Martes 30 de noviembre de 2021

Alegría y esperanza en Gaza por el surgimiento de una nueva vocación sacerdotal

  • 22 de octubre, 2021
  • Franja de Gaza (Palestina) (AICA)
Luego de décadas sin vocaciones, el primer seminarista católico nativo de Gaza, Abdallah Jeldah, comenzó su recorrido hacia la consagración como sacerdote y religioso del Verbo Encarnado.
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La pequeña comunidad católica de Gaza recibió con alegría la noticia de una vocación sacerdotal y religiosa. Se trata de Abdallah Jeldah, un joven de 23 años, nativo del lugar, que se une al Verbo Encarnado, camino que eligió luego de colaborar con la parroquia pastoreada por el argentino Gabriel Romanelli.

En diálogo con AICA, el sacerdote argentino consideró que el surgimiento de esta vocación es “una gracia de Dios”, y detalló los motivos que hacen de este acontecimiento “una gran alegría”.

“El primero es que la comunidad católica es muy pequeña. Todos los católicos somos 134, de los cuales 14 somos religiosos, están las religiosas de la Madre Teresa, las Hermanas del Rosario, las Servidoras del Señor y la Virgen de Matará, que es la rama femenina del Instituto del Verbo Encarnado, y 120 personas son laicos”, detalló. 

Entonces, que entre los laicos haya surgido una vocación sacerdotal y religiosa, “es casi el 1% de la comunidad que se decidió consagrar a Dios”. “Y hay otro joven, que está casado y tiene tres hijas, que comenzó su formación para, cuando Dios lo quiera, ser diácono permanente”.

También valoró este llamado asumido por Abdallah, porque “como sabemos, hay pocas vocaciones a la vida religiosa y sacerdotal”, muy necesarias para “la administración de los sacramentos, la enseñanza de la doctrina cristiana, la enseñanza del catecismo, acompañar  a los enfermos, a los débiles, ser verdaderamente un padre para la comunidad”.

“La vida de una minoría no es fácil en ninguna parte”, reconoció el padre Romanelli al explicar que “todos los cristianos de Gaza son 1.077 personas, entre los que se cuentan los 134 católicos, en 2 millones de habitantes, la mayor parte musulmanes”. Y aunque aclaró que “aquí no hay persecución”, admitió que “vivir en un lugar donde hay encierro ya desde hace unos doce años, con un embargo muy fuerte, con el hecho de que no puedan viajar habitualmente, y el haber vivido cuatro guerras en los últimos diez años, es algo que hace que en este lugar del mundo tenga muchas más dificultades”.

Por otra parte, hizo hincapié en la alegría que provoca esta vocación debido a que “los cristianos de aquí descienden de los primeros cristianos, de Tierra Santa, de Palestina, de Israel. Son descendientes de los primeros discípulos del Señor, de quienes gozaron de la enseñanza de Nuestro Señor Jesucristo, que vieron o fueron favorecidos directamente por sus milagros, que escucharon la predicación apostólica, y también descendientes de los que sufrieron, a lo largo de la historia, muchas persecuciones en el nombre de Cristo”. 

Por eso, consideró, “el hecho de ser cristiano en Tierra Santa hace que uno se alegre enormemente cuando hay vocaciones de aquí, porque son personas muy maduras, que saben lo que significa el nombre de Cristo, y saben lo que es vivir y testimoniar a Cristo en medio de la sociedad que le toque vivir, por más que sea una sociedad que mayoritariamente no cree en Cristo como hijo de Dios encarnado. Y por lo tanto, sirviendo a la Iglesia y amando a Dios y a todos”.

En el caso particular de la franja, explicó el sacerdote, “pasaron 2.000 años, pero gracias a Dios hay esperanza de que la presencia cristiana continúe a pesar de ser muy diminuta, y es una de nuestras misiones: el hacer permanecer vivo a Jesús en los corazones de las personas, hacer permanecer vivas las instituciones de la Iglesia católica”.

En ese sentido, detalló: “Tenemos tres escuelas católicas, dos casas para gente con discapacidades, niños y adultos, una obra para niños con piel de mariposa, donde asistimos a 66 niños, el centro de Cáritas donde atienden a más de 20.000 personas todos los meses”. Por eso es tan importante mantener vivas las instituciones y, especialmente, “mantener viva sobre los altares la presencia de Nuestro Señor Jesucristo, que es el corazón de la fe”. 

“Esa es la alegría más grande de todas: Poder con nuestra presencia y consagración, y con Abdallah, que Dios quiera que persevere en el recorrido, perpetuar todo lo que dijimos: la enseñanza y amor de Cristo, sembrando la fe donde sea, con palabras, con obras, manteniendo las instituciones que tanto bien hacen a toda la sociedad palestina y mediooriental, siendo un puente, un verdadero lazo de unión entre todos los habitantes de aquí, sin importar su pertenencia o lugar geográfico, y mantener viva la presencia de Nuestro Señor”.

Según el joven Abdallah, ser cristiano en la Franja es "una misión, una gracia y, al mismo tiempo, una responsabilidad". Nacido en una familia greco-ortodoxa, abrazó el catolicismo en 2019. El pasado 10 de octubre hizo los primeros votos de su profesión religiosa y cumplió la ceremonia de toma de hábitos.

Después de completar el noviciado, ingresará en el Instituto del Verbo Encarnado (IVE), la misma orden a la que pertenece el padre Romanelli, quien celebró el rito en un clima de fiesta para toda la comunidad. 

Recientemente profesó los cuatro votos: caridad, castidad, obediencia y consagración a Jesús a través de la Virgen. De Gaza a Belén, de Nazaret a Jerusalén "somos los descendientes de los primeros cristianos y queremos vivir y dar testimonio de la fe anunciando el Evangelio en todo el mundo, por medio de las obras y la oración". 

“He vivido cuatro guerras, casi tengo un doctorado en conflictos -declaró Abdallah- pero siempre he dejado espacio a la esperanza, sin olvidar el mal. Para alcanzar la paz necesitamos una justicia firme, constante y permanente, y a eso quiero dedicar mi misión”.

Ahora, el joven está esperando una visa para poder ingresar al seminario de la congregación (fundada en la Argentina en 1984 y presente en 26 países de los cinco continentes.+