Jueves 1 de diciembre de 2022

Para conducir hay que tener la vista sana, y la ceguera es la corrupción

  • 28 de febrero, 2022
  • San Nicolás (Buenos Aires) (AICA)
Con el título "Para conducir hay que tener la vista sana", el obispo de San Nicolás de los Arroyos, monseñor Hugo Norberto Santiago, reflexionó sobre el Evangelio del domingo.
Doná a AICA.org

El obispo de San Nicolás de los Arroyos, monseñor Hugo Norberto Santiago, compartió sus reflexiones sobre el Evangelio del domingo con el título "Para conducir hay que tener la vista sana".

Citando las palabras de Jesús, el prelado planteó: "¿Puede un ciego guiar a otro ciego?" y advirtió: "Hace tiempo que un político afirma que tenemos que tener un 'país laico', en otras palabras, que la religión no se tiene que mezclar con la política. Si eso se refiere a que 'los curas' no nos tenemos que meter en política partidaria, tiene razón, nuestra función es claramente otra".

"En cambio si lo que afirma se refiere a los valores que en Occidente hace dos mil años nos vienen del Evangelio de  Jesucristo, como por ejemplo: no vivir como si Dios no existiera sino tomarlo como fuente de toda razón y justicia; no robar sino compartir las capacidades y oportunidades; no matar sino honrar la vida; no mentir sino trabajar por la verdad; no descartar sino integrar a tu padre y a tu madre cuando son ancianos o están enfermos; defender la justicia distribuyendo las cargas de acuerdo a las capacidades y contemplar los derechos de acuerdo a la dignidad de las personas; no vivir ociosos sino trabajar para ganarse el pan, etc. la afirmación de que la religión no se debe meter en política es falsa, porque, repetimos, en Occidente esos valores que mencionamos y otros tantos, hace dos mil años que tienen su fuente en el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo y han sido pensados y elaborados como doctrina social, de modo que no se queden en 'la conciencia' de cada uno –con lo cual serían inútiles-, sino que incidan en la vida concreta de los hombres y de la sociedad saneándola. Muchos que nos precedieron y fueron artífices de nuestra Nación, encarnaron esos valores".

"Si lo que estamos sufriendo los argentinos desde hace tiempo es la inmoralidad grave de algunos que nos gobernaron, que pidieron préstamos multimillonarios en nombre de todos y los malversaron en favor de algunos; si una multitud se empobreció más y una minoría se enriqueció ilícitamente; si hay una jerarquización exagerada en los puestos políticos, algunos de los cuales tienen una asignación mensual que es más de veinticinco veces la retribución de un jubilado, generando presupuestos siderales que pagamos entre todos; si los intereses personales y sectoriales han ido en perjuicio del bien común, es porque hace tiempo que Dios, como fuente de toda razón y justicia, fue dejado de lado".

En el mismo sentido, añadió: "Si la luz de los valores falta en quienes tienen que conducir a la nación hacia destinos de bien común y dignidad y también en los que son guiados, es lógico que ambos caigan en un pozo. Por eso la religión como portadora de valores, debe 'meterse' es decir, 'iluminar' a la política y la vida concreta de todos los ciudadanos, aunque es verdad que 'los curas' no deben meterse en política partidaria porque su puesto de trabajo para el bien común no es ese. La función de los religiosos es vivir y motivar la vivencia de esos valores en todos los ambientes donde viven las personas, señalando y cuidando especialmente a los más desvalidos". 

La ceguera es la corrupción
"El corrupto, es decir el que no tiene valores, es ciego para guiar hacia el bien común porque sólo ve sus intereses personales; y como un ciego no puede guiar a otro ciego, así se explica que por enésima vez, como quien tropieza siempre con el mismo obstáculo, los argentinos estamos al borde de caer en el pozo del 'default', del aumento de impuestos desmedidos, del mayor empobrecimiento de la mayoría, de la desaparición de la tan necesaria 'clase media', que es la que genera trabajo y equilibrio social", enumeró.

"Parafraseando el dicho de Jesús y aplicándolo a la realidad argentina, podemos decir: 'un corrupto no puede guiar a otro corrupto' porque ambos caerán en el pozo cada vez más profundo de la corrupción. Necesitamos gente que 'vea' desde los valores que alimentan el bien común, el desinterés, la empatía con el que sufre más y necesita ser promocionado, dirigentes, empresarios, sindicalistas que pongan el bien común por encima del bien particular, entonces nos podrán guiar hacia un país mejor. Está claro: el problema es la corrupción, esta se sanea con valores y los valores están expresados en los diez mandamientos y en las bienaventuranzas proclamadas por Jesucristo, que nos hacen pasar de la ceguera del egoísmo a la luz de la honestidad y el bien común", aseguró.

"Como Dios es Padre de la gran familia humana, es lógico que nos pida pensar  y trabajar para el bien común de la familia doméstica, barrial, municipal, provincial, nacional y global. Para eso tenemos que volver la mirada a Él, a su Palabra iluminadora, reflexionarla, hacerla nuestra y pedirle que nos regale alguno de los atributos que él tiene como Creador y Benefactor de de todos", animó.+