Miércoles 16 de junio de 2021

Es urgente llegar a una tregua, pide sacerdote argentino desde la Franja de Gaza

  • 12 de mayo, 2021
  • Franja de Gaza (Palestina) (AICA)
El padre Gabriel Romanelli, párroco de la única iglesia católica en la Franja de Gaza, manifestó que "hay injusticias de ambas partes y que lo primero es lograr una tregua para que cesen las víctimas"
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El sacerdote argentino Gabriel Romanelli, párroco de la Sagrada Familia, la única parroquia católica en la Franja de Gaza, afirmó que “en estos momentos está todo muy incierto y ciertamente es grave”, de ahí la urgencia de “lograr una tregua entre las partes para que cesen las víctimas”.

“No es el momento de discutir, sino de lograr que paren los enfrentamientos. El número de muertes asciende a 32, de ellos 10 son niños y algunas mujeres. Hay unos 220 heridos, algunos de gravedad”, lamentó.

El sacerdote explicó al programa El noticiero del canal La Nación+, que su parroquia está situada en un barrio muy popular desde donde “se escuchan los cohetes que salen desde aquí, y también se siente la respuesta a esos ataques con los bombardeos”.

El misionero argentino del Instituto del Verbo Encarnado señaló que “el punto de discordia -además de la ya larga guerra israelí-palestina- fue el hecho de los desalojos” y observó: “Eso fue la gran ocasión para que se enardezcan los ánimos”.

Según precisó el padre Romanelli, “la gente que está viviendo en Jerusalén oriental, es la parte de Jerusalén que según las leyes internacionales pertenece a Palestina”.

“Esas propiedades pertenecían a Jordania que es la que tutelaba toda esa parte, cuando empezaron los procesos de paz, eso quedó cedido para el futuro Estado Palestino con Jerusalén Este como capital. Lo que el Estado israelí hizo en las últimas semanas es reclamar la propiedad de Israel sobre esas casas”. 

“Eso desató las protestas violentas, el cierre de la mezquita de Al-Aqsa, justo en este momento, en el que los musulmanes celebran el mes de Ramadán”, explicó.

Hubo un “increscendo” de violencia, dijo el sacerdote argentino, que provocó que intervengan las fuerzas de las distintas brigadas que operan en la Franja de Gaza y la respuesta de las fuerzas israelíes.

Palestina está dividida en la Franja de Gaza, donde gobierna Hamas, la Cisjordania bajo la autoridad palestina y la Jerusalén Oriental bajo la administración israelí.

“Para que se pongan de acuerdo todas las partes es muy complicado, porque no hay un único interlocutor. Eso le da una situación muy débil en estos momentos a Palestina, pero hay que seguir trabajando para lograr una tregua y después discutir para solucionar el conflicto”, subrayó el padre Romanelli, quien aseguró que “la guerra siempre trae destrucción, hay mucha basura que destruye la concordia humana, la amistad con Dios y destruye el ansia de vivir entre los jóvenes, que pierden la esperanza”, lamentó.

El Patriarcado latino de Jerusalén denunció ayer en un comunicado “la violencia contra los fieles y las expropiaciones forzadas” que “atentan contra la seguridad y los derechos de acceso a los lugares sagrados" y constituyen una "violación inaceptable de los derechos humanos básicos".

“Hay injusticias de ambas partes, subrayó el padre Romanelli, y “la venganza es moneda corriente, de ahí la urgencia de lograr una tregua”, afirmó, precisando que “el edificio que más daños ha sufrido es el convento de las Hermanas del Rosario de Jerusalén. Su escuela no fue bombardeada, pero hay daños porque toda la zona está siendo atacada. Hay daños en las paredes, en muchas ventanas, y estamos comunicándonos con las personas”. 

“Todo el mundo se queda en casa, la gente sale sólo para las necesidades urgentes, porque -y esto es algo extraño que indica la gravedad de la situación- hay bombardeos no sólo por la noche, sino también durante el día”. 

“La comunidad católica en la Franja de Gaza es mínima, de tan sólo 132 personas y los cristianos son 1.077 en medio de dos millones de personas. Pero ayudamos a miles de personas por medio de Cáritas y del hospital cristiano, perteneciente a la comunidad anglicana y asistimos permanentemente a los que reclaman nuestra ayuda, visitándolos y acompañándolos”.

“La nuestra es una parroquia pequeña pero muy activa, por eso tenemos mucho trabajo: nos comunicamos con la gente por teléfono, internet, transmitimos en vivo las misas. Continuamos la visita a las familias, trayendo la Eucaristía y también trayendo la imagen de Nuestra Señora: comenzamos el mes de mayo, el mes de María, un poco antes, trayendo la estatua de Nuestra Señora de Luján de casa en casa”.

“El momento es grave -concluyó el padre Romanelli- no podemos hacer más que rezar a la Virgen María, en este mes dedicado a ella, para que interceda por la conversión de los corazones, para que la misericordia de Dios descienda sobre las víctimas, alivie los sufrimientos de aquellos que fueron golpeados. Celebramos misa en un área protegida de la casa con estas intenciones".+