Jueves 2 de diciembre de 2021

Mons. Zanchetta: "La realidad se impone, no se gesta con el relato de oportunistas y corruptos"

  • 16 de septiembre, 2015
  • San Ramón de la Nueva Orán (Salta) (AICA)
El obispo de Orán, monseñor Gustavo Oscar Zanchetta, presidió la misa de la fiesta del Señor y la Virgen del Milagro en la plaza Santa Marta, frente al hospital San Vicente de Paúl, donde pidió que "desaparezca el hambre y la miseria, la inequidad y la exclusión social, la corrupción y la mentira, o que se tomen las decisiones que todos reclamamos para frenar el avance del narcotráfico en este norte de Salta". "La sociedad descarta u olvida, ningunea o ignora, margina y excluye, allí donde nadie quiere mirar. Porque la realidad se impone por sí misma, no se la gesta con el relato de los oportunistas o de los corruptos que abusan del poder que les fue delegado temporalmente para servir a los demás y no para sacar ventajas personales", advirtió.
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El obispo de Orán, monseñor Gustavo Oscar Zanchetta, presidió la misa de la fiesta del Señor y la Virgen del Milagro en la plaza Santa Marta, frente al hospital San Vicente de Paúl, donde señaló que "si queremos servir al Señor tenemos que saber seguirlo y encontrarlo a tiempo", tanto en las páginas de una Biblia como en la Eucaristía o el rezo del Rosario, pero también en "el niño que dejamos nacer, en el amor de los esposos, en el entregarse diariamente para hacer felices a sus hijos", en "el rostro cansado de nuestros abuelos que siguen luchando para mantener unida la familia" y en "el pobre y crucificado por nuestras infidelidades como pueblo".

"Por eso si seguimos a Jesús y queremos servirlo hemos de mirar bien, sobre todo donde la sociedad descarta u olvida, ningunea o ignora, margina y excluye, allí donde nadie quiere mirar. Porque la realidad se impone por sí misma, no se la gesta con el relato de los oportunistas o de los corruptos que abusan del poder que les fue delegado temporalmente para servir a los demás y no para sacar ventajas personales", advirtió.

El obispo sostuvo que "el Señor Jesús es matado cuando le negamos a un ser humano el derecho a vivir. Está ahí tirado muriendo lentamente en los jóvenes que se drogan porque algunos se llenan los bolsillos y otros nos llenan de respuestas que no son tales, sino viles excusas que ocultan ambiciones desmedidas. Está agonizando lentamente por desnutrición en los niños de los pueblos originarios porque todavía como sociedad no los hemos aceptado, y no sabemos o no queremos ponernos de acuerdo para hacer lo que hay que hacer".

"Está ahí olvidado en muchos ancianos a quienes descartamos y les damos la espalda porque nos convencemos de que ya cumplieron su ciclo, como si fueran una cosa. Está sufriendo en el rostro de los pobres que golpean la puerta de casa, en los que no tienen más alternativa que esperar su turno aunque haya una emergencia, en aquellos que sólo pueden festejar con lo que otros tiran", insistió.

Por esto, monseñor Zanchetta invitó a pedirle a la Virgen del Milagro que "tengamos el coraje suficiente para hacer entre todos los cambios que nuestra sociedad necesita. Para que nuestro pacto de fidelidad con el Señor del Milagro no sea una formalidad y mucho menos un acto de hipocresía maquillado de sana tradición".

"Y porque seguimos esperando otros milagros queremos ponernos a disposición del Señor para colaborar con su proyecto, por eso pedimos el milagro de la paz en el mundo, que desaparezca el hambre y la miseria, la inequidad y la exclusión social, la corrupción y la mentira, o que se tomen las decisiones que todos reclamamos para frenar el avance del narcotráfico en este norte de Salta", subrayó.

"Comprometámonos solemnemente delante de Dios a luchar por la justicia, auténtico rostro de la verdad, para que podamos decir de corazón aquello que hoy lo consideramos un deber de conciencia", exhortó y recordó que "lo expresamos en este pacto de amor que no queremos callar y menos olvidar: ?Señor, tu eres nuestro, y nosotros somos tuyos?".+

Texto completo de la homilía