Sábado 21 de mayo de 2022

Que los gobernantes superen las discrepancias en los momentos de crisis, pide el Papa

  • 2 de mayo, 2020
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
"Los gobernantes deben entender que en los momentos de crisis toca superar las discrepancias que pueda haber entre ellos", rezó el Papa en la misa celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta
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“Los gobernantes deben entender que en los momentos de crisis toca superar las discrepancias que pueda haber entre ellos”, rezó el papa Francisco al inicio de la misa celebrada esta mañana en la capilla de la Casa Santa Marta.



“Hoy, oremos por los gobernantes –dijo-, que tienen la responsabilidad de velar por sus pueblos en estos momentos de crisis: jefes de Estado, presidentes de gobierno, legisladores, alcaldes, quienes presiden regiones. Para que el Señor los ayude y les dé fuerza, porque su trabajo no es fácil. Y que cuando haya diferencias entre ellos, entiendan que, en estos momentos de crisis, deben estar mucho más unidos, por el bien del pueblo, porque la unidad es superior al conflicto”.



En la homilía, el Papa comentó el Evangelio de Juan que narra que muchos discípulos abandonan a Jesús, alegando que sus palabras son duras, pero Pedro afirma que Jesús es el Hijo de Dios. El pontífice dijo que “en los momentos de crisis, hay que ser muy firmes en la convicción de la fe”.



“Este pasaje del Evangelio pone fin a toda una sucesión de hechos que comenzó con la multiplicación de los panes, cuando querían convertir a Jesús en rey; Jesús va a rezar, al día siguiente no lo encuentran y van a buscarlo, y Jesús les reprocha que lo buscan para que les dé de comer, y no por las palabras de vida eterna”. y toda esa historia termina aquí. Ellos le dicen: ‘Danos de este pan’, y Jesús explica que dará su cuerpo y su sangre”.



“Jesús dijo que quien no comiera su cuerpo y bebiera su sangre no tendría vida eterna. Incluso dijo: ‘Si comen mi cuerpo y beben mi sangre, resucitarán en el último día’. Estas cosas decía Jesús, y ‘esta palabra es dura, es demasiado dura. Hay algo aquí que no funciona. Este hombre ha sobrepasado todos los límites’. Y este es un momento de crisis. Había momentos de paz y momentos de crisis. Jesús sabía que los discípulos murmuraban: aquí hay una distinción entre los discípulos y los apóstoles. Los discípulos eran 72 o más; los apóstoles eran los doce. En efecto, Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que creían y quién era el que lo traicionaría. Y por eso, frente a esta crisis, les recuerda: ‘Por eso les dije que nadie puede venir a mí si no le es dado por el Padre’. Retoma el hecho de ser atraídos por el Padre: el Padre nos atrae a Jesús. Y así es cómo se resuelve la crisis”.



“Un momento de crisis –dijo Francisco- es un momento de elección, es un momento que nos pone delante de las decisiones que debemos tomar: en la vida, todos hemos tenido y tendremos momentos de crisis. Crisis familiares, crisis matrimoniales, crisis sociales, crisis en el trabajo, muchas crisis… Esta pandemia también es un momento de crisis social”.



“¿Cómo reaccionar en ese momento de crisis? ‘En aquel momento, muchos de sus discípulos se apartaron, y dejaron de seguirlo’. Jesús toma la decisión de interrogar a los apóstoles: ‘Entonces Jesús dijo a los doce: «¿También ustedes quieren irse? Tomen una decisión»‘. Y Pedro hace la segunda confesión: ‘Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿a dónde iremos’ Tú tienes palabras de vida eterna y hemos creído y conocido que Tú eres el Santo de Dios, el Hijo de Dios”.



“La primera confesión –‘Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo’– y poco después, cuando Jesús comenzó a explicar la pasión que sobrevendría, él lo detiene: ‘No, no Señor, ¡esto no!’ y Jesús lo reprende. Pero Pedro ha madurado un poco y esta vez no lo reprende. No entiende lo que dice Jesús, esto de ‘comer la carne, beber la sangre’: no entiende. Pero confía en el maestro. Se fía. Y hace esta segunda confesión: ‘Pero, a quién iremos, por favor, Tú tienes palabras de vida eterna’”.



“Esto nos ayuda a todos, a vivir los momentos de crisis”. “En el momento de crisis, la perseverancia, el silencio; permanecer donde estamos, quietos. No es el momento de hacer cambios. Es el momento de la fidelidad, de la fidelidad a Dios, de la fidelidad a las cosas que adoptamos antes; también es el momento de la conversión, porque esta fidelidad nos inspirará a cambiar para bien, y no para alejarnos del bien”.



“Hay momentos de paz y momentos de crisis. Los cristianos tenemos que aprender a gestionar ambos. Un padre espiritual dice que el momento de crisis es como templarse al fuego para volverse más fuertes. Que el Señor nos envíe el Espíritu Santo, para saber resistir a las tentaciones en los momentos de crisis, para saber ser fieles a las primeras palabras, con la esperanza de vivir, después, momentos de paz. Pensemos en nuestras crisis: crisis de familia, crisis del vecindario, las crisis en el trabajo, las crisis sociales, del mundo, del país, tantas crisis, tantas crisis. Que el Señor nos dé fuerza –en los momentos de crisis–, para no vender la fe”. +