En un comunicado, se dirigieron "a los cristianos de todos los continentes que se han sentido heridos por el exceso y la provocación de determinadas escenas en la ceremonia inaugural".
Cientos de capellanes brindan apoyo espiritual y las parroquias ofrecen acogida a los visitantes, periplos culturales, vigilias de oración, actividades deportivas y misas en diversas lenguas.
En un informe encargado por el movimiento Emaús, varias mujeres acusan al fundador de la comunidad de agresión sexual o acoso contra ellas.
Según datos de una recopilación publicada por la Conferencia Episcopal Francesa, algunas diócesis del país corren un grave riesgo por la falta de vocaciones.