Miércoles 2 de diciembre de 2020

El Papa bendijo imagen de la Medalla Milagrosa que recorrerá Italia

  • 11 de noviembre, 2020
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Dando inicio simbólico a la peregrinación de la imagen por las regiones italianas desde el próximo 1 de diciembre.

El papa Francisco bendijo esta mañana, al finalizar la audiencia general la “Sagrada efigie de la Bienaventurada Virgen Inmaculada de la Medalla Milagrosa” ante la presencia del superior general de la Congregación de la Misión, padre Tomás Mavri?, y con ocasión del 190 aniversario de las apariciones marianas a Santa Catalina Labouré (1806-1876).

De este modo, se da inicio simbólico a la peregrinación de la imagen por las regiones italianas que comenzará el próximo 1 de diciembre, para reconfortar en tiempos de pandemia.

El padre Valerio Di Trapani, superior del Colegio Apostólico Leonés de Roma y asistente nacional de los Grupos de voluntarios vicentinos, quien además es el coordinador de la iniciativa denominada “María Peregrina” habló en Radio Vaticana sobre este gesto del Papa.

Para el sacerdote, la bendición de Francisco constituye un verdadero envío en esta misión, que durará al menos un año, y que llevará la imagen de “María peregrina” a las comunidades y parroquias de toda Italia que deseen acogerla.

“Me parece significativo y consolador en este tiempo de pandemia que María, Madre de la Iglesia, y con ella podríamos decir toda la Iglesia, no se aleje de su pueblo, sino que permanezca cerca de los que están en juicio”, expresó el padre Valerio.

Asimismo, describió que la de ahora es una misión con la que María continúa y que comenzó con las apariciones de 1830 a Catalina Labouré: la Virgen visita a su pueblo, lo bendice y nos recuerda que siempre estará con nosotros.

El sacerdote explicó también que la familia religiosa de san Vicente de Paúl, organizadora, “no somos los creadores de esta iniciativa, sino que nos limitamos a responder a la llamada de María de hace 190 años que la Virgen sigue dirigiendo hoy en día”.

“Hoy sentimos que este tiempo de prueba es una oportunidad para decir que Dios está con nosotros, en medio de nosotros, y la Virgen María nos abre el camino para encontrarnos con Cristo y el Padre”, indicó. 

En la noche entre el 18 y el 19 de julio de 1830 Catalina Labouré, una joven Hija de la Caridad de San Vicente de Paul vio una aparición de la Virgen.

En el largo encuentro que mantuvo con la Virgen, ésta recordó a la Hija de la Caridad que “los tiempos son muy tristes. Las desgracias vendrán sobre Francia. El mundo entero será devastado por calamidades de todo tipo. Pero tú vienes al pie de este altar, aquí las gracias se esparcirán sobre todas las personas que las pidan con confianza y fervor... Yo siempre te he cuidado”.

El 27 de noviembre de 1830, Catalina Labouré vio por segunda vez a la Santísima Virgen con un pequeño globo terráqueo, que representaba a la humanidad, en sus manos; contempló su belleza y aceptó la misión de hacer acuñar una Medalla: "¡Las personas que la porten recibirán grandes gracias!".+