Jueves 23 de septiembre de 2021

Sexagésimo jubileo sacerdotal del presbítero Hugo Segovia

  • 2 de agosto, 2021
  • Mar del Plata (Buenos Aires) (AICA)
El obispo de Mar del Plata, Mons. Gabriel Mestre, presidió una santa misa por el 60 jubileo sacerdotal del Pbro. Hugo Segovia.
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En la capilla del Hogar García Landera, de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, de Necochea, el pasado 23 de julio, el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Antonio Mestre, presidió la celebración eucarística por el 60 aniversario de la ordenación sacerdotal del presbítero Hugo Segovia. Concelebraron el vicario general de la diócesis, presbítero Luis Damián Albóniga, y todos los sacerdotes de la zona.

En su homilía, comentando los textos bíblicos de la liturgia del día, monseñor Mestre destacó la historia ministerial del padre Segovia y su disponibilidad, pese a sus recientemente cumplidos 90 años, para seguir pastoreando con solicitud ámbitos comunitarios, como a las hermanas y a quienes viven en el hogar, y resaltó la sensibilidad del padre Segovia para acoger y acompañar a tantos que forman parte de lo que el papa Francisco llama las periferias.

El padre Segovia, con sentidas palabras, agradeció la valoración y acompañamiento del obispo y relató significativos aspectos de su historia sacerdotal, entre los cuales destacó la riqueza de su experiencia en Roma en tiempos en que se desarrollaban las primeras sesiones del Concilio Vaticano II.

Al término de la misa todos los participantes acompañaron al padre Segovia en un almuerzo fraterno, que se desarrolló, como toda la celebración, respetando el estricto protocolo con motivo de la pandemia de coronavirus que golpea al país.

Datos biográficos
El presbítero Segovia nació el 5 de abril de 1931 en Punta Alta, una importante ciudad portuaria cabecera del partido de Coronel Rosales, a 667 kilómetros de Buenos Aires y a escasos 28 de Bahía Blanca.

Al término de sus estudios secundarios sintió el llamado de la vocación sacerdotal e ingresó en el Seminario Mayor San José, de La Plata, un seminario que en sus 100 años de existencia dio a la Iglesia en la Argentina 25 obispos, 3 de ellos cardenales: Raúl Francisco Primatesta, el siervo de Dios Eduardo Francisco Pironio y Antonio Quarracino. Algunos de esos futuros obispos fueron sus profesores y alguno, como monseñor Rómulo García, compañero de estudios.

Al completar sus estudios filosóficos y teológicos fue ordenado sacerdote en la catedral Nuestra Señora de la Merced, de Bahía Blanca, el 23 de julio de 1961 por el arzobispo de Bahía Blanca, monseñor Germiniano Esorto, a quien luego acompañó a Roma como secretario durante el Concilio Vaticano II.

En ese período romano ingresó en la Pontificia Universidad Gregoriana para perfeccionar su formación y egresó como licenciado en Derecho Canónico.

Fue profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Nacional de La Plata.

Durante diez años, de 1964 a 1974 se desempeñó como canciller y secretario general del arzobispado de Bahía Blanca.

Fue presidente de la Organización Católica Internacional de Cine (OCIC), y jurado de dicha Organización en los festivales de Mar del Plata de 1996 y 1997 y de La Habana en 1998.

En la diócesis de Mar del Plata fue párroco de San Andrés, en Miramar, desde 1980 hasta 1992 año en el que fue nombrado párroco de San Carlos Borromeo.

De 1995 a 2004 fue coordinador de los Encuentros de la diócesis marplatense con el mundo del teatro, y de 2002 a 2006 fue coordinador del Consejo Municipal de Cultura.

Ciudadano ilustre de Mar del Plata
El 6 de mayo de 2009 el intendente municipal del partido de General Pueyrredón decretó otorgarle la distinción de "Ciudadano Ilustre" de la ciudad de Mar del Plata, "en reconocimiento a su comprometida y extensa labor social a favor de la comunidad marplatense y sus destacados valores espirituales e intelectuales, constituyendo un modelo de solidaridad a imitar por nuestra sociedad".

Cura y periodista
Además de su trabajo pastoral en el desempeño de su ministerio sacerdotal, y de su actuación en el campo de la cultura, el padre Segovia incursionó en el mundo del periodismo con sus colaboraciones en los diarios La Capital y El Atlántico, de Mar del Plata, y desde 2004 en El Argentino, de Miramar, donde escribió la columna semanal "Ayer, hoy y siempre", en la que comentaba semana tras semana, hechos, personas y aniversarios que hacían a la vida de la Iglesia.

Aunque ya no reside en Miramar, el presbítero Segovia fue por varios años párroco de San Andrés, de Miramar, y como buen periodista, estaba convencido de que los modernos púlpitos son los medios de comunicación social, la prensa escrita en primer lugar.

Cómo nació su vocación periodística
El padre Segovia contó a AICA los curiosos pormenores y las etapas de su actuación en el periodismo. Así lo relató:

"Desde los años del seminario -y aun antes- amé al periodismo, y siempre que aparecí en alguna publicación fue por obra de un querido profesor de Historia y Arte, monseñor Ernesto Segura, nacido en Mar del Plata y hombre cercano a los medios, que me fascinaba con sus escritos y sus clases, y que durante 10 años fue secretario general de la Conferencia Episcopal Argentina, y en 1962 fue obispo auxiliar de Buenos Aires.

"Como no podíamos escribir siendo seminaristas él se encargó de enviar a la revista Criterio un escrito mío utilizando un seudónimo (Hugo S. Gutiérrez, que es mi segundo apellido). Poco después, el mismo año de mi ordenación sacerdotal, fue monseñor Pironio que, sin que yo lo supiera, envió a la revista Vida Pastoral algo que había escrito cuando falleció el presbítero Silverio Rosso, un amigo común. No me puedo olvidar la sorpresa que me causó encontrarme con el artículo cuando llegó el cartero.

Muchas veces hablé sobre la experiencia de la columna semanal que monseñor José María Arancedo gestionó para La Capital, de Mar del Plata. Durante 513 semanas salía, también cada jueves, primero como "Caminos de la Iglesia hoy" hasta que aquel maestro que fue Enrique D. Borthiry me sugirió que lo apodara, y así quedó, "Iglesia hoy".

Yo admiraba la columna "Crónica de la vida de la Iglesia" que cada quincena nos deslumbraba "Criterio" en manos del padre Jorge Mejía. Estando en Roma, él nos hacía entrar en el Concilio como si lo estuviéramos viviendo y soñaba con algo así. Tengo vivo el interés que allí me despertaba cada semana la columna del padre Ernesto Balducci en "Il giornale del matino" de Firenze. Me preguntaba "¿Cómo hacer para escribir así?" y "¿Cómo tener una oportunidad como éstas?"

En aquellos días del invierno de 2003 surgió la idea de la columna "Ayer, hoy y siempre", en El Argentino, de Miramar, la que llegó a un número cercano al mil.+ (Miguel Woites)