El presidente del Episcopado consideró que, en este momento de "dificultades" y "con los extremos de pobreza que se están viviendo, solo se puede salir adelante escuchándonos y respetándonos".
El arzobispo sanjuanino aseguró que "Dios nos fortalece y reanima". Tras advertir que "el desaliento nos paraliza y adormece", destacó el poder esperanzador de la Cuaresma: "Nos abre a otra mirada".
En su carta pastoral de Cuaresma, el arzobispo de Mercedes-Luján anima a compadecerse y estar cerca de "toda persona que sufre, sin ningún tipo de prejuicios o juicios condenatorios".
El predicador de la Casa Pontificia dedicó su última reflexión de "un minuto" a las palabras que Jesús dirigió a "los discípulos de todos los tiempos": "Ya no los llamaré siervos, sino amigos".