Martes 28 de junio de 2022

Mons. Scheinig: El desafío es la fraternidad humana, la amistad social, el caminar juntos

  • 27 de mayo, 2022
  • Mercedes (Buenos Aires) (AICA)
En la fiesta de la Patria del 25 de mayo, el arzobispo de Mercedes-Luján presidió el tedeum en la catedral Nuestra Señora de las Mercedes.
Doná a AICA.org

El arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, presidió la celebración del tedeum este 25 de mayo, en un nuevo aniversario patrio.

Participó de la ceremonia el intendente municipal, Juan Ignacio Ustarroz; autoridades municipales y delegaciones de los colegios de Mercedes.

En su homilía, monseñor Scheinig animó a recordar “los hechos que están en los cimientos de nuestra historia”, porque son “inspiradores de nuestro ser y hacer como Nación”. 

“Que este recuerdo nos lleve a un emotivo agradecimiento a Dios y a tantas hermanas y hermanos que jugaron sus vidas por la Argentina”, agregó.

En ese sentido, requirió una actitud de nobleza, para hacer memoria afectiva y cariñosa. “Recordar con nobleza nos permite salir por un momento de los debates sesudos, para adentrarnos en la ‘magnanimidad’, que es otra virtud fundamental para recordar y celebrar en verdad, la vida de la Patria”. 

“Gracias a la magnanimidad elevamos nuestro espíritu de tal manera que podemos descubrir la grandeza y dignidad de los otros y reconocerlos compatriotas en los sueños, en los anhelos y en las luchas que están más allá de los posicionamientos ideológicos. Si nuestra alma se vuelve grande, podemos reconocer todo lo que muchas personas hicieron y hacen por la Patria. La Patria necesita de personas nobles y magnánimas”, consideró.

Enlazando este mensaje con el Evangelio, señaló que Jesús “nos dice que las personas que desean ser grandes, deben ser servidoras de todos”, especialmente los jefes, los gobernantes, los que tienen responsabilidades sobre otros. “Lo que hace grande a un ser humano, no es su título, sino un corazón que mira al otro como hermano y busca su dignidad”, aseguró.

“Estamos aquí entonces para  poner una vez más a la Patria en nuestros corazones y agradecerle al Bueno de Dios Padre, por el don de esta esplendorosa tierra, de su rica historia y de su hermosa gente”, valoró.

“El camino y el rumbo trazado por nuestros compatriotas de mayo es cosa seria y no podemos darnos el lujo de deshonrarlo y arruinarlo con propuestas que dilapiden nuestra identidad, nuestra historia, nuestro futuro”, advirtió. 

“Este camino y este rumbo que todos estamos invitados a transitar, nos encuentra hoy en una etapa difícil, fundamentalmente por nosotros mismos, que en una especie de auto-boicot colectivo andamos desencontrados, desmembrados, quebrados, con divisiones profundas y violentas, especialmente en las dirigencias, que están arriesgando todo y poniendo en peligro el presente y el futuro”, alertó.

La pandemia y la guerra, sumadas a los problemas “que ya venimos arrastrando desde mucho tiempo atrás”, van dejando “un tendal de situaciones complejas y graves”, observó el prelado, entre ellas “la pobreza estructural y endémica, familias quebradas, niñas, niños y ancianos vulnerados, personas sin trabajo o con trabajo pero con sueldos de hambre, los que perdieron o abandonaron la escuela, los que no tienen techo y deambulan por nuestras calles, narcotráfico, adicciones, suicidios, y una corrupción en los espacios de poder, que pareciese imparable”.

Y además de la política económica y la economía política, llamó al desafío de lo humano, porque las personas concretas nos interpelan “con una biografía, con dolores y esperanzas, con luchas, anhelos y frustraciones”.

Finalmente, exhortó a ser artesanos de la paz, protagonistas de esperanza y buscar juntos formas de caridad social “que puedan sanar las heridas que las circunstancias y nosotros mismos nos estamos provocando”, tal como exhorta el papa Francisco.

“Si no abrimos el corazón y el entendimiento al otro diferente, no se podrá construir la Nación soñada y esperada. Porque la historia nos enseña que las peores experiencias de la humanidad han surgido cuando una sola persona o un grupo de iluminados, creyéndose mesías, han tenido la pretensión de imponer un aparente orden que en breve tiempo termina eliminando o descartando a los otros”, advirtió. “El desafío es la fraternidad humana, la amistad social, el caminar juntos, tratando de entendernos y acordar, a pesar de las múltiples diferencias”, sostuvo.

“Necesitamos con urgencia volver a Dios. Dios es fuente de verdadera libertad, de justicia, de paz, de dignidad. Pidamos con perseverancia su ayuda”, alentó, invitando a rezar la oración por la Patria.+

» Texto completo de la homilía