Martes 17 de mayo de 2022

Cardenal Van Thuân, camino a la beatificación

  • 4 de julio, 2013
  • Roma (Italia) (AICA)
Este viernes 5 de julio de 2013 se cierra la parte diocesana del proceso de beatificación del cardenal Francisco Javier Nguyen Van Thuan, héroe del catolicismo vietnamita. El papa Francisco se reunirá con los técnicos que están trabajando en el proceso, y con unos 500 vietnamitas, amigos y compañeros del Siervo de Dios, según adelantó el cardenal ghanés Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, dicasterio que impulsa el proceso de beatificación de quien fuera su responsable desde 1998 hasta su muerte en 2002. De sus trece años de prisión, nueve de ellos en aislamiento, el inolvidable cardenal Van Thuan dejó un precioso libro: Oraciones de esperanza, donde el Siervo de Dios escribía: "El que reza nunca está totalmente solo".
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Este viernes 5 de julio de 2013 se cierra la parte diocesana del proceso de beatificación del cardenal Francisco Javier Nguyen Van Thuan, héroe del catolicismo vietnamita. El papa Francisco se reunirá con los técnicos que están trabajando en el proceso, y con unos 500 vietnamitas, amigos y compañeros del Siervo de Dios, según adelantó el cardenal ghanés Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, dicasterio que impulsa el proceso de beatificación de quien fuera su responsable desde 1998 hasta su muerte en 2002.

De sus trece años de prisión, nueve de ellos en aislamiento, el inolvidable cardenal Van Thuan dejó un precioso libro: Oraciones de esperanza, donde el Siervo de Dios escribía: "El que reza nunca está totalmente solo".

Con una pieza de madera y un alambre se hizo un pequeño crucifijo. Con unas migas de pan y unas gotas de vino que conseguía con dificultades, celebraba la misa a escondidas: "Con tres gotas de vino y una gota de agua en la palma de la mano, celebré la misa. ¡Éste era mi altar y ésta era mi catedral! Era la verdadera medicina del alma y del cuerpo: "Medicina de inmortalidad, remedio para no morir, sino para vivir siempre en Jesucristo", relataba el cardenal Van Thuan en sus diarios de la cárcel.

Algunos de sus guardianes acabaron convirtiéndose al catolicismo.

Encarcelado 3 meses después de ser nombrado obispo coadjutor de Saigón por Pablo VI, en 1975. El nombramiento se dio 7 días antes de que el Vietnam del Norte, comunista, conquistase Vietnam del Sur.

Van Thuan, después de 13 años en prisión bajo duras condiciones, llegaría a ser cardenal responsable del Pontificio Consejo Justicia y Paz, y puso en marcha en 1999 la preparación del Compendio de Doctrina Social de la Iglesia, una herramienta docente usada en todo el planeta, segunda en importancia sólo al Catecismo.

"Ya hay varios informes de posibles milagros", asegura Waldery Hilgerman, postulador de la causa. Cerrada la fase diocesana, llega el momento de estudiar los posibles milagros. Durante estos dos años de proceso, además, se reunieron 10.000 páginas de documentos, incluyendo escritos de Van Thuan nunca publicados.

Para examinar las virtudes heroicas del cardenal, fueron entrevistados docenas de testigos. En marzo estaba previsto un viaje de la comisión a Vietnam para recoger más testimonios, pero el gobierno comunista lo impidió a última hora. Aún así, 26 testigos que viven en Vietnam enviaron sus informes y testimonios por escrito desde allí.

Benedicto XVI menciona al cardenal Van Thuan en su encíclica Spe Salvi: "Durante trece años en la cárcel, en una situación de desesperación aparentemente total, la escucha de Dios, el poder hablarle, fue para él una fuerza creciente de esperanza, que después de su liberación le permitió ser para los hombres de todo el mundo un testigo de la esperanza, esa gran esperanza que no se apaga ni siquiera en las noches de la soledad", explica el Papa emérito en el párrafo 32 de su encíclica sobre la esperanza.

En sus años de prisión y aislamiento severo, Van Thuan hizo circular papelitos con mensajes espirituales "de contrabando". Los católicos los copiaban a mano y circulaban por el país. Luego se recopilaron en un libro, y se tradujo a varios idiomas: el hombre condenado al aislamiento llegó a decenas, a cientos de miles de personas.


"Viviré el momento presente llenándolo de Amor"
El cardenal Van Thuan dejó escrito en sus cuadernos de la cárcel ese camino espiritual que lo llevó de las largas noches en prisión a la ahora más cercana luz de su beatificación.

"En la cárcel, escribe el purpurado vietnamita, todos esperan la liberación, cada día, cada minuto. Me venían a la mente sentimientos confusos: tristeza, miedo, tensión. Mi corazón se sentía lacerado por la lejanía de mi pueblo. En la oscuridad de la noche, en medio de ese océano de ansiedad, de pesadilla, poco a poco me fui despertando: "Tengo que afrontar la realidad. Estoy en la cárcel. ¿No es acaso este el mejor momento para hacer algo realmente grande? ¿Cuántas veces en mi vida volveré a vivir una ocasión como ésta? Lo único seguro en la vida es la muerte. Por tanto, tengo que aprovechar las ocasiones que se me presentan cada día para cumplir acciones ordinarias de manera extraordinaria".

"En las largas noches de prisión, me convencí de que vivir el momento presente es el camino más sencillo y seguro para alcanzar la santidad. Esta convicción me sugirió una oración: "Jesús, yo no esperaré, quiero vivir el momento presente llenándolo de amor. La línea recta está hecha de millones de pequeños puntos unidos unos a otros. También mi vida está hecha de millones de segundos y de minutos unidos entre sí. Si vivo cada segundo la línea será recta. Si vivo con perfección cada minuto la vida será santa".+