Jueves 2 de febrero de 2023

Vaticano: un laico español, nuevo prefecto de Economía

  • 30 de noviembre, 2022
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Tras la renuncia "por motivos personales" del padre Juan Antonio Guerrero, asumirá "su número dos", Maximino Caballero, que será el primer laico responsable de las finanzas vaticanas.
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Maximino Caballero, se convertirá en el primer laico en la historia en hacerse responsable de las finanzas vaticanas, al renunciar “por motivos personales” el actual prefecto de la Secretaría de la Economía de la Santa Sede, el sacerdote jesuita español Juan Antonio Guerrero. El también español Caballero, hasta ahora “número dos” del organismo, asumirá este servicio a partir del 1° de diciembre, informó hoy la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Español de nacimiento y americano de adopción, Maximino Caballero nació en Mérida (Badajoz, España), en 1959. Casado desde hace 31 años y padre de dos hijos, desarrolló su carrera profesional en el área de finanzas. Después de terminar la licenciatura en Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad Autónoma de Madrid, realizó su Maestría en Administración de Empresas en la Escuela de negocios de Barcelona.

Trabajó durante 20 años entre Barcelona y Valencia, como líder financiero de varios países europeos, Oriente Medio y África. En 2007, se trasladó con su familia a los Estados Unidos, en donde residió hasta la actualidad. Durante su estancia en ese país, Caballero ocupó varios puestos en el área de Finanzas de Baxter Healthcare Inc., una compañía en el sector de la salud en Deerfield, Illinois. Fue allí también, vicepresidente de Finanzas para América Latina, VP de Finanzas Internacionales y VP de Finanzas para las Américas, además de liderar proyectos globales en la misma empresa.

El agradecimiento del Papa al prefecto saliente
El Papa -informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede- agradeció calurosamente al padre Guerrero "la dedicación mostrada en su servicio a la Santa Sede". El Padre Guerrero "logró poner en orden la economía, fue un trabajo fuerte y exigente que dio muchos frutos. El Santo Padre le asegura sus oraciones".

Coincidiendo con el anuncio, el padre Guerrero envió una carta a los empleados y colaboradores de la Secretaría para la Economía, en la que explicó los motivos de su decisión: "Como saben, fui intervenido quirúrgicamente a lo largo de este año, a consecuencia de lo cual estoy sometido a un tratamiento médico que me está produciendo ciertos efectos secundarios, que me dificultan especialmente el desempeño de una tarea tan exigente como la que estoy realizando, y que requiere una eficacia física y una concentración mental mejores que las que tengo en este momento".

En la carta, el sacerdote hizo un recorrido por los últimos tres años, explicando que se va "con tristeza, pero también con una inmensa gratitud al Señor, al Santo Padre y a todos ustedes, y con la satisfacción de que juntos hicimos una contribución a la reforma económica pedida" por el papa Francisco.

"Juntos, y en colaboración con otras instituciones curiales -escribió el prefecto saliente-, ayudamos al Santo Padre a dar pasos importantes en la organización económica de la Curia Romana, en la transparencia, en la credibilidad de la Santa Sede en materia económica. Contribuimos a tener normas más claras, pero todavía hay muchas cosas en proyecto: la centralización de las inversiones, la mayor regulación y simplificación de los procesos de contratación, para hacerlos más transparentes y ágiles; la puesta en marcha de la Dirección de Recursos Humanos, que es un nuevo reto para mejorar las condiciones y el clima de trabajo en la Santa Sede; la planificación de un mayor uso de procedimientos informáticos".

Se entra ahora en una nueva etapa, explicó Guerrero, que "requiere una persona más competente y, sobre todo, que pueda estar en la plenitud de sus energías".

A continuación, el prefecto saliente añadió: "Experimentamos que, en el proceso de reforma, hay pasos hacia adelante y pasos hacia atrás, pero a medida que pasan los años vemos un progreso real. Ahora no estamos en el mismo punto en el que empezamos. En cualquier caso, sabemos que ser un órgano de control siempre implica estar en una posición incómoda para quienes son controlados. Estoy seguro de que ustedes seguirán haciendo el trabajo con humildad, y con espíritu de servicio y de cooperación con las demás instituciones curiales. La economía debe ser siempre servidora, nunca señora, y más aún en una institución como la Santa Sede".+