En un comunicado publicado este 1 de mayo, el obispo de San Cristóbal y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), monseñor Mario Moronta, denunció que "esta tarde, una horda de Guardias Nacionales Bolivarianos, GNB, atacaron el templo de Nuestra Señora de Fátima. La misa estaba terminando "cuando miembros de la GNB ingresaron en moto dentro del templo y lanzaron bombas lacrimógenas", y agrega el comunicado "este hecho vil habla de la intencionalidad de los atacantes que no tienen el menor respeto a la dignidad humana y ni siquiera manifiestan tener temor de Dios".
La Conferencia Episcopal de Venezuela puso "en manos de Dios" la situación actual de incertidumbre en el país caribeño, tras la puesta en marcha de la "Operación Libertad" del autoproclamado presidente Juan Guaidó y convocando a los venezolanos a salir a las calles.
En estos días miles de venezolanos están buscando agua donde sea. A causa de los apagones, las bombas que proveen de agua potable a las ciudades no funcionan y las personas están recogiendo agua de algunos manantiales que parecen ser limpios pero que, en realidad, son el retorno de aguas servidas de la ciudad. En medio de este contexto inhumano, la comunidad salesiana de la localidad de Los Teques, habilitó dos tomas de agua para surtir a las comunidades cercanas.
Asesinatos, represión de los pueblos indígenas pemones y otros grupos étnicos; deportación forzada de colombianos y venezolanos; encarcelamiento y tortura de presos políticos; falta de acceso a alimentos y medicinas; arresto, detención o secuestro por parte de las fuerzas estatales, son algunos de los crímenes que los obispos venezolanos denuncian en el "Mensaje al pueblo de Dios Y a las personas de buena voluntad en Venezuela" firmado por la presidencia de la Conferencia episcopal venezolana, con fecha del 2 de abril.