Lunes 28 de noviembre de 2022

Un carmelita argentino en la COP26

  • 5 de noviembre, 2021
  • Glasgow (Escocia) (AICA)
En el marco de la Conferencia sobre Cambio Climático que se está desarrollando en Glasgow, conversó con AICA el padre Eduardo Agosta Scarel O. Carm., investigador científico experto en climatología.
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Concluyó la primera semana de la 26° Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), que se está llevando a cabo en Glasgow, Escocia, entre el 1 y el 12 de noviembre. El papa Francisco ya expresó su mensaje en el que animó a la COP26 a actuar con urgencia, coraje y responsabilidad.

En este contexto, AICA conversó con el padre Eduardo Agosta Scarel O. Carm., fraile carmelita argentino, doctor de la Universidad de Buenos Aires en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos, especialista en climatología, e investigador del Conicet, que está participando en la convención representando a la ONG Carmelita, y como asesor del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral del Vaticano. 

“Esta COP tiene algo de positividad”, expresa con alegría, haciéndose eco del ambiente que se vive en Glasgow: “Hay una voluntad política porque hoy la realidad se impone. El cambio climático ya no es una teoría alocada de los científicos, sino que es palpable. Nos estamos llevando por delante la tierra”.

Las decisiones que se venían postergando por parte de los gobiernos, parecerían poder concretarse al final de la COP: “Nuestro horizonte es el 2030, con una reducción drástica de CO2, poniendo al servicio de los países tecnologías, recursos financieros y conocimientos para el desarrollo de energías alternativas, no contaminantes”. 

“Estoy plenamente de acuerdo con el mensaje que brindó el Secretario del Estado Vaticano, porque es consecuente con lo que se viene hablando hace tiempo. El Papa -expresó el padre Agosta- marcó una clara línea de acción del Vaticano como Estado observador de la ONU, pero como mensaje pastoral en el que la Iglesia manifiesta que hay que cambiar nuestros estilos de vida y de consumo”. 

El sacerdote religioso, es además profesor en la Universidad de La Plata, y se dedica a la “alfabetización climática”. Para él, en la Argentina aún falta conciencia entre los católicos de la urgencia de la crisis climática: “El argentino de a pie debe tomar conciencia de que esto no es un discurso, un relato o una moda. A veces se mezclan ideologías de izquierda con el movimiento climático. Pero esto no es un ecologismo verde inventado para destruir el mercado y la modernidad”.

A las personas de fe les dice: “El católico debe sentirse hijo de esta tierra, porque Dios nos ha puesto en ella para cuidarla y para amarla, como dice el Génesis”. El fraile carmelita hizo referencia a dos cualidades que Dios puso en el ser humano: “Por un lado el amor, la capacidad de apasionarnos por el cuidado y la protección de los débiles y la creación”; y por otro lado la inteligencia: “Somos capaces de diseñar herramientas para cambiar el rumbo que hemos construido hasta ahora”.

En este sentido invita a conjugar ambas cosas, “pero para poder vibrar con esto, tenemos que estar en contacto con la naturaleza destruida y con los pobres, no ser insensibles”.

Hablando como científico, el padre Agosta dice que veces pierde la esperanza, “porque los datos son muy crudos”. Sin embargo, apuesta a una “transformación de la cultura del consumo, del descarte y de la abundancia”, para superar la crisis y preservar los dones de la tierra.

El padre Eduardo Agosta colabora con el Movimiento Laudato Si’ como asesor de espiritualidad y ambiente en el equipo de habla hispana.+ (Guadalupe García Corigliano)