Viernes 24 de mayo de 2024

Mons. Colombo: 'Hay que tomar la propia cruz y seguir al Señor; esta es la invitación'

  • 6 de septiembre, 2023
  • Mendoza (AICA)
"La fe es consistente, es exigente y nos invita a dar respuestas profundas desde nosotros mismos", recordó el arzobispo de Mendoza en su reflexión semanal.
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El arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, presidió la Eucaristía desde la parroquia Santa Ana, de la localidad mendocina de Guaymallén, donde recordó que “la fe cristiana es una invitación a renovarnos permanentemente y a seguir construyendo, aún en esos momentos de desaliento”.

“Por eso, en la segunda lectura, el Apóstol nos invita a no acomodarnos al mundo, a no vivir nuestra relación con el mundo como si fuera la que determina nuestra relación con Dios. La relación con Dios no puede ser medida desde el mundo, porque siempre nos van a tirar para abajo; siempre vamos a querer conformar, siempre vamos a querer quedar bien con todos”, advirtió en la homilía.

Tras recordar que el Papa Francisco decía, "hace muy poquito, en Lisboa: ‘Sin mundanidad espiritual, pero nunca sin el mundo’”, explicó: “Es decir, el cristiano está llamado a transformar el mundo, pero no dejarse contagiar por ese espíritu de acomodo, ese espíritu blando, donde todo parece quedar siempre nivelándose para abajo”.

El arzobispo mendocino insistió en señalar que “hay que tomar la propia cruz y seguir al Señor; esta es la invitación”, y profundizó sobre la base del poemario Mi Cristo roto (de Ramón Cué Romano): “Uno tiene la tentación de querer cargar una cruz a su medida, una cruz que no duela mucho, una cruz que la pueda sacar cuando duermo, una cruz de la que pueda olvidarme cuando no quiero acordarme”.

“Sin embargo, la cruz no la podemos elegir, la cruz no la podemos dibujar, la cruz no la podemos colgar del barrote de la cama. La cruz verdadera la cargamos con nosotros; cada uno sabe cuál es”, aseguró. 

“A veces es esa enfermedad inesperada, a veces es ese sufrimiento familiar profundo. Esa cruz no la podemos dibujar, no la podemos dejar a un costado, esa nos acompaña. Por eso Él nos invita a cargarla con Él, por eso Él nos invita a sobrellevar con Él ese dolor, ese sufrimiento, ese bajón”, destacó.

“Muchas veces, como también nosotros querríamos ponerle agua a la sopa de la fe, y sin embargo la fe es consistente, es exigente y nos invita a dar respuestas profundas desde nosotros mismos”, sostuvo.

Monseñor Colombo alentó a tomar cada uno su cruz y memoró una situación que le tocó vivir cuando acompañaba a su padre a hacerse un tratamiento de rayos por padecer cáncer: “En esa sala llena de enfermos, había tantos rostros distintos en las personas. Aunque naturalmente estábamos un poco tristes por la situación, siempre me alentaba ver a algunas personas mayores con su turbancito, con sus labios pintados, con su carita arreglada; como poniéndole ‘al mal tiempo, buena cara’, como sobreponiéndose al sufrimiento, como pareciendo más fuertes de lo que, a lo mejor, estaban; porque se trataba de enfrentar, en ese caso, la enfermedad”.

“Bueno enfrentemos nuestros sufrimientos con valor, con coraje, como estas personas tratando de sobrellevar los malos momentos y animándonos a saber que con Jesús la carga es llevadera”, concluyó.+