Miércoles 2 de diciembre de 2020

Con la esperanza en Cristo, el Episcopado rezó por los difuntos

  • 3 de noviembre, 2020
  • San Francisco (Córdoba) (AICA)
Organizado por el Programa Fe, de la Conferencia Episcopal Argentina, el 2 de noviembre se llevó a cabo un momento de oración por los Fieles Difuntos, presidido por monseñor Buenanueva.

El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, presidió el 2 de noviembre un momento de oración por los Fieles Difuntos, organizado por el Programa Fe de la Conferencia Episcopal Argentina, y transmitido por las redes sociales.

La iniciativa convocó a los fieles a participar dejando en la página web los nombres de sus seres queridos difuntos para rezar especialmente por ellos.

“Como cada año, el 2 de noviembre nos convoca para orar por nuestros fieles difuntos”, señaló el obispo. “Es verdad: la emergencia sanitaria nos impone a todos restricciones. Para muchos este día será imposible ir a los cementerios o participar de la santa misa, que es la principal oración de la Iglesia por los difuntos, pero gracias al Programa Fe y a otras iniciativas vamos a poder sentirnos como Iglesia orante, que con la esperanza de la resurrección, la esperanza que es Cristo, ora por los difuntos, por todos los difuntos”, valoró.

“Celebramos esta gran fiesta que es la pascua de Jesucristo, que al inicio de noviembre nos hace recorrer este camino: ayer Todos los Santos, hoy los Fieles Difuntos. Nacieron prácticamente juntas estas celebraciones, crecieron en el corazón de la Iglesia orante, que ya las primeras comunidades cristianas se reunían para orar y celebrar la Eucaristía junto a la tumba de los hermanos que allí dormían, a la espera de la resurrección, muchos de ellos mártires”, destacó.

“La palabra cementerio es una palabra cristiana quiere decir ‘el lugar donde duermen, donde reposan, a la espera de la resurrección, los que fueron bautizados en la muerte y en la pascua de Jesucristo’. Por eso los protagonistas de estos dos días santos son Cristo resucitado, vencedor de la muerte, María Santísima, los santos, y nuestros hermanos difuntos, y nosotros también, porque estamos todos unidos en el cuerpo de Cristo”, afirmó. 

“Los santos interceden por nosotros; nosotros oramos por los difuntos que están purificando su corazón para el encuentro definitivo con Cristo. Hoy podemos implorar para ellos la indulgencia plenaria, pero durante todo el mes de noviembre, el papa Francisco nos ha concedido esa posibilidad, incluso al no poder ir a los cementerios por la emergencia sanitaria”, señaló.

“Cada hogar, cada corazón, es hoy una Iglesia que implora, que suplica, que espera con nuestros difuntos la resurrección, cantar juntos el Aleluya en el Cielo”, aseguró.

“Gracias al Programa Fe de la Conferencia Episcopal Argentina tenemos esta posibilidad, también la de ir anotando a los fieles difuntos por los cuales vamos a orar, y junto a esta iniciativa, tantas otras. Las redes se han transformado en un canal precioso por donde circula la fe, la esperanza cristiana, el Evangelio, la oración. Hoy oramos en comunión con nuestros fieles difuntos”.

Luego de escuchar un pasaje del Evangelio según San Juan, que relata un momento de la última cena, el obispo expresó: “La mejor promesa de Jesús: me voy a prepararles un lugar y vendré a buscarlos, para que donde yo esté, también allí estén ustedes”.

“Hacia el Padre caminamos. Tenemos la esperanza de que incluso, contando con nuestra oración, nuestros difuntos están acelerando el camino hacia el encuentro definitivo con Cristo en el Cielo, por eso rezamos por ellos”, aseguró.

Tras rezar el Salmo 129 y el salmo 15, el obispo reflexionó: “Muchas veces, en el camino de nuestra vida mortal, somos tentados por otros dioses: son ídolos, nos esclavizan. Vos  nos das libertad, y hasta de noche, en la oscuridad de la noche, hablás a nuestro corazón con esa promesa de vida que nos permite atravesar todas las dificultades, también el momento presente”. 

“También con esa esperanza miramos el camino, la pascua, el paso que han emprendido los difuntos, pero hoy queremos pedirte especialmente por todos los que han muerto en soledad, las víctimas del coronavirus, por las víctimas de la violencia, los que han muerto con la incertidumbre y la terrible experiencia de la desesperanza en el corazón, tal vez víctimas de violencias inenarrables. A ellos te confiamos Señor. Vos escrutás la conciencia de cada uno, sólo vos sabés lo que hay en el fondo del alma de cada ser humano que entrega el espíritu al cabo de su vida mortal. A cada difunto, a cada hermano y hermana nuestro, te lo confiamos”, rezó.

Finalmente, monseñor Buenanueva rezó el Salmo del Buen Pastor. “Cuando un hermano, hermana nuestro, un amigo, ha atravesado la oscura quebrada de la muerte, hemos sentido el dolor de ese desgarro, pero hoy queremos compartir con ellos ese camino porque sabemos que, aunque atravesamos las quebradas más oscuras y peligrosas, vos estás con nosotros, vos caminás con nosotros, vas adelante: tu vara, tu callado nos infunden confianza y caminamos hacia esa mesa en la que reina la alegría, en la Casa del Padre, donde vos nos esperas, María y Todos los Santos. Donde nos reencontraremos con todos los que ya han atravesado el umbral de la muerte”.

“Confiamos en tu promesa: donde vos estés vamos a estar también nosotros. Esperamos tu venida, Señor”, concluyó, con el rezo del Padrenuestro y el Credo, para ganar la indulgencia plenaria para nuestros difuntos.+