Lunes 29 de noviembre de 2021

ARA San Juan: Mons. Olivera animó a buscar en paz los caminos de la verdad y la justicia

  • 16 de noviembre, 2021
  • Buenos Aires (AICA)
En el 4° aniversario del naufragio del submarino ARA San Juan, el obispo castrense de la Argentina, monseñor Santiago Olivera, presidió una misa por el eterno descanso de sus tripulantes.
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El obispo castrense de la Argentina, monseñor Santiago Olivera, presidió en la tarde del 15 de noviembre, una misa en memoria de los tripulantes del submarino ARA San Juan, a cuatro años de su naufragio.

La Eucaristía tuvo lugar en la catedral Stella Maris y fue concelebrada por el vicario general, monseñor Gustavo Acuña; el canciller y capellán mayor de la Armada Argentina, padre Francisco Rostom Maderna; el capellán mayor de la Fuerza Aérea Argentina, padre César Tauro; el rector de la catedral castrense, presbítero Diego Pereyra, y los capellanes, Luis Luna, Santiago García del Hoyo, Darío Verón, Charbel Macklouf, Hugo López, y diácono Fernando Cerruti.

Asistieron a la celebración numerosas autoridades de la Armada Argentina, entre ellos el capitán de Corbeta Claudio Fernández y su esposa, hermano del suboficial Daniel Adrián Fernández, fallecido en el Submarino ARA San Juan.

El obispo comenzó su homilía recordando a los hermanos fallecidos en el submarino y pidiendo su eterno descanso: "Volvemos a poner nuestra mirada de fe, que ilumina toda realidad humana. Y junto a los Macabeos, ofrecemos este sacrificio porque no es ni inútil ni ridículo rezar por los caídos, porque pensamos y esperamos la resurrección de los muertos”.

"Sabemos, y esta es nuestra fe, que la vida y el bien son más fuertes que el dolor y el fracaso. No nacimos para el sepulcro, sino para la vida. No estamos llamados a la tristeza, sino a la alegría de la Pascua”, aseguró.

Por otro lado, monseñor Olivera destacó la importancia de "renovar la certeza de que Dios se hizo hombre, se encarnó para ganarnos la vida para siempre”. Y detalló: "La muerte ha sido vencida con la muerte de Jesús y con su Resurrección. Por nosotros, los hombres y por nuestra salvación Dios descendió del cielo, y Jesucristo murió en la cruz para salvarnos, dio su vida hasta el extremo”.

El prelado subrayó luego que “la triste consecuencia de la muerte será una realidad, pero la expresión que hemos escuchado recién en el Evangelio: que el que cree, aunque muera vivirá, es la certeza de saber que la muerte no es lo definitivo, que la muerte nos enfrenta ante la realidad de que somos peregrinos".

Y profundizando sobre la muerte, consideró que "es tan importante como la vida, y la muerte está pensada en el proyecto de Dios. Nadie muere antes de tiempo, ni muere en las vísperas. Esta es la expresión de las hermanas de Lázaro: '…si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto…' Podríamos presentarle varias situaciones de reproche a Jesús: 'Si quizá se hubiera mantenido como se debe mantener a nuestras Fuerzas Armadas, varios sufrimientos nos hubiéramos ahorrado los argentinos'. Y podemos imaginarnos muchos porque, 'si no hubiera sido esa vocación: mi hermano, mi hijo, mi esposo, mis amigos, no habrían muerto'; 'Si no hubiera ido ese día mi hermano no habría muerto'; 'si hubiera estado enfermo y no podía viajar, mi hermano no habría muerto'… Hay muchas afirmaciones que podemos hacer. Sin embargo, el Señor sabe nuestro día y sabe nuestra partida”, sostuvo.

Ante la pérdida del ARA San Juan y sus tripulantes, el obispo expresó: "Este dramático acontecimiento, más allá de buscar sus causas y por tanto buscar justicia, no debe empañar la certeza de que los hombres y mujeres de las Fuerzas asumen el riesgo que implica transitar por sus filas”.

"Cuando asumimos la crudeza de la vida, cuando asumimos la posibilidad de morir sólo por estar vivos, nuestra mirada cambia y más cuando sabemos que hay Cielo, cuando transitamos la vida sabiendo que hay un Padre, cuando la vida nuestra es siempre pascual. Muerte y vida, muerte y resurrección. Hoy celebramos la misa por estos 44 hermanos nuestros. Pero celebramos dando gracias también por sus vidas”.

"Nunca será igual la vida para los que hemos perdido a un ser querido, ya que ha muerto también una parte nuestra con ellos, los recuerdos, los afectos, los diálogos, tantas cosas compartidas. Pero quienes tenemos fe, sabemos que tenemos que mirar para arriba, para el Cielo, y para adelante, porque Jesús camina a nuestro lado y un día todos nos reencontraremos”, continuó.

Y para finalizar, pidió: "Quiera Dios que esta triste situación del submarino no sirva para seguir dividiendo a los argentinos, para aprovecharse de este drama y de esta situación difícil. Sabemos que siempre hay riesgo en la profesión y vocación de servicio en las Fuerzas, pero confiamos que siempre se busquen en paz los caminos de la verdad y la justicia. Dales, Señor, a nuestros hermanos y hermanas el descanso eterno y brille para ellos la Luz que no tiene fin. Y para sus familias el consuelo de saber que estas vidas han sido fecundas”.+