Sábado 28 de enero de 2023

Monseñor Collazuol alentó a "apostar" al Evangelio y a la caridad

  • 5 de marzo, 2018
  • Concordia (Entre Ríos) (AICA)
El obispo de Concordia, monseñor Luis Armando Collazuol, presidió el 3 de marzo la Asamblea Diocesana de Pastoral, en la que afirmó que ante la fragmentación es necesario "construir una Iglesia más unida, ´casa y escuela de comunión´, extrovertida, solidaria y misionera, servidora". Y alentó a la comunidad a "apostar" al Evangelio y a la caridad, además de "abrir las puertas al Redentor".
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El obispo de Concordia, monseñor Luis Armando Collazuol, presidió el sábado 3 de marzo la Asamblea Diocesana de Pastoral, a la que consideró: "Una nueva ocasión de encontrarnos los miembros del Pueblo de Dios de nuestra Iglesia diocesana para seguir impulsando la pastoral orgánica".

Participaron sacerdotes, consagrados y laicos, equipos zonales, miembros de consejos pastorales parroquiales, comisiones de capillas, agentes parroquiales de pastoral, catequistas, coordinadores de áreas pastorales, comunidades, instituciones, movimientos, escuelas.

En su mensaje, el prelado afirmó que "un desafío del mundo fragmentado es el de construir una Iglesia más unida, ´casa y escuela de comunión´, extrovertida, solidaria y misionera, servidora".

"No tener miedo al papel público que el cristianismo y los cristianos podemos tener, desde nuestra identidad de fe, en la promoción del hombre y la construcción del bien común", afirmó, y agregó: "Estamos convencidos de que, desde la experiencia de la fe, el Evangelio, traducido hoy en la Doctrina Social de la Iglesia, puede animar la fuerza motora hacia un humanismo renacido y una sociedad plural y reconciliada. ¡Animar nuevamente la antigua y significativa tradición del compromiso social y político de los laicos!"

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El obispo aseguró que "la contrapartida de la fragmentación es la solidaridad; la contrapartida de la crispación es el diálogo; la contrapartida de la perplejidad cultural es la certeza que nace de la fe, la contrapartida de los intereses egoístas es el servicio".

"Tenemos un aporte que dar a nuestra sociedad, y es el Evangelio de Jesús. El camino que los cristianos podemos recorrer hacia la comunión es la evangelización. La Buena Nueva de Jesús configura nuestra identidad, y es el don que estamos llamados a compartir", indicó.

Monseñor Collazuol llamó a "apostar al Evangelio" y pidió "no dejar que se licue su diafanidad en componendas ideológicas", al recordar que "su Verdad es la que puede recomponer al hombre fragmentado".

Asimismo, convocó a "apostar a la caridad", a la que definió como "la amalgama que puede unir lo que está roto, haciéndonos hermanos. La caridad anima la justicia, la reconciliación, la solidaridad, el servicio".

El prelado sostuvo que "la prioridad de la misión eclesial hoy es la nueva evangelización; el espíritu que la debe animar es la misericordia. La nueva evangelización es el instrumento gracias al cual es posible enfrentar a los desafíos de un mundo en acelerada transformación, pero sin certezas últimas, dubitativo, desigual, fragmentado y enfrentado".

"La nueva evangelización es el camino para realizar la experiencia de Dios como Padre misericordioso, para dar testimonio y proclamar a todos la Buena Noticia de Jesucristo, para ser congregados en la unidad por el Espíritu Santo. La mirada al Padre de todos posibilitará la construcción de una sociedad fraterna, una Patria de hermanos. No lograremos construir una auténtica fraternidad si olvidamos que la única forma de ser hermanos es reconocer la procedencia de un mismo Padre", sostuvo.

Tras advertir que "hoy es fuerte el embate que quiere llevar al extrañamiento de la religión de la vida social y reducirlo a la esfera privada. La tradición cristiana ni siquiera es tolerada por algunos sectores", y señaló que "la presencia viva y activa de la Iglesia evangelizadora exige de nosotros ser cristianos convencidos de la proyección social de nuestra fe".

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"El cristianismo no debe perder su fuerza de transformación humana, replegándose a la intimidad privada. El punto decisivo es fortalecer los fundamentos de las comunidades cristianas, una Iglesia evangelizada. Se trata de generar cristianos tocados a fondo por el encuentro con Jesús, conscientes, formados, decididos a meterse desde su fe en las entrañas del mundo con corazón misericordioso, dialogar, anunciar a Jesús, su vida, su mensaje. Desde allí, la tarea de quienes están unidos a Cristo y en Cristo es fermentar comunión para un mundo nuevo, ser Iglesia evangelizadora", agregó.

Monseñor Collazuol consideró que "la Iglesia es presencia carismática en la vida del pueblo, desconcertado por la ausencia de certezas que den sentido a la existencia y afligido por la desunión" y alentó a "abrir las puertas al Redentor. Él viene también hoy a reunir lo que está disperso, a componer lo que la soberbia humana fragmenta".

"Cristo es respuesta a las expectativas humanas, expectativas de libertad, de justicia, de paz. Cristo es el Redentor del hombre, el único Salvador de toda persona y de todo el género humano. Santidad, testimonio, diálogo y anuncio, con la gracia de Dios, es nuestro servicio personal y de Iglesia diocesana en los nuevos escenarios del mundo contemporáneo, para habitarlos y transformarlos con la fuerza del Evangelio", concluyó.+

Texto completo del mensaje