Sábado 24 de julio de 2021

El Papa: los diáconos, centinelas que ayudan a la comunidad a ver a Jesús en los pobres

  • 19 de junio, 2021
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Al encontrarse con los diáconos permanentes de Roma, Francisco describe sus tareas y figura.
Doná a AICA.org

Los diáconos no son "medio sacerdotes", ni "monaguillos de lujo", sino personas dedicadas "al servicio" del pueblo de Dios, explicó esta mañana el papa Francisco al recibir en el Vaticano a los diáconos permanentes de diócesis de Roma, de los que espera que sean “humildes, buenos esposos y padres –y abuelos añadió–, y que sean centinelas que avisten a Jesús en los pobres”.

Francisco habló del "ministerio del diácono" a partir de la Lumen gentium, para el cual "no se imponen las manos para el sacerdocio, sino para el servicio". 

“Esta diferencia no es insignificante. El diaconado, que en la concepción anterior se redujo a un orden de paso hacia el sacerdocio, recupera así su lugar y su especificidad. El mero hecho de subrayar esta diferencia ayuda a superar el flagelo del clericalismo, que coloca a una casta de sacerdotes 'por encima' del Pueblo de Dios”. 

Siguiendo las indicaciones conciliares, se puede decir que el diaconado "nos conduce así al centro del misterio de la Iglesia. Como hablé de la 'Iglesia constitutivamente misionera' y de la 'Iglesia constitutivamente sinodal', así digo que deberíamos hablar de la 'Iglesia constitutivamente diaconal'. De hecho, si esta dimensión del servicio no se vive, todo ministerio se vacía desde adentro, se vuelve estéril, no da fruto. Y poco a poco se vuelve mundano”.

“Los diáconos, precisamente porque están dedicados al servicio de este Pueblo, recordemos que en el cuerpo eclesial nadie puede elevarse por encima de los demás. La lógica opuesta debe aplicarse en la Iglesia, la lógica de la humillación. Todos estamos llamados a rebajarnos, porque Jesús se rebajó, se hizo siervo de todos. Si hay uno grande en la Iglesia es él, que se hizo el más pequeño y el servidor de todos. Todo empieza aquí”.

Por otro lado, “la disminución del número de presbíteros ha llevado a una función imprescindible en la misión de suplencia que, aunque importante, no constituye la función específica del diaconado”.

En concreto, el Papa recordó que, en las raíces de la Iglesia de Roma, “en las grandes metrópolis imperiales, se organizaron siete lugares, diferentes a las parroquias y distribuidos en los municipios de la ciudad, donde los diáconos desempeñaban una labor concreta a favor de toda la comunidad cristiana, en particular de los últimos, para que, como se dice en los Hechos de los Apóstoles, nadie entre ellos estuviese en necesidad”.

Francisco destacó que la diócesis de Roma “está tratando de recuperar esta antigua tradición con la diaconía en la iglesia de San Estanislao”, antigua parroquia convertida en diaconía al confiarla a un diácono.

“Sé que están también muy presentes en la Cáritas y en otras realidades cercanas a los pobres. Actuando así no perderán nunca la brújula: los diáconos no serán ‘medio sacerdotes’, o ‘sacerdotes de segunda categoría’, ni ‘monaguillos de lujo’, sino siervos solidarios comprometidos con que a nadie se le excluya y que el amor del Señor toque de forma concreta la vida de la gente”.

El papa Francisco definió la espiritualidad diaconal como espiritualidad de servicio: “Disponibilidad dentro y apertura fuera. Disponibles dentro, de corazón, dispuestos al sí, dóciles, sin hacer girar la vida sobre la agenda propia; y abiertos hacia fuera, con la mirada dirigida a todos, sobre todo a quienes se quedaron afuera, a los que se sienten excluidos”.

Por último, el pontífice subrayó que, de los diáconos, y en concreto de los diáconos de Roma, espera que sean humildes, buenos esposos y padres –y abuelos, añadió–, y que sean centinelas que avisten a Jesús en los pobres.+