Martes 4 de octubre de 2022

Una multitud en la fiesta por los 122 años de la coronación pontificia de la Virgen de Itatí

  • 18 de julio, 2022
  • Itatí (Corrientes) (AICA)
La misa principal la presidió el arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, quien pidió a la Madre por el pueblo y sus gobernantes, y sabiduría para que no caer en el caos y la desesperanza.
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Una multitud, estimada en unas 300.000 personas, participó el sábado 16 de julio de las celebraciones centrales por el 122° aniversario de la Coronación Pontificia de la Virgen de Itatí presididas por el arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik OFMCap, en el santuario mariano itateño.

La medianoche del viernes, en la vigilia, la imagen de la Virgen fue sacada de la basílica para que los fieles la saluden y le canten. Pese a las inclemencias del tiempo, miles de devotos se juntaron frente al santuario y esperando encontrarse con la Madre. El gesto fue valorado por el prelado correntino, quien les expresó: “Eso es amor. Es soportar y aguantar. Es fe. La Virgen nos bendijo con dos baldazos de agua y ustedes se mantuvieron en el lugar, como quien siempre espera”.

Esas mismas condiciones climática impidieron realizar la procesión náutica con las imágenes de la Virgen de Itatí y la Virgen de Caacupé.

En la homilía de la misa central, monseñor Stanovnik exclamó: “¡Cuánto bien nos hace que estemos aquí junto a nuestra Madre! ¡Qué enorme es la diferencia entre estar uno al lado de otro o solo vernos a la distancia a través de una pantalla! Hoy nos damos cuenta mucho mejor qué importante es ‘caminar juntos’ y qué bien nos sentimos cuando logramos hacerlo”, destacó, y diferenció: “Por el contrario, estar lejos, nos entristece. En lo profundo del ser humano de todos los tiempos, independientemente de las diversas ideologías, religiones y culturas, hay un profundo anhelo de encontrarnos y de caminar juntos todos”.

“Sin embargo, y aun persistiendo ese anhelo hondo, ¡cuánto nos cuesta concretarlo y mantenerlo en el tiempo! La historia humana, la historia de nuestra patria y sobre el momento actual que nos toca vivir a los argentinos, nos muestra qué difícil resulta caminar juntos. Desde los que convivimos bajo un mismo techo, pasando por los vínculos que tenemos con nuestros vecinos; hasta la convivencia social más amplia, está marcada por la desconfianza, la incertidumbre y el malestar, más que por tiempos de paz, de desarrollo equitativo y de esperanza para las generaciones futuras”, agregó.

El arzobispo correntino lamentó que “en nuestro modo de ser y de caminar prevalece un estilo sectario y excluyente: miramos con recelo a los que viven de otra manera, o piensan distinto que nosotros. Nos agrupamos más bien para defendernos de los que tienen otros valores y estilos de vida, que para buscar convivir pacíficamente en las diferencias y valorar lo que hay de bueno en los que consideramos que no son de los nuestros”. 

“Así nos debatimos continuamente entre quién es el más fuerte, gastando lo mejor de nuestras energías en anular al otro hasta hacerlo desaparecer. Ese otro puede ser puede ser tu pareja, tus vecinos, el que pertenece a otra comunidad religiosa, o es de otro signo político. La finalidad ilusoria que se persigue así es una sola: ser dueños de todos y de todo. Los que lo logran se desilusionan. Ese es el pecado original que está adherido como un carcinoma al alma del ser humano, lo daña, engaña y confunde”, añadió.

Dirigiéndose a la “muy querida María de Itatí, tiernísima Madre de Dios y Madre nuestra”, monseñor Stanovnik afirmó: “Aquí estamos de nuevo tus hijos y tus hijas, peregrinos felices por estar junto a vos y sentir tu abrazo maternal. ¡Cuánto bien nos hace estar aquí! Fuimos creados para estar juntos, por eso sentimos que esto debería ser así siempre. Dios es encuentro, es familia, y nosotros fuimos creados a su imagen y semejanza, por eso nos sentimos tan bien cuando nos encontramos presencialmente y quisiéramos que esto fuera siempre y para siempre. Gracias, querida madrecita por recordarnos quiénes somos, qué tenemos que hacer y hacia dónde debemos caminar”.

“Madre querida, en nuestros corazones se mezclan sentimientos de profunda gratitud y también de mucho dolor. Nos preocupa mucho el momento de incertidumbre y desencuentro que estamos viviendo en nuestra Patria. Nos duele la droga que circula por nuestras calles y destruye la vida de nuestros niños y jóvenes, y a sus familias, y compromete seriamente nuestro futuro. Sufrimos al ver a muchos hijos tuyos y hermanos nuestros que se están alimentando mal, pasan hambre y no les alcanza para pagar sus medicamentos. Nos preocupan los que no tienen trabajo y también los que quieren vivir sin trabajar”, manifestó.

“Madre querida, por nuestro pueblo y por sus gobernantes, y danos la sabiduría para que no caigamos en el caos y la desesperanza; necesitamos seguir creyendo y ser fuertes para sostenernos en medio de la crisis, transmitir esperanza y cuidar la institucionalidad para una convivencia solidaria y fraterna”, pidió, y completó: “Enséñanos a caminar juntos bajo tu mirada tierna, y danos tu abrazo amoroso y firme para enderezar nuestra vida hacia una convivencia en la que seamos más responsables, más tolerantes y fraternos con todos, que busquemos aquello que nos une y dejemos atrás viejos rencores que no llevan a ninguna parte”.

“Gracias, tiernísima Madre por reunirnos de nuevo como a hijos y hermanos. Sabemos que estás y que jamás nos abandonarás. Protégenos de todo mal y concédenos un gran amor a tu Divino Hijo Jesús. Y ahora te pedimos que nos alcances la gracia de una abundante bendición en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Tierna Madre de Itatí, ruega por nosotros”, concluyó.

El superior provincial de la Obra Don Orione, padre Eldo Musso FDP presidió la misa de clausura de los festejos del 122° Aniversario de la Coronación Pontificia de la Virgen de Itatí. Luego se realizó la procesión de antorchas con las imágenes de San Luis Orione, San Luis Rey de Francia y María de Itatí.

Tras los agradecimientos del padre Porfirio Ramírez FDP, rector del santuario, y la bendición a cargo del padre Eldo Musso FDP, se cantó el Adiós Reina del Cielo, mientras la imagen de la Virgen de Itatí era ingresada al templo.+

» Texto completo de la homilía