Jueves 30 de junio de 2022

Mons. Tissera ordenó seis diáconos permanentes

  • 21 de junio, 2022
  • Quilmes (Buenos Aires)
El obispo de Quilmes, monseñor Carlos José Tissera, ordenó este lunes seis nuevos diáconos permanentes para la diócesis.
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En una celebración eucarística en la catedral Inmaculada Concepción, el obispo de Quilmes, monseñor Carlos José Tissera, recibieron el diaconado permanente seis candidatos de la diócesis.

Concelebraron la Eucaristía el obispo emérito de Río Gallegos, monseñor Juan Carlos Romanín SDB y sacerdotes del clero diocesano. También estuvieron presentes diáconos, familiares, amigos y miembros de las comunidades de los neodiáconos. 

Recibieron el Orden del diaconado: José Luis Alarcón, William Ricardo Correa Lorza, Ramón Ignacio Arévalo, David Emanuel López, Miguel Antonio Bravo y Claudio Alejandro Vergara, que eligieron como lema de ordenación “Como San José, queremos andar contigo nazareno”.

En la homilía, el obispo de Quilmes retomó las palabras del papa Francisco en Fratelli Tutti: “Ante tanto dolor, ante tanta herida, la única salida es ser como el buen samaritano (…) La parábola nos muestra con qué iniciativas se puede rehacer una comunidad a partir de hombres y mujeres que hacen propia la fragilidad de los demás, que no dejan que se erija una sociedad de exclusión, sino que se hacen prójimos y levantan y rehabilitan al caído, para que el bien sea común.” y dijo a los diáconos recién ordenados: “Queridos José Luis, Ramón, Miguel Antonio, William, Emanuel y Claudio: Jesús vio la ternura de Dios en San José. José nos enseña que tener fe en Dios incluye, además, creer que Él puede actuar incluso a través de nuestros miedos, de nuestras fragilidades, de nuestra debilidad.”

Monseñor Tissera también se alegró porque “en este camino sinodal, Dios nos regala a estos nuevos diáconos. Es un gran consuelo que Dios nos hace. Dios quiere enjugar las lágrimas de nuestros ojos y acariciar las heridas causadas por esta pandemia y este tiempo de sinsabores. El Señor quiere aliviar el dolor que nos causa tanta pobreza suscitando hermanas y hermanos que dicen «Aquí estoy» cuando se trata de servir a los que están heridos en la orilla del camino".

Y agradeció a las esposas e hijos de los nuevos diáconos: “Queridas esposas de estos hermanos: gracias por el generoso acompañamiento que les brindan en su camino ministerial y porque han sabido acoger en el seno del matrimonio y de la familia este llamado de Dios. Juntos respondieron con un espíritu de fe y plena confianza en Jesús que nos provee con su gracia de todo lo que necesitamos. También a los hijos: gracias porque han permitido compartir con toda la Iglesia la riqueza de su vida familiar. Dios que no se deja vencer en generosidad, los recompensará.”

Terminada la homilía, el Obispo les impuso las manos y elevó la plegaria de ordenación. Luego los familiares y amigos de cada uno los revistieron con la estola y la dalmática, vestimenta característica que representa el reinado de Cristo. Y les entregó el Evangelio y unos recipientes para el lavatorio de pies, como símbolos de su servicio.

El presbítero Marcelo Eyheramendi, director del Instituto de Formación Diaconal “San Lorenzo Mártir”, leyó los decretos que designa las comunidades parroquiales donde cada uno de los diáconos recién ordenados ejercerá su ministerio: El diácono José Luis Alarcón lo hará en la parroquia San Juan Apóstol y Nuestra Señora, de Ranelagh; el diácono William Ricardo Correa Lorza en la parroquia Nuestra Señora de Luján, de Villa España; el diácono Ramón Ignacio Arévalo, en la parroquia Espíritu Santo, de Bernal Oeste; el diácono David Emanuel López, en la parroquia Inmaculada Concepción de la Medalla Milagrosa, de Florencio Varela, el diácono Miguel Antonio Bravo, en la parroquia San Martín de Porres, de Florencio Varela; y el diácono Claudio Alejandro Vergara, en la parroquia Nuestra Señora de Luján, de Quilmes Centro.

En el final de la misa, los diáconos agradecieron a sus familias, a sus formadores de la Escuela Diaconal, a los sacerdotes del clero, al obispo de Quilmes, a las comunidades de origen de cada uno y en las que les tocó servir. Y pidieron la oración por la fecundidad de sus ministerios.+