Domingo 2 de octubre de 2022

Murió a los 98 años Jozef Tomko, el cardenal más anciano

  • 8 de agosto, 2022
  • Roma (Italia) (AICA)
El Colegio cardenalicio se compone ahora de 206 purpurados, 116 electores y 90 no electores. El más anciano ahora es Alexandre do Nascimento, arzobispo emérito de Luanda (Angola) con 97 años.
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El cardenal eslovaco Jozef Tomko, prefecto emérito de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y del Comité Pontificio para los Congresos Eucarísticos Internacionales, falleció este lunes 8 de agosto en Roma.

Con 98 años era el purpurado más anciano del Colegio cardenalicio. Tomko falleció en su departamento de Roma, donde lo asistían las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Tras ser ingresado en el Policlínico Gemelli el 25 de junio a causa de una lesión en la vértebra cervical, transcurrió seis semanas en el hospital y desde el sábado 6 de agosto continuó los cuidados en su casa con la asistencia de un enfermero del Vaticano. Durante su estadía en el hospital recibió la visita del Secretario de Estado Vaticano, cardenal Pietro Parolin.

Encuentro con el papa Francisco
El 30 de abril, informa VaticanNews, el papa Francisco lo había saludado afectuosamente en el Aula Pablo VI con motivo del encuentro con los participantes de la peregrinación eslovaca y en su discurso había dicho: "Saludo cordialmente al cardenal Jozef Tomko, cuya presencia nos hace sentir que la Iglesia es una familia que sabe honrar la ancianidad como un don. Pero tengo una duda, ¡parece más joven que yo!".

Al anunciar su fallecimiento, la Conferencia Episcopal Eslovaca invita a los fieles a rezar por el cardenal, indicando que el entierro tendrá lugar, tras el funeral en Roma, en la catedral de Santa Isabel en Košice.

Sacerdote a los 25 años, obispo a los 55
Tomko nació en Udavské, en la arquidiócesis eslovaca de Košice, el 11 de marzo de 1924. Completó sus estudios en la Facultad de Teología de Bratislava y, tras trasladarse a Roma, en el Pontificio Ateneo Lateranense y en la Pontificia Universidad Gregoriana, obtuvo las licenciaturas en Teología, Derecho Canónico y Ciencias Sociales. Ordenado sacerdote el 12 de marzo de 1949, durante quince años (de 1950 a 1965) fue vicerrector del Pontificio Colegio Nepomuceno de Roma y del internado contiguo para sacerdotes de varios países, incluidos los de misión y de América Latina.

Desde 1962 ocupó el cargo de ayudante de estudio y desde 1966 el de jefe de la Oficina doctrinal en la Congregación para la Doctrina de la Fe. En aquel período fue elegido como uno de los secretarios especiales de la primera Asamblea Sinodal de 1967. En diciembre de 1974 fue nombrado subsecretario de la Congregación para los Obispos. El 12 de julio de 1979 fue nombrado secretario general del Sínodo de los Obispos y elegido arzobispo Titular de Doclea. El papa Juan Pablo II le confirió la ordenación episcopal el 15 de septiembre siguiente, fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, patrona de Eslovaquia.

Su compromiso con los Sínodos
Durante sus seis años como secretario general del Sínodo de los Obispos, preparó y supervisó la celebración de dos Sínodos generales ordinarios (1980 y 1983) y el Sínodo particular de los Obispos de los Países Bajos (1980). También se encargó de la preparación del Sínodo extraordinario convocado para el otoño de 1985 con motivo del 20º aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II y del Sínodo ordinario de 1987 sobre la vocación y la misión de los laicos, iniciando, con la publicación de los "Lineamenta", una amplia consulta en la Iglesia. Editó el volumen "El Sínodo de los Obispos, naturaleza, método, perspectivas". También potenció la Secretaría general del Sínodo imprimiéndole un nuevo dinamismo.

Dimensión ecuménica y actividad cultural
En las diversas labores de su servicio eclesial, colaboró como miembro, consultor o participante en actividades internacionales en el campo del ecumenismo. Entre otras cosas, formó parte de la delegación de la Santa Sede ante la Federación Luterana Mundial y el Consejo Mundial de Iglesias en Ginebra en 1972. También fue miembro de la Comisión Mixta católico-luterana-reformada sobre la Teología del matrimonio. Además encabezó la delegación de la Santa Sede en la reunión de Ministros europeos para los Asuntos de la Familia, celebrada en Roma en 1981; fue miembro del Consejo Superior de las Obras Misionales Pontificias y participó en la profundización de las problemáticas relativas a la vida consagrada, la justicia y la paz, y el laicado.

Tras una breve experiencia como profesor en la Universidad internacional "Pro Deo" (1955-1956), impartió clases de actualización canónica en la Universidad Gregoriana de 1970 a 1978. A pesar de todos estos compromisos, nunca dejó de ejercer la pastoral directa en numerosas parroquias de Roma y de la diócesis de Porto-Santa Rufina.

Su actividad en el tratamiento de los problemas religiosos de sus compatriotas eslovacos dio frutos tangibles. Fue cofundador de una revista religiosa y del Instituto de los Santos Cirilo y Metodio en Roma. Visitó repetidamente las comunidades eslovacas de Estados Unidos, Canadá y varios países europeos. Su actividad cultural también fue intensa, con numerosas publicaciones sobre temas que van de la teología al derecho, de la historia a la espiritualidad. Fue enviado varias veces por la Santa Sede a reuniones de Obispos: en 1970 a la Conferencia pan-asiática de los Obispos en Manila; en 1973 a la Asamblea plenaria de los cuatro Episcopados de Oceanía en Sydney; en 1979 a la Conferencia de Puebla; en 1980 a las celebraciones del 25° aniversario de la fundación del Celam en Río de Janeiro y en 1981 a la reunión del Secam en Yaundé.

Al frente de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos
Estos encuentros y las numerosas visitas que realizó a diferentes países junto con las Asambleas sinodales le permitieron adquirir un profundo conocimiento de la realidad de muchas Iglesias particulares, así como experimentar una colegialidad efectiva y afectiva. De este modo, la Providencia lo preparó para ensanchar su corazón a la dimensión de la Iglesia universal y para dirigir la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, tarea que le encomendó Juan Pablo II el 24 de abril de 1985, con su nombramiento como pro prefecto. El Papa lo creó cardenal en el Consistorio del 25 de mayo de 1985, con el título de Santa Sabina.

Fue prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos durante dieciséis años, hasta el 9 de abril de 2001. Al mismo tiempo fue Gran canciller de la Pontificia Universidad Urbaniana; también fue presidente delegado en la Asamblea especial para Asia del Sínodo de los Obispos (1998). Del 15 de octubre de 2001 al 1° de octubre de 2007 fue presidente del Pontificio Comité para los Congresos Eucarísticos Internacionales.+