Lunes 24 de enero de 2022

Mons. Zecca presidió una misa por el padre Viroche

  • 15 de octubre, 2016
  • San Miguel de Tucumán (AICA)
Cientos de personas participaron anoche de la misa que presidió el arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Zecca, en el altar improvisado en la vereda de la parroquia Nuestra Señora del Valle, de la localidad tucumana de La Florida, donde hace diez días apareció ahorcado el presbítero Juan Viroche. En la homilía, el prelado advirtió: "Si fue suicidio u homicidio poco importa, lo que sí importa es que se esclarezca la verdad y eso es función de la Justicia".
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Cientos de personas participaron anoche de la misa que presidió el arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Zecca, en el altar improvisado en la vereda de la parroquia Nuestra Señora del Valle, de la localidad tucumana de La Florida, donde hace diez días apareció ahorcado el presbítero Juan Viroche, que había denunciado el avance del narcotráfico y recibió amenazas.

"Su muerte nos tiene heridos pero en pie, como María ante la cruz", destacó el prelado.

"Mucho se ha hablado sobre la muerte del querido padre Juan, también mucho se ha murmurado y calumniado; algunos con inocencia pero otros con la intención de sembrar en el santo pueblo de Dios la división que siempre es obra del demonio", advirtió y agregó: "Si fue suicidio u homicidio poco importa. Desde luego sí importa que se esclarezca la verdad y eso es función de la justicia".

"Pero el hecho más importante es que, con la muerte de Juan, nosotros, sacerdotes, hemos perdido un hermano y ustedes un Padre que se desvivió siempre por servirlos como el buen pastor que era, cercano a todos, y especialmente a los más débiles y vulnerables", añadió.

Monseñor Zecca les pidió a los fieles que "nadie intente dividirnos, que nadie pretenda usar políticamente esta dolorosa muerte. Si existiera un pequeño grupo dentro de la Iglesia que pretendiera sembrar la división, hay que dejarlo solo, como yerba mala, como semilla de corrupción".

"A los medios de comunicación les pido que tengan respeto por nuestro duelo; déjennos llorar a nuestro hermano en paz. La libertad de informar tiene como límite la ética, el respeto y el pudor ante el dolor ajeno. Que nadie haga ni permita comentarios sobre su vida íntima, que sólo a él y a Dios pertenecen. Eso es murmuración, difamación y ciertamente no viene del espíritu de Dios sino del espíritu del mal, del demonio, padre de la mentira", reclamó.+

Homilía Completa