Martes 29 de noviembre de 2022

Bahía Blanca dio gracias por la canonización de la Madre María Mantovani

  • 17 de mayo, 2022
  • Bahía Blanca (Buenos Aires) (AICA)
En una misa, el arzobispo Carlos Azpiroz Costa destacó la figura de la cofundadora de la Congregación Pequeñas Hermanas de la Sagrada Familia, declarada santa el pasado domingo por el papa Francisco.
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En el marco de la ceremonia presidida por el papa Francisco en la plaza de San Pedro el domingo 15 de mayo, mediante la que fueron proclamados diez nuevos santos para la Iglesia, la arquidiócesis de Bahía Blanca ofreció una misa en acción de gracias por la canonización de la Hermana María Doménica Mantovani, cofundadora de la Congregación de las Pequeñas Hermanas de la Sagrada Familia.

En presencia de las hermanas de la congregación y fieles de la comunidad, la celebración fue presidida por el arzobispo de Bahía Blanca, monseñor Carlos Alfonso Azpiroz Costa OP, y concelebrada por el obispo auxiliar, monseñor Jorge Wagner; el arzobispo emérito, a la vez que gran impulsor y colaborador en la causa de canonización, monseñor Guillermo José Garlatti y el obispo emérito del Alto Valle, monseñor Néstor Hugo Navarro, quien ha acompañado mucho tiempo a las consagradas.

En la homilía, monseñor Azpiroz Costa OP señaló que si bien “no vamos a transportar los tiempos de la hermana a los tiempos actuales, no cuesta mucho hacerlo. Vemos como hay tiempos de pobreza, de guerra, de peste. Esos tiempos como los actuales también sirven en la providente mano de Dios para podas y brotes nuevos”.

Tomando la narrativa del Evangelio del quinto domingo de Pascua, que refleja la importancia de aquel amor que Jesús les brindó a sus discípulos pidiéndoles "amarse los unos a los otros como Yo les he amado", el arzobispo bahiense expresó que amar es entregarse, es dar la vida y “los santos al donar su vida, con esa entrega adelantan su venida, su reino”.

Aseguró además que “si hoy celebramos una santa mujer o si celebramos a otros santos que han sido canonizados por la misericordia de Dios y como ejemplo para nuestra vida, es porque no son héroes de superacción, no son clonados ni fotocopiados, ni tampoco de laboratorios de diverso tipo, cinematográficos, periodísticos, históricos, que permiten que brillen un rato para aparecer en la primera plana de la revista predilecta”.

En ese sentido, monseñor Azpiroz Costa subrayó que “la cruz es para que tengamos vida, para que sepamos que Él es, es para atraernos a todos hacia Él. Esta es la hora, la pasión y la glorificación de Jesús y de aquellos que queremos seguirlo, algunos en grado heroico como la querida madre María Domenica”. 

Recordando a la hermana Mantovano y también celebrando y agradeciendo su entrega, como también la de las hermanas de la congregación en su tarea diaria, el arzobispo de Bahía Blanca recordó que “amar entonces es la prueba de estar vivos”. “Ser amados nos obliga al amor recíproco, lo hace posible porque Él nos amó primero".

"Este mandamiento del amor que los santos han vivido hasta el extremo nace de la gratuidad y se abre a la universalidad, sino la hermana no hubiera sido puesta como modelo universal”, agregó.

Finalmente, monseñor Azpiroz Costa agradeció a los presentes y animó a seguir caminando como arquidiócesis a imagen y semejanza de la Madre María Mantovani.

Los dos milagros atribuidos a María Mantovani se dieron en la ciudad de Bahía Blanca, donde están presentes las Pequeñas Hermanas de la Sagrada Familia, instituto fundado junto al beato José Nascimbeni por la Madre María Domenica Mantovani. En esta ciudad, las religiosas llevan adelante la Obra del Pequeño Cottolengo Beato José Nascimbeni y prestan su servicio en el Hospital Penna.+