Miércoles 5 de octubre de 2022

Comenzó el segundo cónclave del siglo XXI

  • 12 de marzo, 2013
  • Ciudad del Vaticano
Antes de votar en el cónclave que elegirá al nuevo papa, los cardenales electores juraron guardar el secreto de lo que ocurra en el interior de la Capilla Sixtina. A las 17.07 y a las 17.25 (hora de Roma) prestaron juramento, respectivamente, los cardenales argentinos Jorge Mario Bergoglio SJ y Leonardo Sandri. Se trata de la última aparición mediática de los purpurados hasta que se elija al nuevo sucesor de Pedro.
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Antes de votar en el cónclave que elegirá al nuevo papa, los cardenales juraron guardar el secreto de lo que ocurra en el interior de la Capilla Sixtina, bajo la mirada atenta de los miembros electores y el vicedecano del Colegio Cardenalicio, cardenal Giovanni Battista Re, quien será el encargado de dirigir el retiro de los purpurados.

Los purpurados entraron en la Capilla Sixtina a las 16.30 (hora de Roma), tras reunirse unos 15 minutos antes en la cercana capilla Paulina para una oración inicial, tras la cual el cardenal Re les recordó, en latín, lengua en la que se desarrolla el ritual, que están allí para elegir al Sumo Pontífice.

Luego del ingreso en procesión, durante el cual cantaron las Letanías de los Santos, los cardenales ocuparon el sitial con su nombre y entonaron juntos el himno "Veni Creator". Terminado el canto, el cardenal Re los invitó a pronunciar el juramento que establece la constitución Universi Dominici Gregis.

Después de la lectura del texto, cada uno de los 115 cardenales electores, con la mano sobre las Sagradas Escrituras, repitió "Y yo, cardenal (el nombre propio) prometo, me obligo y juro. Así Dios me ayude y estos Santos Evangelios que toco con mi mano".

Por la mañana, los 115 cardenales electores, junto a los no electores, habían participado en la basílica de San Pedro de la misa Pro eligendo Pontífice. El cardenal Ángelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio, calificó entonces de "luminoso" el pontificado del emérito papa Benedicto XVI y pidió a Dios que dé "otro buen pastor para su santa Iglesia".

A las 17.07 y a las 17.25 (hora de Roma) prestaron juramento, respectivamente, los cardenales argentinos Jorge Mario Bergoglio SJ y Leonardo Sandri.

Cuando el cardenal James Michael Harvey, último de los electores, prestó juramento, el maestro de ceremonias, monseñor Guido Marini, pronunció la fórmula tradicional Extra omnes, y aquellos que no forman parte del cónclave abandonaron la Capilla Sixtina, que cerró sus puertas a las 17.35 (hora de Roma).

Dentro de la Sixtina, y todavía en presencia del maestro de ceremonias, el cardenal maltés Prosper Grech , que no participará por su edad, pronunció una meditación sobre el grave deber que tienen ante sí de elegir al Papa, moviéndose con rectitud de intención, buscando solo cumplir la voluntad de Dios, y mirando únicamente al bien de toda la Iglesia.

La ceremonia de juramento pudo seguirse en vivo por la señal internacional del Centro Televisivo Vaticano y otras retransmisoras. Se trata de la última aparición mediática de los purpurados hasta que se elija al nuevo sucesor de Pedro.

A continuación, la fórmula completa del juramento en español que recoge la constitución Universi Dominici Gregis, de la Santa Sede:

"Todos y cada uno de nosotros Cardenales electores presentes en esta elección del Sumo Pontífice prometemos, nos obligamos y juramos observar fiel y escrupulosamente todas las prescripciones contenidas en la Constitución Apostólica del Sumo Pontífice Juan Pablo II, "Universi Dominici Gregis", emanada el 22 de febrero de 1996.

Igualmente, prometemos, nos obligamos y juramos que quienquiera de nosotros que, por disposición divina, sea elegido Romano Pontífice, se comprometerá a desempeñar fielmente el "munus petrinum" de Pastor de la Iglesia universal y no dejará de afirmar y defender denodadamente los derechos espirituales y temporales, así como la libertad de la Santa Sede.

Sobre todo, prometemos y juramos observar con la máxima fidelidad y con todos, tanto clérigos como laicos, el secreto sobre todo lo relacionado de algún modo con la elección del Romano Pontífice y sobre lo que ocurre en el lugar de la elección concerniente directa o indirectamente al escrutinio; no violar de ningún modo este secreto tanto durante como después de la elección del nuevo Pontífice, a menos que sea dada autorización explícita por el mismo Pontífice; no apoyar o favorecer ninguna interferencia, oposición o cualquier otra forma de intervención con la cual autoridades seculares de cualquier orden o grado, o cualquier grupo de personas o individuos quisieran inmiscuirse en la elección del Romano Pontífice"
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