Sábado 22 de enero de 2022

Tras la pandemia volvamos a empezar con más humanidad, animó el Papa

  • 8 de enero, 2022
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Francisco dejó algunas indicaciones para el futuro, al recibir este sábado 8 de enero a los miembros de la Asociación de los Santos Pedro y Pablo, con motivo de sus 50 años de fundación.
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"Volvamos a empezar con más humanidad, mirando a Jesús, con esperanza en el corazón", animó el papa Francisco este 8 de enero a los miembros de la Asociación de los Santos Pedro y Pablo, a quienes recibió en audiencia con motivo de sus 50 años de fundación.

El pontífice quiso dejar algunas indicaciones para el futuro, en un contexto que todavía sentirá los efectos de la pandemia. “Empecemos de nuevo. Ciertamente, dijo el Papa, teniendo en cuenta lo que vivimos, teniendo en cuenta que todos hemos cambiado un poco y, espero, mejorado, pero siempre dispuestos a servir según el lema de su aAsociación: "Fide constamus avita": "Perseveremos firmemente en la fidelidad de nuestros padres".

Otro aspecto que comentó el pontífice fue el de empezar con más humanidad. Si todos hemos cambiado un poco, es porque nos hemos dado cuenta, a través de lo que hemos vivido, de que lo que realmente cuenta en la vida son las relaciones humanas. Todos sentimos la necesidad de amarnos unos a otros, de vivir más unidos, de escuchar las palabras buenas y alentadoras que se nos dicen y, a su vez, de darlas con un estilo de vida esperanzador. Los animo a que sigan mostrando esta cara.

Asimismo, el Papa explicó que esto no se puede realizar si la Asociación no dirige su mira a Jesús. Ustedes, les dijo el Santo Padre, siempre han propuesto la vida de Jesús como el modo de vida plenamente humano, el punto de referencia y el fundamento para el hombre de todos los tiempos y, por tanto, también para el hombre de hoy. Pero aún más ahora, queremos dar testimonio de nuestra fe proclamando que nuestra vida concreta encuentra su raíz en la humanidad de Jesús. Por eso, conocerlo mejor, saber cómo llevó su existencia, qué dijo, cómo se relacionó con los demás, es la base para descubrir cómo vivir humanamente hoy. Mirándolo a Él, nos sentimos llamados cada vez más a un servicio cotidiano hecho de acogida, de compartir, de escucha fraterna, de cercanía humana. Creo que así podemos mostrar, con hechos, la belleza y la fuerza del Evangelio.

Por último, el Papa les propuso caminar con la esperanza en el corazón. “Queridos hermanos y hermanas, la esperanza nunca debe faltar en el camino del creyente. Somos de Cristo, estamos injertados en él por el Bautismo; en nosotros está su presencia, está su luz, está su vida. Caminemos, pues, sostenidos por su Palabra: es la Palabra de vida. Caminemos con alegría y esperanza, sabiendo que el Señor nunca dejará de apoyar nuestro compromiso con el bien. Lo digo de manera especial a los jóvenes: los animo a entregar sus energías a los necesitados y a convertirse en hombres capaces de encuentros verdaderos y sinceros.

El Santo Padre agradeció a los miembros de esta Asociación y a sus familias destacando que, es bueno ver que, en este medio siglo de vida, han pasado de ser una "guardia de honor de palacio" al honor de estar “al servicio" de la humanidad peregrina”, dando así un testimonio especial de vida cristiana, apostolado y fidelidad a la Sede Apostólica. 

Asimismo, el pontífice resaltó el significado de estos 50 años de historia y lo hizo comentando el título de la revista “Incontro” que la Asociación publica frecuentemente. 

“En el encuentro -afirmó el Papa- siempre hay movimiento. Si todos nos quedamos quietos, nunca nos encontraremos. Este es el criterio que da sentido a su compromiso diario. A través de su servicio diario se convierten en artesanos del encuentro, llevando el calor de la bondad de Jesús a los que entran en la basílica de San Pedro, a los que necesitan orientación, a los que necesitan una sonrisa para sentirse en casa”.

Antes de la impartir su bendición apostólica a los miembros de esta asociación, el Santo Padre los invitó a encomendarse a la Virgen María, Virgo Fidelis, recitando la oración de los custodios de los Santos Pedro y Pablo, y finalmente, el Papa extendió su bendición a sus familias, recordando especialmente a los niños y a los enfermos.+