Domingo 19 de septiembre de 2021

Pequeño devocionario eucarístico

  • 13 de septiembre, 2018
  • La Plata (Buenos Aires) (AICA)
"La adoración eucarística es la continuación obvia de la celebración eucarística, que es en sí misma el acto más grande de adoración de la Iglesia". Esta frase de la exhortación apostólica "Sacramentum caritatis", de Benedicto XVI, sobre "la Eucaristía fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia", encabeza el "Pequeño devocionario eucarístico", compilado por Mons. Aguer.
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"La adoración eucarística es la continuación obvia de la celebración eucarística, la cual es en sí misma el acto más grande de adoración de la Iglesia. Recibir la Eucaristía significa adorar al que recibimos". Esta frase de la exhortación apostólica "Sacramentum caritatis", de Benedicto XVI, sobre "la Eucaristía fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia", encabeza el "Pequeño devocionario eucarístico".

El opúsculo, que acaba de publicar en una bella y cuidada edición Ágape Libros, contiene diversas oraciones eucarísticas: para prepararse a la comunión, para dar gracias después de ella, y otras sugeridas para el culto eucarístico fuera de la misa, es decir, para adorar la presencia permanente del Señor en el Santísimo Sacramento.

Todas estas plegarias, que fueron compiladas por monseñor Héctor Aguer, arzobispo emérito de La Plata, proceden de la gran Tradición de la Iglesia, y algunas fueron traducidas del latín por el autor, especialmente para este "Pequeño Devocionario Eucarístico", que el prelado dedica a los laicos, según lo manifiesta en la introducción.

En la presentación "a modo de introducción" de la obrita, monseñor Aguer expresa que estas oraciones "pueden sorprender hoy porque se ha difundido, desgraciadamente, un comportamiento de ligereza, de liviandad en cuanto al acceso o admisión al sacramento del altar, favorecido por el menoscabo o la ausencia total del sentido de lo sagrado en muchas celebraciones, tragedia que se extiende en la Iglesia y que ha ido agravándose en el último medio siglo en nombre del ´espíritu del Concilio´, es decir, la tergiversación del espíritu y la letra del Vaticano II.

"El Catecismo de la Iglesia Católica, promulgado por San Juan Pablo II, recuerda que debemos prepararnos para este momento tan grande y santo de la comunión, y cita la admonición del Apóstol Pablo: el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente tendrá que dar cuenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Que cada uno se examine a sí mismo antes de comer este pan y beber esta copa, porque si come y bebe sin discernir el Cuerpo del Señor, come y bebe su propia condenación (1 Cor 11,27-29). ¡Sería terrible que el don que trae la vida nos juzgue y cause la muerte! El Catecismo entiende la preparación como un examen de conciencia y señala: quien tiene conciencia de estar en pecado grave debe recibir el sacramento de la reconciliación antes de ir a comulgar (números 1384-1386)".

Tras otros acertados e interesantes conceptos sobre los orígenes de las oraciones eucarísticas, monseñor Aguer señala que "no podían faltar en esta colección algunas piezas cuyo uso litúrgico ha disminuido en los últimos años, originalmente preparadas para la institución de la fiesta del Corpus Christi y que han sido cantadas por los fieles durante siglos. Su autor es Santo Tomás de Aquino, que las compuso en 1264 por pedido del papa Urbano IV, precisamente para la liturgia del Corpus. Por lo menos el ´Pange lingua´ y el ´Tantum ergo´, que constituyen un único poema, no deben desaparecer de nuestras celebraciones. Han sido siempre cantados en latín, aun por los fieles que desconocen la lengua del Lacio". Y para ayuda de éstos, el exarzobispo de La Plata incluye "la bellísima traducción del gran poeta católico argetino Francisco Luis Bernárdez, que vertió en verso los himnos del Breviario Romano (Ed. Losada, 1952)".


"Existen, por supuesto -dice finalmente monseñor Aguer-, cantos populares adecuados a la celebración eucarística y que están en uso desde hace muchísimo tiempo; no es necesario incluirlos en la presente publicación. Pienso, en primer lugar, en los Salmos de las dos colecciones del padre Osvaldo Catena: "42 Salmos" en una primera edición y "72 Salmos para cantar", en la segunda".

Mons. Héctor Aguer
Nació en Buenos Aires el 24 de mayo de 1943. Fue ordenado sacerdote edl 25 de noviembre de 1972. El 4 de abril de 1992 recibió la consagración episcopal y fue designado obispo auxiliar de Buenos Aires. El 12 de junio de 2000 asumió como arzobispo de La Plata. Renunció por edad el 2 de junio de 2018.+