Miércoles 1 de diciembre de 2021

Código: Eliminar deberes conyugales vacía de contenido al matrimonio

  • 30 de agosto, 2012
  • Buenos Aires (AICA)
El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, alertó que en temas vinculados a la vida y a la familia el proyecto de ley para reformar el Código Civil "no ha tenido la misma pluralidad" que otros cuestiones planteadas en la iniciativa oficial. El prelado aseguró, entre otros puntos, que "si se deja de prever los deberes de fidelidad, cohabitación, la asistencia y el bien de los hijos, el matrimonio se vaciaría de contenido en desmedro de los propios esposos y del bien superior de los niños y su derecho a crecer y ser educados en el ámbito de una familia estable". Tras sostener que preocupa "la equiparación casi absoluta entre el matrimonio y las uniones de hecho", dijo que "llama la atención que la única forma que no se reconoce es la fundada sobre el matrimonio estable e indisoluble. Sólo fueron propuestas y reguladas formas de familia débiles e inestables". También cuestionó aspectos vinculados al comienzo d
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El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, aseguró que "la familia fundada en el matrimonio entre un varón y una mujer, perdurable y estable es el modo óptimo de crianza de los niños y de organización familiar y social", al hacer objeciones al proyecto para modificar el Código Civil que se está debatiendo en el Congreso de la Nación.

En un artículo publicado en el diario La Nación, el prelado advirtió que "si el Código dejara de prever los deberes de fidelidad, cohabitación, la asistencia y el bien de los hijos, el matrimonio se vaciaría de contenido en desmedro de los propios esposos y del bien superior de los niños y su derecho a crecer y ser educados en el ámbito de una familia estable".

"No cualquier forma de convivencia es igualmente valiosa, respetuosa de la verdad de la naturaleza humana. Preocupa la equiparación casi absoluta entre el matrimonio y las uniones de hecho. Se argumenta que se quiere dar reconocimiento legal a las ?diversas formas de familia?, pero llama la atención que la única forma que no se reconoce es la fundada sobre el matrimonio estable e indisoluble", se quejó.

"Sólo fueron propuestas y reguladas formas de familia débiles e inestables", aseveró, al tiempo que consideró que "el régimen de paternidad, maternidad y filiación genera incertidumbre en torno a la protección de los niños".

Tras asegurar que "una sociedad que no privilegie los derechos e intereses de los niños por sobre los de los adultos se empobrece socialmente", indicó que esto se verifica "en la regulación de algunos efectos de las técnicas de fecundación artificial, dado que se privilegia un supuesto ?derecho al hijo?, por sobre el derecho del hijo a la vida y al respeto de su intrínseca dignidad y el principio de originalidad en la transmisión de la vida".

"Estas técnicas suponen con frecuencia mecanismos de selección de los embriones más aptos. No hay previsiones que eviten estas derivaciones injustas en el proyecto de Código Civil. Igualmente, se conculca el derecho a la identidad cuando queda sujeto a la voluntad de los adultos y se discrimina así entre categorías de hijos con más o menos derechos según el modo en que fueron concebidos. Finalmente, en materia de adopción, si bien se avanza, no se privilegia el interés superior de los niños, que consiste en tener un padre y una madre unidos en matrimonio y no el deseo de los adultos de ser padres", puntualizó.

El arzobispo santafesino sostuvo que "no todo lo que es técnicamente posible en el manejo de la vida es necesariamente ético y respeta su dignidad. Así, existen serias objeciones éticas y jurídicas en torno a la fecundación artificial que deberían conducir a una reflexión más atenta y no sólo permisiva. Si no obstante ello se decidiera llevar adelante la fecundación extracorpórea, el ser humano concebido tiene el mismo estatuto, dignidad y derechos que cualquier otro", y recordó que "existen países que han limitado los daños provocados por el uso de estas técnicas restringiendo el acceso a ellas a los matrimonios formados por varón y mujer y prohibiendo la crioconservación de embriones. Es grave la posibilidad de fecundación post mórtem, ya que no es aceptable permitir deliberadamente orfandades amparadas por la ley".

Monseñor Arancedo reconoció que "hay un esfuerzo por atender a la protección de los derechos de la mujer, pero al mismo tiempo resulta agraviante la posibilidad del alquiler de vientre".

"No es un reclamo social ni es consistente con las tradiciones jurídicas, principios y valores argentinos. Esto degrada a la mujer gestante y es posible que sea fuente de mayor desigualdad por la explotación de mujeres pobres para esos fines. Además de negar el conocimiento a la identidad biológica, desconoce el profundo vínculo psicológico que se establece entre la madre gestante y el niño al que da a luz", concluyó.

El texto fue publicado este jueves 30 de agosto en el diario La Nación y forma parte de una serie de columnas sobre la reforma del Código Civil y Comercial escritas por juristas, académicos y líderes comunitarios y religiosos.+

Texto completo del artículo