta su muerte, el 10 de enero de 1883.

"Su vida fue un constante crecimiento en los dones sobrenaturales y naturales, cimentado en una profunda vida espiritual". "Sus escritos, especialmente el diario 'Recuerdos y Memorias', revelan a un hombre centrado en Cristo, consciente de sus limitaciones y sostenido por la gracia", destacó monseñor Urbanc>.

"El sacerdote debe ser santo; pero no es para eso el sacerdocio, sino para que, siendo santo, esté consagrado a la santificación de sus prójimos", recordaba Esquiú a su clero, frase que el actual obispo de Catamarca retoma como clave interpretativa de toda su obra pastoral.

Defensor de la fe y servidor del bien común
La carta pastoral subraya también el aporte intelectual de Esquiú, su estudio del pensamiento moderno y su adhesión a la tradición filosófica cristiana, particularmente a santo Tomás de Aquino. Fue impulsor en la Argentina de la restauración tomista promovida por León XIII y defendió la armonía entre fe y razón.

Crítico del liberalismo entendido como autosuficiencia, concibió la libertad como "servidumbre de amor" y entendió la caridad como eje de la vida cristiana y social. Su acción patriótica, recordó monseñor Urbanc, brotaba de su vida interior: para Esquiú, el amor a la patria era concreción del don de piedad y servicio al bien común.

En momentos de anarquía y tensiones políticas, su palabra buscó siempre la reconciliación, uniendo el amor a Dios con el amor a la Argentina.

Devoción mariana y testimonio de pobreza
El obispo catamarqueño resaltó la profunda devoción de Esquiú a la Virgen del Valle, a quien confiaba sus misiones y desvelos pastorales. Celebró con entusiasmo la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción en 1854 por Pío IX, y dejó en sus sermones fervorosas expresiones de amor filial a María.

Su vida franciscana estuvo marcada por la pobreza efectiva, la pureza luminosa y la obediencia total. Incluso al ser nombrado obispo, intentó rechazar el cargo por considerarse indigno, aceptándolo finalmente por obediencia al Papa.

Modelo para la Iglesia y la Nación
En el tramo final de la carta, monseñor Urbanc presenta al beato como síntesis armoniosa de fe profunda y compromiso cívico: "Hombre de fe, fiel, estudioso, obispo y patriota". Lo propone como ejemplo para el pueblo argentino en la austeridad de vida, la cultura sólida y el servicio generoso.

El obispo concluye convocando a vivir este Año Jubilar con gratitud y compromiso, confiando la diócesis a Jesucristo, a la Virgen María y al beato Esquiú, y animando a los fieles a renovar su vida cristiana inspirados en quien supo unir santidad y amor a la patria.+

[Texto completo de la homilía]