Domingo 17 de octubre de 2021

Ante la Virgen de Luján, pidieron la canonización del Card. Pironio

  • 5 de febrero, 2018
  • Luján (Buenos Aires)
En conmemoración del 20º aniversario de la muerte del cardenal Eduardo Pironio, el obispo castrense, monseñor Santiago Olivera, presidió, el domingo 4 de febrero, una misa en la basílica y santuario nacional Nuestra Señora de Luján. La celebración fue ocasión para reiterar el pedido de canonización del cardenal.
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El obispo castrense, monseñor Santaigo Olivera, presidió, el domingo 4 de febrero, la misa por el 20º aniversario del fallecimiento del cardenal Eduardo Pironio, que fue celebrada en la basílica y santuario nacional Nuestra Señora de Luján.

En su homilía, el obispo recordó el testamento espiritual del cardenal Pironio, en el que señalaba: "Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre. Gracias Señor y Dios mío, porque me llamas y me esperas? Solo pido que me sigan acompañando con su cariño y oración y que recen mucho por mi alma".

"Y estamos aquí, en Luján pidiendo no por su alma, que la sabemos muy cerca de Dios, sino por su beatificación y canonización. Experimentamos su cercanía y actualidad de vida porque ha encarnado el Evangelio de Jesús", afirmó.

En referencia al Evangelio, el prelado destacó que "Jesús predica, anuncia la llegada del Reino; se compadece de los enfermos y endemoniados curándolos y liberándolos; comparte la intimidad de la casa con sus discípulos; se retira a la soledad para orar. Por tanto, su tiempo se divide entre la atención de la gente, el compartir con sus discípulos y la oración solitaria".

En este sentido, señaló "en primer lugar, su actitud de servicio por cuanto está siempre atento a las necesidades de los demás y pronto a asistirlos. Luego su actitud de comunión por cuanto comparte la fiesta del sábado con sus apóstoles, se da tiempo para estar con ellos ?en casa?. Y por fin, su actitud de oración, de contemplación, pues busca la soledad y el silencio tan necesario para encontrarse con el Padre".

"Celebramos 20 años de la partida del cardenal Pironio, su partida que sabemos es presencia nueva. Pironio tenía clara conciencia de su vocación a la santidad por su vocación bautismal", aseguró y pidió que "para Gloria de Dios y bien de su pueblo, la Iglesia confirme la santidad del cardenal, en este camino de tener la certeza de que es un hombre santo, y a la vez esperar los tiempos y la autoridad de la Iglesia que lo exprese y lo presente como faro, en ellos sin duda, se ve el mejor rostro de la Iglesia".

Monseñor Olivera recordó que "el cardenal Pironio supo aportar a todos los tiempos que le tocó vivir la profundidad de sus reflexiones, fruto sin duda de su capacidad, don recibido y trabajado de la contemplación" y señaló que "los santos trascienden tiempos y fronteras, porque como decía viven la actualidad del Evangelio".

"La misión del cristiano hoy es volver a poner a Dios en el ritmo de la historia. Volver a ponerlo en la economía, en el derecho, en la cultura, en la política, en la vida profesional, social y familiar, En una palabra, volver a ponerlo en el campo de las tareas temporales. El gran pecado de hoy es haber ausentado a Dios de las tareas temporales y haberlas profanizado todas. Ante esa posición del cristiano, importan dos actitudes fundamentales: una de apertura a Dios y otra de presencia en el mundo en que se vive. Las dos actitudes van juntas. El cristiano no se puede abrir a Dios sino desde la situación concreta en que se mueve y con vehementes deseos de iluminarla, La única actitud buena es la de una fe viva y encarnada", explicó, en palabras del cardenal Pironio.

"Todos, consagrados y laicos, estamos ante el desafío de nuestra hora: argentinos enfrentados, hermanos sufriendo por necesidades concretas, miradas que separan, historias fragmentadas, silencios y grietas que lastiman", reconoció, y citó a Bartolomé de Vedia que, en su libro "La Esperanza como camino, vida del cardenal Pironio", decía: "Recuperemos al Cardenal Pironio desde sus propias palabras. Pero recuperémoslo también desde nuestro padecimiento histórico, desde nuestro imaginario como nación. Porque no hay un país de la fe y un país olvidado de Dios. Hay un solo país, una única tierra que se llena de claridad o de sombras en la medida en que sepamos dirigir nuestra mirada a un horizonte iluminado o a un desierto sin sol".

"Pocos hicieron como el cardenal Pironio para que la Argentina se construyera a sí misma desde la luz y no desde las tinieblas. Lo hizo desde la doliente realidad temporal contra la cual se debatió, durante décadas, su prédica de humanista y de pastor sin fronteras. Y lo sigue siendo, seguramente, desde ese presente esperanzado desde el cual continúa predicando su fidelidad a Jesucristo y su compromiso con los valores evangélicos. Esa fue ? esa es- la lección de Eduardo Pironio: la que nos invita a contar el tiempo por auroras y no por crepúsculos. Por eso es que cada mañana empezamos a vivir", concluyó.+


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