Jueves 2 de febrero de 2023

Mons. Urbanc: "La Inmaculada, fuente de luz interior, esperanza y consuelo"

  • 8 de diciembre, 2022
  • San Fernando del Valle de Catamarca (AICA)
El obispo de Catamarca presidió una misa solemne para celebrar el dogma mariano, y reflexionó sobre la Gracia, que "es más grande que el pecado".
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El obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, presidió la misa solemne en la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María este jueves 8 de diciembre. Concelebraron sacerdotes del clero diocesano, así como también clérigos de diócesis hermanas.

Devotos y peregrinos participaron de la celebración eucarística bajo la arboleda del parque Adán Quiroga, de San Fernando del Valle de Catamarca, y al concluir la ceremonia, los integrantes del Regimiento de Infantería y Montaña N° 15 de La Rioja rezaron la Oración del Soldado y recibieron la bendición.

Luego de dar la bienvenida a los devotos de la Madre del Valle, el prelado catamarqueño reflexionó sobre el Adviento y vinculó este tiempo litúrgico con el dogma mariano: “El misterio de la Inmaculada Concepción es fuente de luz interior, de esperanza y de consuelo. En medio de las pruebas de la vida y de las contradicciones que experimentamos en nuestro interior y alrededor, María, Madre del Amor Hermoso, nos dice que la Gracia es más grande que el pecado, que la misericordia de Dios es más potente que el mal y sabe transformarlo en bien”.

“Unidos a María del Valle aprovechemos al máximo las dos semanas que nos quedan para hacer una profunda introspección personal y comunitaria, de manera que, con la ayuda del Espíritu Santo, hagamos un objetivo reconocimiento de las luces y sombras de nuestras vidas, de nuestras instituciones, de nuestras familias, de nuestros planes pastorales y de nuestras comunidades”, animó monseñor Urbanc, y señaló que de este modo podremos cargar de sentido las celebraciones de la Navidad.

A continuación, el obispo meditó sobre la Anunciación, expresando que, aunque “se puede argumentar que la gracia de la que fue dotada le permitió (a María) responder del modo que lo hizo”, nosotros no somos diferentes: “La gracia que se le concedió a Ella en la concepción se nos concedió a nosotros en nuestro bautismo. La misma gracia puede permitirnos decir ‘sí’ a la voluntad de Dios, a no ser que elijamos lo contrario. Que María nos ayude a decir amén a la voluntad de Dios”.

Hacia el final de su prédica, el prelado elevó una súplica a la Madre del Valle recitando el Acordaos: “Acuérdate que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu auxilio, haya sido desamparado o desoído. Animados por esta confianza, a Ti acudimos, oh Madre, Virgen Fiel, y, gimiendo bajo el peso de nuestros pecados, nos atrevemos a comparecer ante Ti. Oh Madre de Dios, no deseches nuestras súplicas, antes bien, escúchalas y acógelas benignamente”.

La noche anterior, miércoles 7 de diciembre, último día del novenario en honor de la Pura y Limpia Concepción de Valle, las familias rindieron su homenaje a la Virgen en una ceremonia donde además se bendijo a las embarazadas.

La Eucaristía fue presidida por monseñor Urbanc y concelebrada por el vicario general, presbítero Julio Murúa, y sacerdotes del clero diocesano. Entre ellos, el delegado diocesano para la Pastoral Familiar, presbítero Marcelo Amaya.

El obispo señaló que “la liturgia cristiana se inició en las casas de las primeras familias que se convertían”. “Estas familias convertidas eran faros de vida cristiana en un mundo no creyente. La familia se convirtió en un centro de vida eclesial y de evangelización”, expresó.

Luego aludió a San Pablo VI, quien “veía en la Sagrada Familia de Nazaret el modelo a seguir por toda familia cristiana para ser verdaderamente una Iglesia doméstica”. También mencionó al Papa Benedicto XVI que, en Aparecida, afirmaba que la familia “ha sido y es escuela de la fe, palestra de valores humanos y cívicos, hogar en el que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente. La familia es insustituible para la serenidad personal y para la educación de los hijos”.

“Esta relación se concreta en la parroquia que es familia de familias. La parroquia es el hogar de la fe. En ella nacemos como cristianos, en ella creemos y nos educamos en la fe; y en ella vivimos la fraternidad y el compromiso cristiano. Pero este hogar grande, que es la parroquia, necesita de los hogares familiares para cumplir su misión”, acotó. +